Penitencia y BMWs en las Cortes

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Pasada la ronda preliminar sin sobresaltos con el asalto andaluz y la Semana Santa a las puertas, y a la vista que el amenazante gurruño no asomó el morro, ahora llegan días piadosos, de torrijas, limonadas y dos y pingada. Con el célebre nazareno lambrión chupacandiles en víspera de anunciar las procesiones por la calle Paraisín de Ponferrada, donde el tiempo se detiene arrullado por las almenas de imponente fortaleza que vigila al Sil, como el mastín al rebaño. Días de recogimiento político. ¿Dónde sale la procesión que va por dentro? Nervios, inquietud y silencio de los cofrades del pacto de Castilla y León. Conversaciones discretas y poco más hasta el lunes de resurrección política, con Extremadura alicatada y Aragón en ciernes. Nervios. Muchos nervios. Inquietud. Hay que volver a repartir plazas de Mesa de Cortes y BMWs para sus inquilinos. Los hay agnósticos, que no creen en las autonomías, pero tienen fe ciega en los BMWs. Nuevo inquilino espera a la presidencia de las Cortes, ahora que a Pollán se le ha puesto la misma cara que a García Gallardo en 2022, la de vicepresidente de la Junta en coalición con Mañueco. A Gallardo ahora se le ha puesto cara de despechado de VOX. El PP no va a rendir las Cortes fruto del 15-M y de la palabra de honor Abascal, que reniega, más veces que San Pedro antes del gallo, de sillones y poltronas. Quiere medidas. Y el PP las va a tomar: Pero concretas, pormenorizadas, con instrucciones y notas a pie de página para que nadie tenga unos menas a los que agarrase y salir corriendo cuando le pete a Bambú. Mañueco disputa tranquilo el encuentro sobre tierra batida. El juego lento y el intercambio de golpes le favorece. Carlos Martínez, el del PSOE de la dulce derrota, gira a un lado y al otro la cabeza siguiendo la pelotita. Y de vez en cuando dice cosas. Un día unas y otro día otras. Dependiendo de si es desde la alcaldía de Soria o desde la jefatura opositora de las Cortas. Vuelven los BMWs. ¡A gozar, señorías!