«Si vives aquí, tienes que involucrarte»

Ionita Ioan sentado en un banco de la Dehesa. / V.G.-
Un día su obispo le dijo que su destino era Soria y recaló en la ciudad «sin problemas». Para eso se había preparado y estudiado y por ello había hecho más de 3.000 kilómetros: para ser sacerdote.Porque si algo tenía claro Ionita Ioan «desde niño» era que quería ser cura fuera de su país. Y decimos bien, desde niño, porque joven lo es ahora tanto como cuando llegó a Soria en 2009, a la edad de 24 años, recién ordenado sacerdote ortodoxo en la vecina Zaragoza.
«Era un deseo desde niño que con el tiempo se hizo realidad», afirma el sacerdote, nacido en Bucarest, capital de Rumanía. Ionita (apellido) quita importancia a su juventud y a otras bastantes cuestiones, normales para él pero no tanto en la sociedad en que vive. Entre ellas se encuentra su vestimenta, una túnica negra larga hasta los pies, aunque confiesa que no siempre se la pone. «Te vistes normal para no escandalizar», cuenta en un castellano que habla correctamente, aunque alguna palabra se le atasca. Y no es que el soriano se escandalice por ver un cura joven vistiendo sotana (pocos pero los hay), pero lo que sí le «llama la atención» es verle tener un gesto afectuoso con una mujer, aunque pueda ser su esposa. El sacerdote se casó a los 23 años con una joven de su país, con la que reside en la ciudad. La Iglesia ortodoxa permite casarse al sacerdote, siempre y cuando lo haga antes de ordenarse como tal.
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