Heraldo-Diario de Soria

«Me dijo: Tienes 48 horas para pagar y si no te pego un tiro con la pistola que llevo en el coche»

Un jurado popular debe decidir en la Audiencia Provincial de Soria si el acusado amenazó y quiso tomarse la justicia por su cuenta para cobrar una factura que no se le abonó «por haber hecho mal el trabajo»

Juicio por jurado popular por amenazas condicionales en la Audiencia Provincial de Soria.

Juicio por jurado popular por amenazas condicionales en la Audiencia Provincial de Soria.MARIO TEJEDOR

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Soria

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«Por gente como tú se ha suicidado mi padre. Tienes 48 horas para pagarme y si no, te pego un tiro con la pistola que tengo en el coche, por mis hijas», relató el denunciante, ante el tribunal del jurado, que le espetó el acusado en el día de los hechos juzgados en la Audiencia Provincial de Soria, después de seguirle con el coche, «a las siete de la mañana, pegado y a veces hasta a 200 por hora», desde Almazán hasta Soria, todo con la intención de cobrar una factura que no le había sido pagada «porque no había hecho bien su trabajo» en una obra, explicó la presunta víctima, encargado de la supervisión y visto bueno de dichos trabajos que habían sido contratados.

Por estos hechos, el acusado se enfrenta a los delitos de amenazas condicionales y de realización arbitraria del propio derecho, este último, traducido a lenguaje coloquial, tomarse la justicia por su cuenta. La acusación particular le atribuye ambos, la Fiscalía únicamente el segundo. Podría suponerle una pena de cárcel de hasta cinco años de cárcel, además de una multa de 9.600 euros, y una indemnización de 10.400 euros, que es el valor de la factura que finalmente la empresa le acabó abonando, «por temor a la amenaza».

Ambos delitos fueron rechazados por la defensa, que pidió la libre absolución para el encausado, que tuvo la última palabra en el juicio, y dijo que sólo quiere pasar página, «estar tranquilo y olvidar todo». En su declaración, sostuvo que en la mañana de los hechos no habló de pistola, de disparo, ni dio ningún plazo para el pago, «lo dio él», matizó refiriéndose al denunciante.

Según su versión, le fue a buscar al trabajo, en la localidad de Almazán, en torno a las 7.00 horas, porque desde hacía un tiempo le había bloqueado el teléfono y no contestaba a sus correos electrónicos reclamando el pago de una factura, por valor de 10.400 euros, que el denunciante –quien le dejó de contestar al móvil ante el constante acoso–, se negaba a pagar al considerar que no había realizado bien la obra encomendada. Aquí surge la primera contradicción entre ambos. Mientras el primero aseguró que sólo vio un coche que le seguía muy de cerca, causándole la lógica tensión, y que únicamente al llegar a Soria y bajarse del vehículo hablaron, el acusado en «tono amenazante», este último señaló que ya en Almazán le intentó dirigirse a él, de coche a coche, pero le respondió que allí no, y por eso le siguió. Los vídeos de las cámaras de la empresa visionados en el juicio no muestran ninguna comunicación entre ellos, pero el acusado afirmó que fue en otro punto más alejado.

Lo que reconoció el encausado, arquitecto técnico y titular de una empresa familiar de construcción, es que cuando salieron de sendos vehículos en Soria, se dirigió al jefe de obra «en tono muy cordial» y lo que le dijo fue, «¿qué pasa, que tengo que sacar un cuchillo para que me hagas caso?», en referencia a la imposibilidad de comunicarse con él por otro medio para instar de nuevo a que le pagaran por los trabajos realizados.

La presunta víctima indicó que la «tensa y agresiva» conversación terminó cuando le dijo que «sólo era dinero, y que se podía arreglar si hacía bien su trabajo». Ese mismo día, el encausado remitió por correo electrónico dos facturas, la de 10.400 euros y una segunda, de 6.000 euros, por el IVA de los materiales empleados.

El jefe de obra avanzó en el relato y contó ante el tribunal que trasladó lo ocurrido esa mañana, 17 de octubre de 2023, a sus jefes en la empresa y tras la consulta con los abogados decidieron pagar la primera factura, no así la segunda. «Nos contó que un coche le había seguido y que le amenazó de muerte. Nos pareció muy grave y temimos que hubiera consecuencias», apuntó uno de los responsables de la empresa para explicar el pago, «para proteger» a su jefe de obra, quien seguía insistiendo en no abonar el pago por no estar la obra bien realizada.

Tanto Fiscalía como acusación puntualizaron que el denunciante no obtiene ningún beneficio económico de esto, mientras el abogado del encausado incidió en que no hubo amenaza sino necesidad de comunicación y reclamación del dinero. También sostuvo su defensa en el diagnóstico de trastorno por déficit de atención e hiperactividad que el acusado sufre desde su juventud, que le provocan «depresión y ansiedad» y conductas «muy impulsivas», como declaró por videoconferencia la psicóloga que lo atendió varias veces, aunque no le impide discernir sobre las consecuencias de sus actos.

El jurado, cinco hombres y seis mujeres, dos de ellos suplentes, recibirá esta mañana el objeto del veredicto que deberán contestar para determinar la culpabilidad o no, tras la deliberación. Para ello deben estar aislados y sin teléfonos móviles. Si se alarga, dormirán en un hotel. «Traigan ropa por si acaso», aconsejó la magistrada de la Audiencia Provincial de Soria.

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