Heraldo-Diario de Soria

El plato típico de este pueblo de Soria que solo se entiende si lo pruebas allí

La caldereta soriana, el guiso tradicional de Soria que alcanza su máxima expresión en Pinares de Urbión

La esencia de Soria: arquitectura tradicional y la caldereta soriana, protagonista de su cultura gastronómica y festiva

La esencia de Soria: arquitectura tradicional y la caldereta soriana, protagonista de su cultura gastronómica y festivaGetty Images//Oficina de Turismo de Soria

Patricia de la Torre
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La caldereta soriana es uno de esos platos que no se explican solo con ingredientes. Se entienden desde el contexto, desde el lugar y desde la forma en la que se comparte. Porque en Soria, este guiso tradicional no es solo comida: es una experiencia.

Si hay un lugar donde la caldereta alcanza su versión más auténtica es en los Pinares de Urbión. Allí, la receta mantiene su esencia más ligada al origen pastoril: carne de cordero (especialmente partes como cuello o jarretes) cocinada lentamente con ajo, cebolla y, en ocasiones, pimiento o tomate.

Cada zona tiene su propia variante de la receta. Y en esta comarca, la elaboración suele ser más sobria, más directa, con protagonismo absoluto del producto y del fuego lento.

El uso del pimentón, el vino blanco o el punto de picante depende del cocinero, pero hay algo que no cambia: el tiempo. La caldereta se deja hacer.

Esa diversidad de versiones no debilita la receta, la enriquece. Cada pueblo, cada cuadrilla y cada familia introduce matices que convierten cada caldereta en algo distinto.

Cada cocinero tiene su propia forma de prepararla, lo que hace que cada versión tenga su propio encanto. Esa es precisamente la clave de su vigencia. Y, sin embargo, hay un hilo común en todas ellas: la cocina como acto colectivo.

La caldereta soriana en fiestas: el momento en que deja de ser receta

Durante celebraciones como las fiestas de San Juan, la caldereta se convierte en el centro de todo. No es solo lo que se come, es lo que reúne. En Soria, este ciclo festivo (conocido como La Saca) se celebra entre finales de junio y comienzos de julio, arrancando el miércoles previo al 24 de junio con el traslado de los toros desde el monte Valonsadero hasta la ciudad. Uno de sus momentos clave es el Sábado Agés, cuando las doce cuadrillas subastan la carne de toro que después se cocinará y compartirá. La tradición continúa el Lunes de Bailas, en torno al 1 de julio, cuando es costumbre reunirse en la ermita de San Polo para volver a disfrutar de la caldereta en un ambiente más relajado, casi íntimo.

Es en ese calendario (más que en cualquier receta) donde el plato adquiere todo su significado.

Las cuadrillas, el fuego, la preparación compartida… todo forma parte de un ritual que transforma el plato. Aquí ya no importa tanto la receta exacta, sino el proceso, el ambiente y la experiencia.

La caldereta soriana hoy

Puedes seguir la receta, usar ingredientes de calidad e incluso respetar los tiempos de cocción. Pero hay algo que no puedes replicar: el entorno.

No puedes reproducir el humo de la leña en una plaza, ni el ruido de las cuadrillas, ni la sensación de comer en plena fiesta. Y eso, aunque no aparezca en la receta, cambia completamente el resultado.

Por eso cada vez más viajeros buscan este tipo de experiencias. No quieren solo probar platos, quieren entenderlos. Y la caldereta soriana es, probablemente, uno de los mejores ejemplos de España.

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