Copiso mejora un 6% el rendimiento de sus cultivos gracias a la fertilización con purines
Fertisos demuestra el valor la fertilización orgánica, que deja de ser un residuo para convertirse en un recurso importante con "un ahorro en costes de hasta el 40% en contextos geopolíticos complicados como el actual"

Jornada en Copiso para presentar las conclusiones del proyecto Fertisos.
Transformar un problema en una solución. Es lo que ha conseguido Copiso con su proyecto Fertisos de fertilización orgánica sostenible y de calidad, que en la mañana de este martes ha dado a conocer los resultados que confirman que el abonado con purines mantiene e incluso incrementa los rendimientos agrícolas un 6% y mejora y cuida la estructura y biodiversidad de los suelos porque es más sostenible que el abonado mineral, pero también permite un ahorro de hasta un 40% en contextos geopolíticos mundiales complicados como el actual. Queda pendiente ahora una normativa que permita la aplicación de la fertilización orgánica, que “ya no debe verse como un residuo molesto, sino como un recurso de enorme valor”.
Así lo ha puesto de manifiesto el presidente de la cooperativa soriana, Rubén Carramiñana, durante la jornada que ha celebrado Copiso en sus instalaciones de Soria para presentar las conclusiones, en las que han demostrado que los purines suponen “un nuevo modelo alternativo de fertilización para los cultivos de secano y regadío, capaz de sustituir a la tradicional, la mineral”.
“Se trata de una fertilización que se apoya en recursos propios y en una economía circular real, porque aprovechamos los que se generan en la provincia, lo que nos hace más independientes porque así no estaríamos condicionados por circunstancias y productos externos de otros países en una apuesta por nuestra soberanía de recursos y alimentaria”, explica Carramiñana.
La importancia de este proyecto es que abre la puerta a la reducción de fertilizantes nitrogenados minerales, fabricados con un elevadísimo coste energético, sobre todo con gas natural, sin olvidar que producen unas emisiones muy importantes de CO2 y que son productos que hay que importar, que en contextos geopolíticos como el actual con la Guerra de Irán se complican con subidas de precios “imposibles de asumir” por el agricultor. “La fertilización orgánica es ahora más importante y necesaria que nunca”, asegura el presidente de Copiso, que además está en la línea de las políticas que impulsa la Unión Europea, más protectora del medio ambiente. De hecho, habla de un ahorro de un 20% en los costes que se podría elevar hasta el 40% con los precios disparados como en la actualidad.
Copiso comenzó en el año 2022 con este proyecto de la mano del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl) y ha invertido 427.000 euros durante cuatro años de trabajo, de los que 106.759 euros han sido aportados por el Instituto para la Competitividad Empresarial de Castilla y León (ICE) con recursos del Fondo Feder de la Unión Europea y de la Junta.
En estos cuatro años Fertisos ha analizado los resultados de las cosechas 2023 a 2025, y de ellos se ha observado que los tratamientos con purín han obtenido un rendimiento medio entre un 5 y un 6% mayor que los que han contado con tratamientos con fertilización mineral, e incluso en algunas fincas hasta un 20%, según indica Carramiñana. Además, consigue otros beneficios medioambientales para el terreno, sin olvidar que “contribuye a valorizar un subproducto ganadero transformándolo en un recurso agronómico de gran valor”, indica el director del Itacyl, Rafael Sáez, quien también destacó la importancia de la investigación aplicada para ofrecer soluciones prácticas al sector agrario y avanzar hacia modelos productivos más competitivos.
Los ensayos se han realizado en 11 explotaciones agroganaderas de Soria y han demostrado que la fertilización orgánica permite mantener la productividad y reducir la dependencia de los fertilizantes minerales.
Recordó Sáez que este proyecto forma parte de la apuesta de la Junta por la innovación aplicada al sector agrario: “Es un proyecto estratégico en este momento, ya que después de un trabajo intenso de innovación en la mejora del conocimiento es importante que llegue al sector agroalimentario para que se puedan aplicar”. Porque el Itacyl tiene la “misión de potenciar la innovación y la tecnología, adaptando las necesidades a lo que el sector pone encima de la mesa”.
En conjunto el Itacyl desarrolla actualmente 10 proyectos de I+D+i y nueve servicios y ensayos agrícolas vinculados a fertilización sostenible, agricultura de precisión y valorización de residuos agroganaderos, con una inversión cercana a los 2,8 millones de euros.
“Copiso y Soria hemos hecho el trabajo, con la colaboración del Itacyl para llevar a cabo esta investigación pionera e innovadora, pero también real y práctica que se puede extender más allá de nuestro territorio”, añade Carramiñana. Pero para ello, insta a las administraciones a que “impulsen y hagan posible la aplicación de la fertilización orgánica, porque la legislación que hay ahora mismo es de hace más de 30 años y está obsoleta”.
El director general de Copiso, Pascual Nuez, ha puesto de manifiesto en la jornada que gracias a los resultados de este proyecto “los purines no deben verse como un residuo molesto, sino como un recurso de un enorme valor agronómico, cuando se maneja adecuadamente y con criterios técnicos”. Un recurso que además protege el medio ambiente y equilibra la rentabilidad de las explotaciones agrícolas y, por tanto, ayuda al mantenimiento del medio rural.
A su juicio, sostenibilidad y rentabilidad no tienen por qué ser conceptos enfrentados, sino que el futuro pasa por integrarlos: “Creo sinceramente que proyectos como Fertisos demuestran que el sector agroganadero forma parte de la solución a muchos retos actuales. No sólo producimos alimentos accesibles para el consumidor, sino que también generamos innovación y modelos productivos cada vez más eficientes y respetuosos con el medio ambiente”.
El programa 'Fertisos. Nuevo programa de fertilización orgánica sostenible para cultivos de secano y regadío en la provincia de Soria', ha realizado un análisis comparativo de la fertilización mineral y orgánica, aplicando purines de diferentes tipos de granjas porcinas (cebaderos, madres, destete), en once parcelas representativas de todas las comarcas agrícolas de la provincia de Soria, con distintos tipos de suelo y condiciones climatológicas diferentes. Los cultivos utilizados han sido trigo, cebada, colza, girasol y cártamo. El Itacyl como órgano independiente y oficial, ha sido el encargado de realizar los análisis y elaborar los datos estadísticos.
El objetivo ha sido conocer la eficiencia nutricional real del nitrógeno aportado en la aplicación de los purines; comprobar las cantidades que se requieren; o saber si cabe sustituir todo el abonado mineral o en parte por el orgánico, que es un fertilizante de proximidad y que forma parte de un sistema productivo de economía circular, explican los técnicos responsables del proyecto, Eduardo Pascual y Carmen Yagüe. Se ha comprobado que los suelos en los que se ha realizado la fertilización orgánica han mostrado mayor biodiversidad y beneficios en sus ecosistemas, apuntan.
Y es que Copiso cuenta con un equipo técnico que asesora a los socios agricultores y les ayuda en su toma de decisiones con las fertilizaciones orgánicas más adecuadas para sus tierras y que redunden en la obtención de mejores resultados.