Heraldo-Diario de Soria

Ágreda impulsa una planta de biometano con una inversión de 18,5 millones de euros

Las instalaciones se ubicarán en los terrenos de la antigua fábrica de tratamiento de purines, en desuso desde hace una década, y se crearán entre 6 y 9 empleos directos en su fase operativa

Polígono de Los Espinos de Ágreda.

Polígono de Los Espinos de Ágreda.HDS

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La firma  IAM Carbonzero desarrollará en Ágreda una planta de tratamiento y valorización de purines y otros subproductos agroganaderos para su transformación en biometano y biofertilizante con una inversión de 18,5 millones de euros, tal y como ha informado la empresa a través de un comunicado. 

La instalación tendrá una capacidad de producción estimada de 40 GWh anuales de gas 100% renovable, a partir de 94.000 toneladas al año de subproducto local, y evitará emisiones de 18.000 Tn/a CO2e anualmente (equivalente a las emisiones de 2.500 coches dando la vuelta al mundo cada año).

Las nuevas instalaciones se ubicarán en los terrenos de la antigua planta de tratamiento de purines, en desuso desde hace 10 años, en el paraje Cerro de los Molineros, dentro del término municipal de Ágreda y en las inmediaciones del polígono industrial de Los Espinos, a más de dos kilómetros del núcleo urbano.

Además, la planta de biometano de Ágreda generará entre 50 y 60 puestos de trabajo en la fase de construcción que se reducirán a entre 6 y 9 empleos directos estables durante la fase de operación, priorizando la contratación de personal local. La planta «será un impulso para la economía local a través de empleos directos e indirectos, y una palanca de fijación de población y mejora de calidad de vida de los ciudadanos de la región», indican.

El calendario previsto contempla el desmantelamiento de la antigua planta durante 2026, el desarrollo de la construcción a lo largo de 2027 y la puesta en marcha de la nueva instalación en 2028, cuando se espera la entrada en operación comercial.

La dieta estimada de la planta cuenta con un 60% de purines de cerdo, 10% purines vacunos, y un 30% de paja y otros subproductos hortofrutícolas y avícolas. De este proceso se obtendrán 40 GWh/a de biometano y alrededor de 63.000 toneladas anuales de biofertilizante (digerido sólido), que se devolverá al campo con criterios técnicos de fertilización sostenible. 

El proyecto se enmarca en la apuesta de IAM Carbonzero por un modelo de economía circular que transforma subproductos en recursos, generando al mismo tiempo energía limpia, empleo y actividad económica en el medio rural. «Es una buena noticia que una instalación en desuso se renueve y dé paso a una infraestructura de última tecnología. Supone un nuevo modelo de integración en la zona, basado en la economía circular, que genera valor a largo plazo para el territorio», señala Blanca Benito, responsable de Desarrollo de Negocio Zona Centro de IAM Carbonzero.

Además, la sociedad estará afincada localmente por lo que «contribuirá de manera relevante a la mejora del presupuesto municipal a través del IAE y otros tributos locales, durante al menos 25 años de vida útil del proyecto», asegura la firma.

El biometano, explica la firma, «es un gas 100% renovable, producido a partir de residuos orgánicos de origen agropecuario -como purines, restos hortofrutícolas o gallinaza- mediante un proceso de digestión anaerobia y posterior purificación del biogás». Se obtiene así «un gas con el mismo poder energético que el gas natural, pero con huella de carbono neutra, que puede inyectarse directamente en la red existente y sustituir al gas de origen fósil». Sus principales aplicaciones son su uso en hogares e industria a través de la red de gas o su uso como combustible vehicular renovable.

Del proceso se obtiene también un digerido que se transforma en biofertilizante de alta calidad, rico en materia orgánica y nutrientes, estabilizado e higienizado, que se diseña con estudios agronómicos del entorno para que mejore los suelos agrícolas y permita reducir la presión sobre los acuíferos.

La planta de Ágreda contribuirá a prevenir la contaminación por nitratos en suelos y aguas, al tratar de forma controlada los purines y otros residuos agroganaderos así como a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, evitando la descomposición incontrolada de los residuos y sustituyendo gas de origen fósil por gas renovable. Y, también a regenerar suelos agrícolas, gracias al uso de biofertilizante estabilizado y adaptado a las necesidades de los cultivos locales así como a mejorar la calidad del aire y reducir los olores, al concentrar el tratamiento de residuos en una instalación estanca dotada de tecnologías avanzadas como biofiltros de última generación.

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