GOLF
Daniel Berná cede en la última jornada
El soriano acaba decimosegundo en el Campeonato de España de Profesional tras presentar ayer una tarjeta con tres por encima del par
Daniel Berná se desinfló en la última jornada del Nacional.-Álvaro Martínez
Daniel Berná cedía ayer en la última de las cuatro jornadas del Campeonato de España de Profesionales de golf que se ha venido celebrando en Huelva y se veía relegado a la decimosegunda posición en la clasificación definitiva. El soriano presentaba ayer una tarjeta con tres golpes por encima del par y se caía de la lucha por las primeras posiciones.
Berná llegaba a esta última jornada como tercer clasificado con tres golpes por debajo del par del campo y mantenía todas las opciones de hacerse con el título. Pero el soriano no estuvo fino en el peor de los cuatro días del campeonato y acababa la competición con -1, por el -9 que presentaba Marcos Pastor como nuevo campeón de España de Profesionales. Berná fue de más a menos a lo largo del torneo onubense.
Marcos Pastor, que suma su primer triunfo como profesional tras un pasado amateur brillante, con varios títulos de campeón de España, recogió la recompensa a una fe inquebrantable que se puso especialmente de manifiesto en una recta final de auténtico ensueño que le permitía levantar un trofeo que en su día alzaron jugadores del tronío de Antonio Garrido, José María Cañizares, Manuel Piñero, Miguel Ángel Jiménez… historia de la buena dentro del golf profesional español.
La grandeza, en esta ocasión, residió en «eliminar la ansiedad que tenía tras acabar la tercera jornada, cuando las cosas no me salieron como quería, y creer en mí mismo», relataba con euforia quien, durante la noche, contactó con su psicóloga Rocío «para resetearme».
El efecto, visto lo visto, fue demoledor en una jornada final que, como se presumía, resultó impactante, con un nutridísimo grupo de jugadores con opciones reales de ganar el título a primera hora de la mañana. El discurrir de los hoyos, de manera impenitente, fue realizando sin embargo una severa criba de la que no se desmarcaron en ningún momento ni Marcos Pastor ni José Luis Adarraga, prácticamente ajenos a los errores en la jornada de ayer.