José Manzano, delegado de la Federación: "La caza está muy cuestionada por la sociedad urbanita"
José Manzano, delegado en Soria de la Federación de Caza de Castilla y León
Si debemos asociar en los últimos tiempos un nombre al mundo de la caza es el de José Manzano, delegado en Soria de la Federación de Caza de Castilla y León. Un referente en la provincia para todos los que son seguidores, legión nos atrevemos a describir por el número de licencias federativas, alrededor de 2.000, de una actividad muy presente en la vida social, deportiva, habitual y cotidiana. Esta cifra corresponde a los registrados mayores de 14 años, debido a la necesidad de contar con un permiso de armas, sin el cual no se puede desarrollar la actividad. No existen categorías inferiores como en otros deportes, caso del fútbol que es el que más licencias supera a las de caza en Soria.
El protagonismo cinegético se renueva durante esto días, una vez iniciada la campaña de caza menor para la codorniz, la urraca, la corneja, el conejo y el zorro. Más adelante, el próximo 26 de agosto, se podrá cazar palomas y a partir del 30 de agosto se reabre el período para las tórtolas en los cotos que estén autorizados. Un generador de recursos en la provincia, que no es ajena a la necesidad, según reconoce José Manzano, de mantener viva la actividad con repercusiones económicas y ecológicas.
«Desde la Federación queremos defender lo que es una pasión, la caza. Hoy en día está muy cuestionada por una sociedad urbanita que no entiende la labor de los cazadores», destaca Manzano. Esa labor a la que alude se centra en lo económico generando unos recursos a través de los ayuntamientos por los derechos de caza. Además, impulsa el movimiento en la hostelería y la restauración local.
«Económicamente, la caza es necesaria», asegura Manzano, pero no es en el único ámbito en el que se detiene. «Ecológicamente es imprescindible por toda la labor realizada», afirma. «La caza da empleo en el medio rural con lo que se reduce y se rebaja la despoblación», incide el delegado federativo soriano, que localiza este medio por detrás del forestal, el ganadero o el agrícola. «Por detrás de estas actividades, la caza es la que más genera en el campo».
Las cifras de capturas correspondientes a la temporada 2023-24, ofrecidas por la Junta de Castilla y León, no dejan ninguna duda sobre la repercusión y el impacto de los cazadores en el ecosistema: 5.900 ciervos, 8.300 corzos y 5.100 jabalíes. Unos números que pondrían en peligro, más si cabe, el tránsito de circulación de vehículos en una provincia señalada por el exceso de accidentes provocados por su fauna salvaje o los daños en la agricultura, evidentes de por sí, denunciados constantemente por los afectados.
Manzano, desde la Federación, fomenta los proyectos de estudio de especies vinculadas a la provincia como la codorniz o la perdiz. El Proyecto Coturnix cumple su sexta temporada con la colaboración de los cazadores que aportan muestras, 2.500, de alas de codorniz con el objetivo de conocer el estado de conservación de la especie y garantizar la sostenibilidad de su caza.
No es el único proyecto en marcha que se aplica en Soria, como el estudio dirigido por Jesús Ángel Llorente, bajo el paraguas de los federados sorianos y autonómicos, en Tozalmoro.
El objetivo es recuperar las poblaciones de perdiz mermadas en un estimado porcentaje tanto en la geografía soriana como por los diferentes territorios de la península. Las acciones para su recuperación se cimentan en la creación de una serie de cotos y fincas demostrativas en los que se implementen medidas de gestión agraria y cinegética y establecer grupos perdiceros interesados en su conservación. Toda aportación ayuda para la recuperación de especies en regresión.