Castilla y León consolida su liderazgo en producción de piensos con 5,8 millones de toneladas
Se trata de la tercera comunidad con un mayor registro, sólo superada por Cataluña y Aragón. En términos nacionales supone el 15% de la producción del país, que cerró 2024 con casi 39 millones de toneladas
Pienso porcino en una granja, imagen de archivo.
Castilla y León consolidó en 2024 su liderazgo en producción de piensos en España: produjo 5.835.109 toneladas, el 15% del total nacional, y se mantuvo tercera por detrás de Cataluña y Aragón pese a un leve descenso interanual del 1,7%. El mix regional lo encabezaron el porcino (2,59 millones de toneladas), el bovino (1,35 millones) y las aves (0,87 millones), con liderazgo estatal en ovino-caprino y acuicultura; además, redujo el uso de pienso medicamentoso (138.355 t, -17,8% y 2,4% del total fabricado en la Comunidad) y reforzó su músculo en premezclas (40.589 t, el 12,6% del total español).
En el panorama nacional, España cerró 2024 con 38.811.965 toneladas de pienso compuesto, un 1,5% más que en 2023, consolidándose como una potencia europea del sector. Según la Comisión Nacional de Coordinación en materia de Alimentación Animal (CNCAA), el 96,3% del volumen se destinó a animales de abasto y el resto a otras especies; por especie, el reparto nacional quedó encabezado por el porcino (46,87%), seguido de bovino (20,78%) y avicultura (19,85%), con crecimientos destacados en mascotas y acuicultura frente al retroceso de conejos y el leve ajuste en bovino de carne. En paralelo, las estimaciones europeas sitúan a España como primer fabricante de piensos de la UE en 2024, con un avance del 4,1% frente al -0,4% del conjunto comunitario, de acuerdo con los datos FEFAC/CESFAC recogidos por el informe de los datos de producción de piensos del citado año.
En este marco, la Comunidad vuelve a jugar en el top tres de la «Champions» de la producción del pienso. El perfil productivo castellano y leonés está muy marcado por el porcino y los rumiantes. En 2024, las fábricas de la Comunidad declararon 2.592.498 toneladas para porcino, 1.354.762 para bovino y 871.779 para aves; a ello se suman 445.465 toneladas destinadas a ovino-caprino, 64.697 para conejos, 15.424 para equino, 185.176 para peces y 162.457 de formulaciones multiespecie, hasta totalizar las citadas 5,83 millones de toneladas. Este mix confirma al porcino como columna vertebral del consumo de pienso regional, con un bloque bovino robusto y una avicultura relevante, mientras que el ovino-caprino —muy vinculado a la estructura ganadera tradicional— mantiene un peso diferenciado en Castilla y León frente a otras autonomías.
La posición relativa por especies refuerza esa fotografía. En porcino, Castilla y León es el tercer gran polo tras Cataluña y Aragón; en bovino, solo Galicia la supera; en ovino-caprino, Castilla y León lidera el país; en conejos figura en el grupo de cabeza; y en acuicultura, paradójicamente para una región de interior, concentra prácticamente toda la producción nacional, un liderazgo explicado por capacidades industriales especializadas que abastecen tanto a especies marinas como continentales.
FASES
Ese tirón de la acuicultura se aprecia, además, en el cuadro nacional por fases: el pienso para peces creció un 14,6% en 2024, con un 85,6% orientado a especies marinas y el 14,4% a continentales. En términos de volumen global, España fabricó 185.841 toneladas de pienso para acuicultura, buena parte originadas en plantas de Castilla y León, lo que abre una vía de diversificación industrial de alto valor añadido para la región.
Las tendencias por fases en las principales especies ayudan a entender la demanda “aguas arriba” del campo castellano y leonés. En porcino, el cebo concentra ya el 72,2% del pienso (13,13 millones de toneladas en España), con estabilidad anual en el agregado de la especie (-1,1%), mientras que los lechones recortan uso y las cerdas reproductoras ganan unas décimas. En bovino, el vacuno de leche aumentó el pienso un 5,5% interanual, en contraste con el ajuste del engorde de terneros (-4,7%), signo de la solidez del lácteo en un escenario de costes más contenidos; y en avicultura, el total subió un 5,1% con los pollos de carne aportando casi la mitad del consumo (48,5%). Este patrón nacional encaja bien con la estructura productiva de Castilla y León —fuerte en lácteo bovino y ovino, y con granjas de cebo muy profesionalizadas— y su red de fábricas multiespecie.
El pienso medicamentoso (PM) continúa a la baja en España: 1.503.203 toneladas en 2024, un -7,6% frente a 2023, con un 47,7% formulado con antiparasitarios y un 52,3% con antibacterianos; el PM supone el 3,9% del total de pienso fabricado. En Castilla y León, las fábricas declararon 138.355 toneladas de PM, lo que equivale al 2,4% del pienso producido en la Comunidad y refleja un descenso del -17,8% anual; por peso relativo del PM en su producción total, Castilla y León se sitúa muy por debajo de territorios como Murcia (8% del pienso regional en 2024), Navarra (6,2%) o Aragón (6,1%), lo que sugiere un uso más contenido de formulaciones medicadas en el tejido productivo autonómico.
La fortaleza del mapa castellano y leonés se explica, en buena medida, por su base agrícola. En 2024, las fábricas españolas consumieron 39.588.975 toneladas de materias primas para piensos y premezclas, un 3,1% más, con clara hegemonía de los cereales y sus derivados (68,2% del total). Dentro del grupo cerealero, el maíz (8,82 millones de t), el trigo (8,36 millones) y la cebada (6,09 millones) marcaron el paso, mientras que las oleaginosas y sus derivados aportaron el 16,7%. Para un territorio cerealista como Castilla y León, este patrón de consumo —más maíz y trigo, cierta corrección en cebada y repunte de subproductos de cereal y grasas— mantiene una demanda estable y de volumen, con efectos tractores sobre logística interior y almacenamiento. Además, la diferencia entre materias primas empleadas y pienso producido fue del 2% (margen normalizado por la CNCAA, con tope del 5%).
Más allá del pienso final, la Comunidad también pesa en la industria de premezclas de aditivos, un segmento estratégico por su intensidad tecnológica y su papel en la eficiencia alimentaria. Castilla y León produjo 40.589 toneladas de premezclas en 2024, el 12,6% del total nacional, situándose en el podio junto con Cataluña y Madrid; este músculo industrial respalda a las fábricas regionales y abre oportunidades de especialización en nutrición de precisión. En el conjunto de España, además, aumentó el uso directo de aditivos en fábricas de pienso hasta 448.784 toneladas, con predominio de los nutricionales (292.502 t) y tecnológicos (117.315 t), frente a los zootécnicos (22.569 t), organolépticos (13.513 t) y coccidiostatos/histomonostatos (2.885 t).