Fernando G. Córdoba

El chasco del Banco de España

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HACE escasas semanas traje a esta columna una cuestión llamada a convertirse en polémica y ésta ya está servida. El edificio del antiguo Banco de España se encuentra en el punto de mira de unos y de otros. El enfrentamiento político es inevitable. Respecto al resto de la sociedad, según una encuesta de este periódico, parece que la mayoría está de acuerdo en el uso cultural del antiguo Banco pero sin concretar más.

Vaya por delante mi apoyo a ese uso de tipo cultural y, además, me inclino por la función museística, dado que nuestra ciudad es bastante deficitaria en ese aspecto. Pero no termino de ver lo de museo de arte contemporáneo. Entre otras cosas porque ya contamos en la provincia con el de la Fundación DeArte en Medinaceli.

Por otra parte, no parece despertar mucho interés lo de un museo de arte en nuestra ciudad, cuando poco o nada se ha reivindicado para que el interesante legado artístico de Gaya Nuño no duerma el sueño de los justos en algún oscuro y olvidado almacén. Ese podía haber sido un buen Museo de Bellas Artes, pero lo cierto es que no ha sido así y tampoco se ha evidenciado el malestar de los sorianos por ello, ni ha existido ningún tipo de presión para que se luzca como merece en la ciudad.

Quizá se escondan intereses particulares en lo que no debería ser sino mirar por el interés general de la sociedad soriana. Es preciso tener un proyecto muy nítido de lo que se pretende y, desde luego, que sea lo suficientemente interesante como para despertar el interés de propios y extraños. Poco se habla ya de la propuesta del doctor Ruiz Liso encaminada a crear el Museo de la Dieta Mediterránea y ya, puestos a lanzar propuestas, ¿por qué no un gran Museo del Medio Ambiente en una ciudad que aspira a ser reserva de la biosfera? En cualquier caso, se opte por lo que se opte, húyase de la chapuza provinciana, porque si bien antes todo pueblo tenía su tonto y su fuente, ahora tiene también su museo, pero invariablemente se trata, siempre, de un museo de la nada. ¿Es lo que queremos para Soria?