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Patinó hace unos días la portavoz municipal del Partido Popular en el ayuntamiento de Soria al dejar caer en el transcurso de un desayuno informativo con los medios de comunicación —y a modo de crítica— que aún faltaban jurados para las próximas fiestas de San Juan. Y lo dijo cuando daba cuenta de la nefasta gestión del todavía alcalde capitalino. Llevaba algo de razón Belén Izquierdo en el análisis de los debe del equipo de gobierno, pero incluir en la ecuación que haya o no jurados, créanme, es un error de cálculo que achacaremos a la felicidad de las témporas navideñas donde el turrón y el mazapán abundan en exceso. Tampoco estuvieron raudos los de la rosa y el puño —que andan algo taciturnos—, porque tal afrenta bien podría haberse resuelto con un fulminante «apúntate tú». Afortunadamente y salvo una cuadrilla, ya tenemos jurados para las fiestas de este año. Y a buen seguro y como siempre, aunque sea `in extremis´, Soria tendrá sus doce jurados y juradas. Pero como para nuestras fiestas aún queda trecho, centrémonos en asuntos más candentes, porque en este recién estrenado 2026 vienen curvas. Tras las elecciones en Extremadura el 21 de diciembre del año pasado, este 2026 se estrenará con las de Aragón y después con las nuestras, las de Castilla y León. Lo ocurrido en Extremadura, con un estrepitoso y anunciado fracaso de los socialistas que a buen seguro se repetirá en Aragón, va a marcar lo que en los campos que pisó Isabel la católica ocurra. Carlos Martínez Mínguez sabe que el batacazo está asegurado. Nuestro alcalde tiene muchos defectos, pero como zorro viejo que es, la ingenuidad no es uno de ellos. Por eso su juego no va a estar en quitarle la presidencia a Mañueco —que sabe es empresa imposible—, sino en tratar de ganarle en votos al Partido Popular en Soria. Eso para él ya sería un éxito; y una humillación para los de la gaviota, o, mejor dicho y siendo más ortodoxos, el charrán. Del mal resultado regional, Martínez Mínguez ya tiene la excusa escrita hace tiempo: Sánchez, Sánchez…y más Sánchez. Sobre las cábalas que circulan por doquier, acerca de que si el que aspira a ser alcalde de Castilla y León se irá o no de los anchos campos de Castilla tras la debacle, solo él lo sabe. Como dice siempre mi buen amigo Jesús Posada (expresidente del Congreso con Rajoy, y exministro con Aznar), la política es altamente impredecible. Pero que algunos y algunas preparen la `Cafinitrina´ por si acaso; porque como al final el chaval de la barriada vuelva y se vuelva —valga la redundancia— a presentar a la alcaldía, esto va a ser un vodevil de mear y no echar gota. Pero no todos los problemas van a estar en el tejado de los de Ferraz. A Mañueco también pueden complicársele las cosas con un VOX al alza que no está por la labor de poner las cosas fáciles a quienes un día dieron cobijo, manta y sofá, a su amado líder. Habrá que estar muy atentos a cómo resuelve la presidenta Guardiola en Extremadura la inevitable necesidad de pactar con VOX para poder gobernar. Eso marcará el camino al resto de regiones. O no.