EL RUBICÓN

Felipe Ramos

Todos colocados y un descolocado

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Pues ya estaría. El cuarto Gobierno de Alfonso Fernández Mañueco, el tercero en coalición con otros, en la Junta de Castilla y León ya está en marcha. Apenas, nótese la retranca, les ha costado tres meses a estos de PP y VOX cerrar un pacto que estaba cantado desde que el pasado 15 de marzo los castellanos y leoneses dejaban claro con sus votos que este, el que se acaba de conformar entre PP y VOX, era el único Gobierno posible para esta tierra. Tres meses de verlas venir. Tres meses de esperar a ver qué sucedía en Extremadura, primero, en Aragón, después, y en Andalucía, más tarde.

Tres meses para acabar haciendo lo que estaba agendado por unos y otros, con la firma de un acuerdo con prioridad nacional y con el reparto de sillones que tenían ya previsto ‘populares’ y los de Santiago Abascal para Castilla y León. Tres meses en los que se ha demostrado que Castilla y León y los castellanos y leoneses no han sido lo primero para PP y VOX, sobre todo para estos últimos que han jugado a esperar, esperar y esperar por puro tacticismo político. Y para muestra, el tiempo que pasaba desde que los andaluces votaban hasta que PP y VOX desbloqueaban un pacto en Castilla y León que nunca había estado bloqueado y, mucho menos, en peligro. Tres meses, en definitiva, de marear la perdiz y de dar vueltas en círculo para acabar en el mismo punto de partida que ya quedaba fijado desde la noche electoral del 15-M. Tres meses en los que sólo faltaba por definir, de nuevo en el ala verde de pacto porque en la azul Mañueco lo tenía claro, no, meridiano, el reparto de sillones.

Sillones, siempre sillones. Eso era y es lo único que aparece en el frontispicio de los de VOX aquí en Castilla y León. Y si no que se lo pregunten a Alberto Díaz Pico y David Hierro, sobre todo a este último, y su batalla por el disputado sillón por un día al lado de Pollán en las Cortes. Hasta los recién llegados a esto de la política de los políticos, porque en las organizaciones agrarias como en los sindicatos también se hace política, se mueren por un sillón. Que se lo digan al nuevo consejero de Agricultura, Joaquín (que no José, que el que tiene boca se equivoca y ya están los infalibles para corregirles, agradecido) Antonio Pino, ya saben el ex de Asaja Ávila, que se moría de ganas por sentarse en unos de esos sillones reservados para el ala verde del pacto PP-VOX.

Pues nada, ya pueden estar tranquilos, incluido David Hierro, que ya vuelve a tener su preciado sillón en el mausoleo ese de las Cortes que se asienta en la avenida Salamanca de Valladolid. Objetivo cumplido, ya están todos colocados. Para descolocado, el PSOECyL y su líder, ya saben el de las tierras altas de Soria. Con lo a gusto que estaba Carlos Martínez en Tánger y lo bien que tenía programada su agenda invisible para disfrutar de las fiestas sorianas, va la Guardia Civil y se mete 11 horas en su Ayuntamiento de Soria en una operación contra la corrupción, chivatazo o no de por medio. Lo dicho, descolocado. Y lo que te rondaré.