Eclipse
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Para los antiguos, ya fueran griegos, egipcios, celtas, íberos o sumerios, un eclipse solar era un acontecimiento aterrador, expresión de la ira de los dioses y presagio de todo tipo de males.
Algunas de estas culturas, como la de los antiguos
griegos, regidos por un calendario lunisolar y un universo de deidades, interpretaban cada suceso de la vida en función del día en que ocurría dentro del ciclo lunar y anual , así como los dioses vinculados a ese día.
Ya sabían que un eclipse solar ocurre el día de la luna nueva, el hena kai nea, la vieja y la nueva. El día de la poderosa Hécate, diosa de la oscuridad, los poderes ocultos, los fantasmas y las encrucijadas.
Para ellos nuestro 12 de agosto de 2026 sería el día 29 del mes Metagetnios, regido por Apolo Metagetnios, divinidad de la concordia, la diplomacia y el buen entendimiento.
Que el dios Helios, el que todo lo ve, muestre su ira con el eclipse en el mes de la concordia, auguraría el quebranto de la paz social, la caída del gobierno de la ciudad y de su gobernador, conflictos, desastres y malas cosechas.
En Mesopotamia, para proteger al gobernante de este mismo funesto presagio, se le escondía y se colocaba en su lugar a un sustituto que le suplantaba en sus funciones durante el eclipse. Y tras cumplir su cometido se le mataba.
Nosotros, que somos personas de ciencia, sabemos que un eclipse es una oportunidad económica y de promoción turística acojonante.
Ya hace un año escuché al representante de la secretaría de estado de turismo decir en esta ciudad, en una convención en el espacio Santa Clara, que corriendo corriendo el sector turístico y medioambiental tenía que desarrollar proyectos para acceder a los fondos europeos Next Generation. Que deben ser algo así como el chollo del siglo para empresarios, fundaciones y administraciones públicas, para la gloria de sus nobles o no tan nobles representantes.
La información es poder, no sé si me entienden.
Llegado el eclipse solar, los antiguos recomendaban limpiar y purificar hogares, comercios y edificios públicos, para aplacar la ira del dios que todo lo ve. Y sacrificios.