EL RUBICÓN

Felipe Ramos

De oca a oca y voto porque me toca

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Pues nada, ya vuelven a sonar los tambores de unas nuevas elecciones en Castilla y León. Cuando aún se siguen escuchando en el horizonte los sonidos de las autonómicas del 15 de marzo, comienzan a retumbar los de las generales del 29 de noviembre, adelanto electoral mediante por obra y gracia de unos decretos de vivienda que no salían adelante porque las derechas esas que dicen que se odian, pero que en el fondo son iguales, llámense derecha, derecha extrema o independentistas catalanes, no quisieron. Y no quisieron porque en el fondo nunca habían querido.

Pero lo más curioso es escucharles a todos ellos ahora criticar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por adelantar las elecciones. ¿En qué quedamos? ¿Pero no tenía que haberlas adelantado hace mucho? Vamos, casi desde que llegaba a La Moncloa. Dónde queda aquello de dejar a hablar a los españoles. Ahora resulta que no tocaba, que lo hace sólo porque a él le interesa sin pensar en nada más.

A ver si va a resultar ahora que los presidentes del Gobierno anteriores y de comunidades autónomas cuando decidían apretar el botón nuclear del adelanto electoral lo hacían pensando en lo que les venía bien a los contrarios. No se puede tener más hipocresía y hasta cierta caradura, políticamente hablando.

Claro que, bien pensado, a lo mejor Pedro Sánchez decidía adelantar las elecciones generales pensando en el presidente castellano-manchego, Emiliano García-Page. Va a ser que sí.

La realidad es que, de nuevo, vamos a vernos ante las urnas, apenas ocho meses después de las autonómicas. Pero es que, sin solución de continuidad, seis meses más tarde, en mayo, los castellanos y leoneses tendrán que volver a pasar por los colegios electorales, esta vez para elegir a sus alcaldes, concejales, diputados provinciales y presidentes de diputaciones.

Este es el verdadero problema. Resulta muy difícil, cuando no imposible, gestionar entre elección y elección, campaña electoral tras campaña electoral. La gestión, la buena gestión, la que debe hacerse para resolver los problemas de las personas, nace de la estabilidad, que es justo todo lo contrario a lo que traen las campañas electorales, que sólo añaden más bronca e insultos de los que ya hay. Pero nada, ahí vamos de oca a oca y voto por me toca.