Lo más parecido a las cuentas que necesita Castilla y León para crecer
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¿Las cuentas para 2027 que ha elaborado el gobierno de coalición de PP y VOX en la Junta son las que necesita Castilla y León para seguir creciendo el próximo año? Si no lo son exactamente se acercan mucho. El gasto e inversión en el Estado de Bienestar (sanidad, educación y servicios sociales) sigue copando las cuentas, como viene haciéndolo desde hace muchos años, unas cuentas en las que no hay lugar para el despilfarro, como ocurre en otros territorios con ínfulas nacionalistas e independentistas. La austeridad y el rigor marcan el gasto en una Comunidad en la que los servicios se disparan por encima de la media para hacer frente a la extensión, la dispersión y una población envejecida con la mayor esperanza de vida de Europa.
Como no podía ser de otra forma, en plena crisis latente por la vivienda, se incorpora una importante inversión para seguir construyendo vivienda de promoción pública, que es la única forma real de intervenir en el mercado, ampliando la oferta para que la demanda no estrangule el contexto social. La Junta ha sido muy ambiciosa estos años, tanto poniendo vivienda en el mercado, como subvencionando los alquileres con importantes partidas, que no se han detenido aunque se hayan cubierto las cuantías presupuestadas inicialmente. Y así debe seguir siendo, ayudas universales para todos y en todas partes, siempre y cuando se cumplan los requisitos de ingreso y arraigo en el territorio. Es otra forma de competir con territorios más pujantes y aliviar la despoblación. Es una realidad imparable a la que se está haciendo frente con este tipo de medidas y con la llegada de población inmigrante. Hay también una bajada en impuestos, pero se puede seguir avanzado y llegar más lejos, como en el caso de los impuestos por actos jurídicos documentados, donde Madrid, por ejemplo, es mucho más atrevida e influye directamente en los sobrecostes fiscales que acarrea la compra de una vivienda. Como es importante la bonificación de los peajes en las autopistas para fijar población en los núcleos rurales. Es una medida que debería acompasar y acompañar el Gobierno central para, de esta forma, compensar y conciliar las millonarias ayudas que recibe el transporte de cercanías en las grandes ciudades, y del que no se beneficia, por ejemplo la inmensa mayoría de Castilla y León. Esa Castilla y León a la que no le queda más remedio que coger el coche cada mañana para ir al trabajo. En definitiva, unas cuentas honestas, austeras y, esencialmente, acertadas. Pero que seguro que se pueden mejorar y maquear. Este es el momento de un Parlamento útil y una oposición constructiva y comprometida.