BEATIFICACIÓN
El Papa define a Palafox como un «mensajero infatigable del Evangelio»
Beatificación celebrada ayer en la Catedral de El Burgo.-
Pasaban las 10.30 horas cuando la catedral de El Burgo de Osma y sus aledaños estallaron en una ovación que rubricó el momento en que Juan de Palafox y Mendoza era elevado a los altares par ser venerado como beato. Este momento cumbre de la celebración estuvo precedido de la lectura de la Carta Apostólica del Papa Benedicto XVI en la que el sumo pontífice destacaba al nuevo beato como un «heraldo infatigable del Evangelio» y «pastos servicial del rebaño encomendado». El encargado de leer estas palabras fue el Legado Papal, Ángelo Amato, quien presidió ayer la ceremonia junto a 36 obispos, 160 sacerdotes y alrededor de unos 3.500 asistentes.
La ceremonia de Beatificación estuvo precedida por una procesión que llevó a los clérigos participantes desde el Seminario Diocesano hasta la seo burgense donde aguardaba el numeroso público y las autoridades invitadas, entre las que se encontraban el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, su homólogo en Navarra, Miguel Sanz Sesma, o el vicepresidente segundo del Senado, el burgense Juan José Lucas. La entrada de los obispos, sacerdotes y frailes estuvo acompañada por el canto ‘Cristo resucitó, ¡Aleluya!’ , para después tomar la palabra monseñor Amato como celebrante de la misa.
Tras el acto penitencial, dio comienzo el rito de beatificación con la petición por parte del obispo de Osma-Soria, Gerardo Melgar, para que se declarase beato a Palafox, que fue respondida con la lectura de la Carta Apostólica del Papa, primero en latín y después en castellano. Una vez leída la epístola papal, el que fuera prelado de Osma fue elevado a los altares en medio de una gran ovación a la vez que se desplegaba la gigantografía, en adelante la imagen oficial de Palafox, realizada por la hermana Francis Robles.
El obispo Melgar fue el encargado de agradecer después al Papa la Beatificación de su predecesor de que dijo que fue «alguien que vivió en grado heroico las virtudes cristianas, un modelo a imitar en nuestra vida» y añadió que «quiera Dios que sepamos aprovechar el caudal de gracias que la Beatificación del obispo Palafox, el conocimiento de su persona y de su vida, que nos sirva a todos para seguir el estilo de vida que él vivió», para después entonar junto todos los asistentes a la ceremonia el canto de ‘Gloria’.
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