QUINTA ESQUINA

Jesús Ortiz: "En Soria se pisa muchísimo"

«La horma de mis zapatos es bastante ancha» /«Hoy se buscan tres pies al gato en todo» /«Hay países en que se va descalzo y no pasa nada» /«Trato igual al cliente que va con tacón que al de plano» /«Por el zapato se saben cosas»

Jesús Ortiz-Alvaro Martínez

Soria

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Sus pies lo saben todo de él. Y él sabe mucho de la horma que gasta el personal. Diez metros cuadrados no más para un universo en extinción de suelas, huellas, tapas y más cosas... Jesús Ortiz Redondo (Langa, 1954) aplica la resignación salpimentada de humor a los tiempos del usar y tirar, y presume de vida, hijos, trabajo y manos negras... Todo, dice, una bendición. Solo un par de cosas le tuercen el gesto: el que se cree más que el otro, y la injusticia de los Servicios Sociales por primar siempre y por norma al inmigrante, antes que al de casa en una misma situación. Tiene ejemplos, dice.

Pregunta.-Políticamente incorrecto, ¿de qué pie cogea?

Respuesta.-Del derecho. (Ríe). Ahora después de 60 años me dicen que tengo una pierna más corta que otra. Así que tengo que llevar una pequeña alza.  Tenía problemas de espalda, columna y me han dicho que puede ser por eso.

P.-Nadie es perfecto. ¿A quién daría un pisotón?

R.-Respeto a las personas, a nadie. En sentido amplio, a la envidia.... Yo respeto a los demás y los demás que me respeten a mí.

P.-¿En qué buscar tres pies al gato?

R.-Hoy se buscan tres pies al gato en todo. Si vas por aquí, van a decir, si por allá, también. Mi padre me enseñó que has de ser tú mismo, te van a criticar por todo lo que hagas. ¿Sabes el dicho del burro?...

P.-¿La horma de sus zapatos?

R.-La horma de mis zapatos es bastante ancha. Si puedo hacer un favor, lo hago. Si puedo responder a una necesidad, lo hago.

P.-¿Qué le gustaría abrir con todas esas llaves?

R.-Te digo lo mismo, tengo lo suficiente. Yo no juego nada a la lotería, nada, porque no confío en los juegos de azar.

P.-Pocos oficios tan en declive como el suyo, oiga.

R.-¿Qué podemos hacer? Realmente hay mucho fraude en esto del trabajo, las fábricas se están enriqueciendo. Un zapato por arriba se queda bien y las suelas que ponen, a los dos años se deshacen. 

P.-Si es que a veces se nos olvidan los zapatos.

R.-En otros países van descalzos y no pasa nada, oye. Procuras no olvidarte, pero yo he estado con las zapatillas de casa y con ellas me he ido de invitado a un sitio. Y de ahí a otro, y no pasó nada. Nos reímos un rato recordándolo.

P.-¿Por qué Rajoy no acudirá nunca a su taller?

R.-Rajoy tiene sus organizaciones... Aquí ha venido el teniente de alcalde de Soria, el delegado del Gobierno, gente del Ayuntamiento, el presidente ahora de la Diputación... (¿No les habrá hecho un barato?) Yo no hago baratos a nadie. Las cosas las tengo claras, el que viene aquí lo sabe... Ni inmigrante, ni no inmigrante... El otro día vino alguien regateando y ya le dije ‘¿me paga usted los impuestos?’. Yo tengo el mismo precio para todo el mundo. Si veo una necesidad, vale, pero conociéndolo. Estoy cabreadísimo con estas organizaciones de ayudas, sabiendo lo que sé.

P.-A ver... ¿de qué se le queja la parroquia?

R.-De que es cara la cosa. Y llevo desde el 2012 sin cambiar los precios. En el 97 cobraba las tapas a 575 pesetas, ahora cobro cuatro y cinco euros. Echa la cuenta.

P.-¿Qué le da más vergüenza ajena, ver a alguien con los zapatos rotos o escuchar lo que dicen algunos políticos?

R.-Casi da más vergüenza lo que dicen algunos. No vergüenza, asco.

P.-¿Qué sospecha de un zapato con las tres ‘b’ (bueno, bonito y barato).

R.-Un buen zapato no puede ser bueno, bonito y barato. Algo hay.

P.-¿El mayor tiempo que le han durado unos?

R.-Estos casi llevo diez años con ellos. No para vestir... que ya los llevé.  Pero ya lo ves (Se lo quita y los enseña). Con ellos voy ‘descalzo’.

P.-Caminante no hay camino...

R.-Solamente hay un camino. Cristo dijo yo soy el camino, la verdad y la vida. Fuera de ahí... cada uno lo puede hacer como quiera.

P.-¿Hablo con un zapatero o con un predicador?

R.-No tiene que ver lo uno y lo otro.

P.-¿Se pisa mucho en Soria?

R.-Sí se pisa, muchísimo. En el amplio sentido de la palabra. Como pueda la gente, te pisotea. Se pisotea, en el sentido de que hay mucho amiguismo.

P.-¿Ha corrido más con los pies o con la cabeza?

R.-No, la cabeza no. Yo no tengo estudios, ni certificado de estudios, caí malo, lo dejé... Pero no me ha dolido la espalda para trabajar.

P.-¿Cómo es el zapato del soriano?

R.-Hay de todo. Del que le gusta presumir y del otro.

P.-¿Qué es más molesto que la piedra de un zapato?

R.-Me fío mucho de la gente y luego te llevas muchos chascos. Yo he procurado y esmerado en hacer un trabajo. Y luego te ven por la calle y no dicen ni ‘hola’ porque igual se creen más que tú.

P.-¿De qué cura un buen calzado?

R.-Lo estamos viendo. Si quieres entrar a un sitio y vas muy elegante, se te abren las puertas; y si vas con mal zapato se te cierran. No te digo nada si vas descalzo.

P.-¿Se le llega mejor de plano o con tacones?

R.-Me da igual de plano o con tacones, trato igual a todo el mundo. A quien se cree más, corto por lo sano.

P.-¿Qué puede saber de mí por mis zapatos?

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R.-Si eres una mujer dejada, que cuida, si eres una persona ordenada... Bastantes cosas se pueden saber por los zapatos.