Adelina Gil, presidenta de AMFAR Soria: "No sirven de nada las ayudas, ni la PAC, ni nada, si no hay gente en los pueblos"

La Asociación de Familias y Mujeres del Ámbito Rural conmemora este sábado su 30 aniversario, con el reto inicial cumplido de conseguir la igualdad real de la mujer en el campo, pero con un gran desafío

Adelina, este jueves en Castillejo de Robledo, donde reside.HDS

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La Asociación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural (AMFAR) de Soria celebra este 2026 su 30 aniversario. Lo hace en el Año Internacional de la Mujer Agricultora y en un momento -y cuándo no- el campo ve con preocupación su futuro. Adelina Gil Rampérez (Castillejo de Robledo, 1949) fue en su día una de las impulsoras de esta asociación, ligada a Asaja. Al frente hoy de AMFAR, considera que el reto de aquellos inicios, en que se batalló por la igualdad real de la mujer en el campo, está sobradamente conseguido. Ahora el desafío es otro y preocupa más, aunque sea sobradamente conocido: la falta de gente en los pueblos.

P. Este 2026 es el Año Internacional de la Mujer Agricultora. ¿Qué papel desempeña la soriana agricultora en estos días?

R. Desempeñan un papel fundamental. Hay bastantes agricultoras a título principal, que se han querido incorporar a la agricultura y al campo. El papel de la mujer agricultora en Soria es totalmente importante. En estos momentos, la mujer está igualmente preparada que el hombre a la hora de llevar su explotación.

Hay pueblos con muy poca gente, pero existen bastantes chicas agricultoras que llevan su explotación y que de hecho están preparadas para ello sin ninguna ayuda del hombre. Conozco a muchas así y en AMFAR las hay.

P. AMFAR cumple tres décadas. Haga un balance de lo conseguido.

R. Pienso que hemos conseguido mucho. Lo principal yo te diría que es la igualdad para poder llevar las explotaciones. En Soria hay casos en que las llevan los dos por igual, el hombre y la mujer.

Te hablo de Villasayas, de Delia Martínez, que también empezó con AMFAR llevando la explotación. Tuvo que luchar efectivamente para ser agricultora a título principal. Pero fue en la provincia de Soria la primera que consiguió llevar su propia explotación.

P. Además de ese trabajo en pro de la igualdad, tan importante en los inicios, me refería al trabajo de dinamismo y gestión de ayudas que desarrollan.

R. Siempre hemos estado pendientes de si había chicas y mujeres en los pueblos que quisieran ser agricultores y siempre las ayudamos. Y los que también nos apoyaron, y estaban de acuerdo en ello, era Asaja. Éramos las mujeres de Asaja. Siempre tuvimos mucho apoyo de esta organización, que vio desde el primer día que necesitaba, lógicamente, que la mujer fuera agricultora, y que llevara su propia explotación también.

P. Pero cada uno en su casa...

R. Sí, desde luego. Cada uno en lo suyo. Somos cosas diferentes, pero el apoyo de Asaja ha sido primordial. Desde ahí apoyaban y veían divinamente que la mujer llevara esas explotaciones.

Asaja y AMFAR siempre tuvieron mucho contacto. Había mujeres de la asociación que luego eran socias de Asaja. Yo llegué a ser socia y llevar mi propia explotación.

P. ¿Qué ha cambiado en estos 30 años, desde que se fundó AMFAR hasta hoy?

R. Las primeras mujeres que se hicieron cargo trabajaron muchísimo hasta que vieron que tenía sus propios estatutos y toda la documentación al día. Les tocó trabajar duro. A la primera asamblea que hicieron también asistí yo, pero era muy joven y tenía mis niñas entonces. Luego ya sí, pero no estuve cuando a ellas les tocó ir pueblo por pueblo a desarrollar, afianzar y apoyar las necesidades que tenían muchas mujeres. Se ha desarrollado una gran labor.

P. ¿Por qué se luchaba en aquel momento y ya se ha conseguido y por qué se lucha ahora?

R. Al principio se luchaba para tener esa igualdad con el marido, una igualdad real en el campo, porque entonces no podían coger una explotación. Y los propios maridos estaban de acuerdo con ello. Lola Merino, actual presidenta de AMFAR nacional, apoyó muchísimo. Y nosotras fuimos y apoyamos pues en cuanto a presencia con ella. Éramos todas a una entre las mujeres que pedían ayuda a la asociación, estando todas de acuerdo. Lo que se quería entonces, digamos, era tener una igualdad real con quien llevaba la tierra, que la mujer también llevaba. Pero eso no se le traducía en nada, salvo en ayudar al marido. Eso lo luchamos y lo conseguimos. Y de hecho, ya ves las mujeres agricultoras que hay. Lógicamente nos tuvimos que formar también. Hicimos muchos cursos y algunas nos sacamos el carné de conducir, porque quien lo tenía era el marido. Yo me lo saqué recién casada. Y fui la primera mujer, junto con otra chica, en tener el carné de tractorista.

P. ¿Cuál es el principal problema hoy de la mujer rural?

R. El primer problema de la mujer rural en Soria es que los pueblos nos estamos quedando sin gente. (No solo es problema de la mujer rural). Ya sé. Es que hay pueblos donde no viven más que 15 vecinos. Y eso para una mujer joven, vivir sola..., no tener con quién hablar, con quien compartir cosas que ahora hay.

Pienso que el problema más grande es que los pueblos nos quedamos despoblados. Hay gente que no puede compartir un juego, ni charlar. Hay pocos vecinos y eso es una lástima, la verdad.

(¿Qué se puede hacer que no se haga?) No sé, pero a nivel nacional, de Estado, de la Junta, deben hacer algo. Si no apoyan a los pueblos pequeños, esto desaparece. (Se ha dejado Europa). También, también.

Los matrimonios jóvenes tienen que llevar a los niños al colegio que les pertenece. Y muchos pueblos sí tienen transporte escolar, pero en otros les tienen que llevar los propios padres. Así no puedes vivir. Y a ello súmale que no tienen con quién jugar en los pueblos, porque están solos. Si no hay un cambio a nivel nacional, veo que los pueblos van a desaparecer.

P. Augura entonces que la desaparición de pueblos conlleva menos agricultura como sector.

R. No, porque estarán en pueblos más grandes. Pero en los lugares más pequeños dejará de haber vecinos.

P. ¿Qué responde usted cuando le dicen o ha escuchado que también las asociaciones profesionales agrarias están politizadas?

R. Un poco politizadas, sí. Cada una tiene su mentalidad y bueno, un poco politizadas sí están.

P. Se habla mucho de emprendimiento rural, que no tiene que ser necesariamente agrícola. ¿Cuál es el trabajo de AMFAR en ese sentido?

R. Nosotros damos cursos de emprendimiento y de actividades y demás. Desde la Nacional, nos mandan cursos y jornadas y las hacemos en los pueblos donde realmente hay gente. Hay veces que nos vemos negras para hacer esos cursos, porque tienen que ser con una edad de que estés en activo.

Si no tienes gente, porque mucho que quieras no puedes hacerlos. ¿Por qué? Porque falta gente joven. Y la que hay, pues a ver, hay mujeres que trabajan, tienen niños y no pueden asistir a cursos.

P. ¿Con qué se contribuye más al desarrollo, con la gestión de ayudas o con una formación real para el emprendimiento?

R. La formación te ayuda y te informa, sí. Pero para eso necesitamos gente que haga esa formación, que es primordial. Primero gente. No sirven de nada ayudas, ni la PAC, ni nada, si no hay gente en los pueblos. Gente lo primero. Y luego hay que luchar y que las ayudas vengan. ¡Bendito de Dios! Que sí que es verdad que las ayudas nos hacen un bien y te impulsan a comprar maquinaria y demás y poder invertir. Pero primero es la gente.

P. Entiendo que al Ministerio de Agricultura y a Europa les importa Soria. ¿En qué no escuchan al agricultor, dígame?

R. A nivel político, creo que estamos muy bien. Cuando voy tanto a la Junta, como a Diputación, nos escuchan. Y si pueden, ayudan. (Cita solo a la Junta y la Diputación. También el Ministerio y Europa, entiendo). La Junta y la Diputación son primordiales. Y de Europa también ayudas que son importantes. Todo es un conjunto de cosas. Pero Europa está más alejada y tarda mucho. Y ponen muchas trabas para que una persona encaje con esas ayudas. Hay chicos y chicas que cogen esas ayudas, pero se vuelven locos.

P. Este sábado celebran el aniversario en la Delegación Territorial. ¿Qué significa esta conmemoración para usted?

R. Para nosotras nos supone el recuerdo. La lucha que hemos tenido durante nuestra nuestra juventud, de 24 ó 30 años, que empezamos muchas. Eso es lo que nos importa, lo que hemos trabajado y la gente que hemos conocido y con la que hemos hecho una familia. Es como yo lo siento.

P. ¿Qué futuro atisba?

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R. El futuro lo veo negro. Las chicas de hoy trabajan; cuando AMFAR empezó no trabajábamos ninguna.