‘Don Mico’, el mafioso detenido en Soria, quería casa con piscina ‘en negro’

Buscaba en Soria una vivienda con todas las comodidades pero para pagarla en ‘B’. En la peluquería le recuerdan como el que «pedía el corte con el traductor»

El bar cafetería que frecuentaba con asiduidad, muy próximo a donde fue detenido.M.H.

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Soria

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Soria, exponente de la España vacía, es un buen lugar para ir de incógnito pero no tanto para pasar desapercibido. El capo de la mafia Domenico Paviglianiti, más conocido como ‘Don Mico’, detenido el pasado Viernes de Toros, mientras toda la capital vivía el día más loco de sus fiestas, lo intentó pero su pericia en esconderse no le sirvió de nada. Cuando los que le conocieron, por distintas circunstancias, leyeron sobre su detención en este medio y vieron su fotografía, no tuvieron duda, se habían cruzado con él. ‘Don Mico’ no pasaba tan desapercibido como hubiera deseado.

Paviglianiti, de 65 años, buscaba una casa con piscina, de grandes dimensiones, espaciosa y a la vez alejada del mundanal ruido. La encontró en una de las zonas de Soria más cercana a la antigua depuradora. Cumplía sus exigencias para pasar de incógnito y como se merece el ‘capo de capos’ de la ‘Ndrangheta de Calabria. Su condición, pagar a toca teja, en negro, la elevada suma de dinero, sólo cash y dinero en B para escapar a los controles de Hacienda o cualquier otra indagación que pudiera tomar el hilo del dinero.

La operación no se llevó a efecto precisamente por su negativa a que cualquier banco tuviera que ver en la operación y abonar en B en un negocio que tenía que ser legal.

El capo llegó a visitar varias casas, y ésta, con piscina, le gustó, el escondite perfecto, por eso ofreció lo que le pedían. Quedó con sus propietarios en las inmediaciones del bar restaurante, en la avenida Valladolid, donde precisamente fue detenido el pasado 26 de junio, tras una operación internacional coordinada por la Interpol. Era habitual de esta cafetería, una de las más míticas de la capital soriana donde prácticamente ejercía de dueño.

‘Don Mico’ se había asentado en Soria, donde como ciudad pequeña la vida discurre en tranquilidad, y según indican las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, los índices de delincuencia son de los más bajos de España y Europa. Aquí llevaba una vida ‘normal’, pero su comportamiento, sin llegar a levantar recelos, no pasaba inadvertido. Y si no que se lo digan a los peluqueros que le cortaron el pelo en varias ocasiones, y a los que les hacía la petición a través del traductor del teléfono móvil, de inglés a español.

«La sorpresa fue tremenda cuando lo vimos en la fotografía. Era el del traductor», comentaron a este periódico los peluqueros que le atendieron en dos ocasiones, la última en diciembre del año pasado.

«Pedía un corte normal, como cualquier persona, pero sí es verdad que lo hacía traduciendo del inglés con el móvil», explicaron en la peluquería, donde no les llamó la atención, únicamente que las dos veces que acudió recurriera al teléfono para traducir sus conversaciones, y desde el inglés. Desconocían por tanto que fuera italiano pues no entablaba conversación. «Sólo pedía un corte, como cualquier otra persona y después se marchaba sin más», apuntó uno de los empleados que le atendió en diciembre pasado. Desde luego, confiesan, nada les hacía pensar que estuvieran acicalando a uno de los capos más sanguinarios de la mafia calabresa, que llevaba escondido en Soria desde hacía meses hasta que un móvil le delató.

La unidad de élite de la Policía Nacional Udyco (Unidad de Droga y Crimen Organizado) fue quien detuvo al ‘jefe de los jefes’ de la mafia calabresa, en el marco de una operación internacional coordinada por la Interpol contra las mafias italianas, según publicó en exclusiva este medio. La operación policial culminó en detención gracias a la estrecha colaboración entre varias agencias y cuerpos, como la Guardia di Finanza de Reggio Calabria.

Fugado de la justicia desde 2022, sobre él pesaba una Orden Europea de Detención y Entrega por varios delitos: tráfico de drogas, contra las personas y blanqueo de capitales, y Domenico Paviglianiti se había convertido en uno de los principales y más peligrosos prófugos de la justicia italiana.

En 2021 fue capturado en Madrid, en una operación de tanta envergadura como la actual. Cuando la colaboración de los Carabinieri y la Unidad Central de Drogas y Contra el Crimen Organizado (Udyco) derivó en la detención, ya advirtieron de que «se trata de uno de los prófugos más buscados de Italia, considerado el ‘jefe de jefes’ de la organización criminal organizada». Sin embargo, entonces logró escabullirse de la cárcel y huir a la tranquilidad de Soria, donde se creía a salvo hasta unas fiestas que no olvidará.

El peligroso mafioso vivía escondido, tratando de no llamar la atención, y protegido por guardaespaldas de su confianza, hasta que fue descubierto a través del seguimiento a su entorno y pinchazos telefónicos.

Fuentes policiales confirmaron a este medio que la localización del ‘capo de capos’ fue posible gracias a un dispositivo prepago. Ese número estaba registrado y monitorizado por la Policía, pero durante un tiempo permaneció inactivo. Un día, por sorpresa, se encendió y permitió activar un dispositivo de observación y localización sobre ‘Don Mico’. Es el punto de partida de una operación internacional ejecutada en Soria que ha posibilitado que en estos momentos esté en la cárcel después de meses de búsqueda policial internacional.

Uno de sus lugares favoritos en Soria era la cafetería La Lord, donde disfrutó de la última consumición en libertad, ya que poco después, en la estrechez de una calle próxima y sin escapatoria, le colocaron las esposas ante la mirada atónita de los viandantes, que llegaron a pensar en alguna operación policial anti manteros, en plenas fiestas de San Juan.

Tras salir del establecimiento, pasadas las 19.00 horas, fue detenido en el denominado embudo del Espolón, junto al parque de La Dehesa, a escasos 70 metros de La Lord. Tres agentes, vestidos de paisanos, procedieron a su arresto empujando su cuerpo hacia las rejas del parque. Los viandantes vieron como dos hombres y una mujer inmovilizaban a un hombre de no gran envergadura, pelo entrecano, bigote y barba no muy poblados y que presentaba una herida como de raspadura en el pómulo.

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En el bar el mutismo se impuso tras al detención de Domenico Paviglianiti, nadie detrás de la barra quería hablar de él, ni para bien ni para mal. Silencio total. El establecimiento estuvo cerrado unos días después de la detención de ‘Don Mico’, pero en el bar insistieron en que estaba programado el parón para propiciar el descanso del personal, en plenas fiestas de Soria, y que los propios clientes estaban avisados con antelación de que así sería.