Laura Pinillas, bióloga, sobre el eclipse del 12 de agosto: «Te puedes quedar ciego si lo miras sin gafas»

La divulgadora científica explica por qué observar un eclipse sin la protección adecuada puede provocar daños irreversibles en la retina y recuerda qué tipo de gafas son realmente seguras

La divulgadora científica explica que la luz del Sol se concentra sobre la mácula y puede provocar una retinopatía solar si el eclipse se observa sin gafas homologadas.@celulau.bio

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El eclipse solar del próximo 12 de agosto será uno de los fenómenos astronómicos más esperados de los próximos años y miles de personas en Soria intentarán contemplarlo. Sin embargo, la bióloga y divulgadora científica Laura Pinillas ha lanzado una advertencia que se ha hecho viral en redes sociales: mirar el eclipse sin unas gafas homologadas puede causar lesiones permanentes en la vista.

A través de un vídeo publicado en Instagram, la creadora de contenido explica que el peligro no reside en que el Sol emita una radiación diferente durante el eclipse, sino en que la Luna reduce el deslumbramiento y permite mantener la mirada fija durante más tiempo.

Según detalla, cuando una persona mira directamente al Sol, la córnea y el cristalino concentran la luz sobre la fóvea, situada en el centro de la mácula, la zona de la retina responsable de la visión de máxima precisión, imprescindible para leer, reconocer rostros o apreciar los detalles.

Normalmente, el intenso brillo obliga a apartar la vista rápidamente. Sin embargo, durante un eclipse parcial ese mecanismo natural de defensa disminuye porque la Luna oculta gran parte del disco solar. El problema es que la parte visible continúa emitiendo suficiente radiación para producir una retinopatía solar.

Laura Pinillas explica que esa radiación puede dañar los fotorreceptores, las células encargadas de transformar la luz en impulsos nerviosos, así como el epitelio pigmentario de la retina, imprescindible para su correcto funcionamiento. Lo más preocupante es que la retina carece de receptores del dolor, por lo que la lesión puede producirse sin que la persona note absolutamente nada en ese momento.

Los síntomas suelen aparecer horas después y consisten en visión borrosa, dificultad para enfocar o manchas oscuras en el centro del campo visual. En algunos casos los daños pueden mejorar parcialmente con el tiempo, aunque también pueden resultar permanentes.

La bióloga insiste además en que no sirven las gafas de sol, los cristales ahumados, las radiografías ni ningún método casero para observar el eclipse. La única opción segura pasa por utilizar gafas específicamente diseñadas para observación solar que cumplan la normativa internacional ISO 12312-2 y hayan sido adquiridas a vendedores de confianza.

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Durante la totalidad del eclipse, únicamente en el momento en que el Sol quede completamente oculto por la Luna, es posible retirar las gafas de forma temporal. En cuanto vuelva a aparecer una mínima porción del disco solar, deberán colocarse de nuevo de inmediato para evitar lesiones.