Las 345 mujeres de un pueblo de Soria que cada agosto libran una batalla con ramas de pino

Una celebración en la que las mujeres empuñan los tradicionales pinochos y recuerdan una de las leyendas más arraigadas de la localidad soriana

Una celebración festiva que conmemora cuando el pino se convirtió en armaMARIO TEJEDOR

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En Vinuesa hay una mañana de agosto en la que recibir un golpe con una rama de pino termina con una respuesta inesperada: «Gracias». Quien lo propina contesta con una frase que funciona como una cita para el verano siguiente: «De hoy en un año». Es uno de los momentos más reconocibles de la Pinochada, una celebración declarada Fiesta de Interés Turístico Regional que cada 16 de agosto coloca a las mujeres en el centro de las calles de esta localidad soriana.

Este 2026 fueron 345 mujeres las que participaron vestidas con el traje tradicional de piñorra y llevando en sus manos los llamados pinochos, las ramas de pino que dan nombre a la celebración. De ellas, 224 eran solteras y 121 casadas, según los datos difundidos tras la última edición.

La imagen resulta difícil de olvidar: centenares de mujeres, indumentaria tradicional y ramas de pino preparadas para una batalla simbólica cuyo origen se mueve entre la historia y la leyenda. Un ritual que vuelve a celebrarse cada verano y que ayuda a entender por qué la Pinochada se ha convertido en una de las grandes señas de identidad de Vinuesa.

Vinuesa reunió a 345 mujeres con ramas de pino en la Pinochada de 2026

La cita tuvo lugar el pasado 16 de agosto dentro de las fiestas de Vinuesa en honor a la Virgen del Pino y San Roque. Las piñorras volvieron a ocupar las calles con sus trajes tradicionales y sus pinochos para participar en una ceremonia que conserva una estructura propia.

Antes de comenzar, las ramas pasan por la iglesia para recibir la bendición. Después se desarrolla una representación en la que intervienen las cofradías de Nuestra Señora del Pino y San Roque, vinculadas respectivamente a casados y solteros.

Una celebración festiva que conmemora cuando el pino se convirtió en armaMARIO TEJEDOR

Capitanes, alféreces y sargentos forman parte de una puesta en escena que conserva elementos transmitidos durante generaciones. Los hombres intervienen primero en una lucha ritual con sables y rodelas mientras la música acompaña el enfrentamiento.

La celebración entra después en su momento más singular. Las mujeres toman el protagonismo con las ramas de pino y los pinochazos pasan a formar parte de una tradición que ha terminado convirtiéndose en la imagen más reconocible de esta jornada.

El número registrado este año ofrece una idea de su capacidad de convocatoria. 345 piñorras participaron en la edición de 2026, una cifra que reúne a distintas generaciones alrededor de un mismo ritual.

Una celebración festiva que conmemora cuando el pino se convirtió en armaMARIO TEJEDOR

Las mujeres de Vinuesa protagonizan el momento más singular de la Pinochada

El protagonismo femenino distingue a esta celebración de otras recreaciones y fiestas tradicionales. Cuando llega su turno, las mujeres de Vinuesa utilizan los pinochos para golpear a los hombres siguiendo las reglas de la costumbre.

La reacción de quien recibe el golpe forma parte del propio ritual. La tradición establece que debe contestar «gracias», mientras la mujer responde «de hoy en un año».

Una celebración festiva que conmemora cuando el pino se convirtió en armaMARIO TEJEDOR

La frase encierra buena parte del significado que la fiesta tiene para la localidad. Más que poner punto final a la celebración, emplaza a sus participantes a reencontrarse al verano siguiente.

También la indumentaria contribuye a construir una escena que parece trasladar el pueblo a otra época. Las piñorras visten el traje tradicional, con prendas y complementos que forman parte del patrimonio cultural de la localidad. En 2026 volvieron a ser cientos las mujeres que salieron así a las calles.

Una celebración festiva que conmemora cuando el pino se convirtió en armaMARIO TEJEDOR

Vinuesa conserva una leyenda que explica la batalla con ramas de pino

La explicación tradicional sobre el origen de la Pinochada conduce a una antigua disputa entre Vinuesa y Covaleda. La leyenda sitúa el comienzo de la historia en la aparición de una imagen de la Virgen en un pino situado en una zona cuya pertenencia habría enfrentado a ambas localidades.

El relato transmitido durante generaciones cuenta que la disputa terminó desembocando en un enfrentamiento y que fueron precisamente las mujeres de Vinuesa quienes inclinaron la balanza a favor de su pueblo.

Según esa tradición, las mujeres acudieron a ayudar armadas con ramas de pino y su intervención permitió obtener la victoria. De aquel episodio procedería el protagonismo que todavía mantienen las piñorras durante la celebración.

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La historia tiene un enorme peso dentro de la identidad local, aunque su origen debe presentarse como lo que es: una leyenda tradicional. Existen distintas interpretaciones sobre las raíces de la Pinochada y la propia fiesta ha ido acumulando elementos culturales y religiosos a lo largo del tiempo.

Esa mezcla entre relato, memoria colectiva y ceremonia explica parte de su atractivo. La Pinochada reproduce cada agosto una historia que los vecinos conocen desde pequeños y que continúa transmitiéndose a través de la participación directa.

La fuerza de la Pinochada está también en su capacidad para reunir a generaciones distintas alrededor de un mismo gesto. El traje, las ramas, la música, las cofradías y las fórmulas que acompañan los pinochazos construyen un lenguaje propio que se reconoce dentro y fuera de Vinuesa.

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En una localidad profundamente ligada a los pinares sorianos, la rama de pino adquiere durante unas horas un significado que va mucho más allá del elemento natural. Se convierte en símbolo de una historia que el pueblo representa de nuevo cada verano.