La sequía arrasa 25.500 hectáreas de girasol en Soria, la mitad de la superficie sembrada
Agroseguro cuenta con 22 peritos tasando los daños de las fincas y teme que la indemnización será «importante»
Campo de girasol en la provincia de Soria.
Unos costes de producción de los cultivos herbáceos por las nubes llevó al sector esta campaña a apostar por el girasol, con más de 55.300 hectáreas, marcando así el récord en la provincia, pero tras una siembra complicada, unida a la falta de precipitaciones desde entonces y que ha persistido durante todo el verano han dado al traste con 25.500 hectáreas, más de la mitad de la superficie asegurada, una cifra que no es definitiva y que podría elevarse porque todavía se encuentran los peritos tasando las fincas.
Y es que la climatología ha provocado este incremento de la siniestralidad en esta oleaginosa, que aunque resiste bien la sequía, las elevadas temperaturas, tanto máximas como mínimas, han dejado las plantas malogradas, y sin nada de agua no han podido desarrollarse bien y su cosecha se ha adelantado más de quince días.
«Desde que se sembró el girasol en Soria ha llovido muy poco y de forma muy localizada, de modo que sí que hay alguna parcela mejor que ha podido evolucionar favorablemente, pero el resto, nada», explica Mari Luz Cano, directora territorial de Agroseguro en la provincia. Porque, añade, «aunque es un cultivo de secano que se comporta bien necesita algo de pluviometría mínima».
A modo de comparativa, el año pasado el campo soriano recibió 1,27 millones de euros en indemnizaciones por 15.090 hectáreas dañadas, pedrisco en su mayoría, y en 2024 fueron casi 17.500 hectáreas, también por pedrisco, y por las que el seguro pagó 1,10 millones de euros.
En estos momentos Agroseguro cuenta con 22 peritos en Soria visitando las parcelas, que constatan que hay mucha heterogeneidad entre unas fincas y otras con el objetivo de que en cuanto finalicen puedan empezar a cosechar que en años anteriores habrían arrancado por estas fechas de la festividad del Pilar. También señala que los rendimientos no son buenos, de modo que no se atreve por ahora a concretar la indemnización, que sí asegura que va a ser importante.
Cano constata la implantación tan elevada del seguro agrario en Soria, que es de las provincias de España con mayor fidelidad, y con una implantación continuada en el tiempo, no condicionada por unas campañas u otras. Su nivel de aseguramiento es muy elevado al ser un territorio que en gran parte soporta una climatología irregular y extrema, desde pedrisco a heladas, pasando por sofocantes temperaturas, sequía, e incluso hasta inundaciones, de modo que la producción agraria está sometida a riesgos difíciles de prever y evitar. Por ello, asegurar la tierra se convierte en una necesidad, si se quiere reducir la incertidumbre de los agricultores, ganaderos, acuicultores y propietarios forestales y garantizar la estabilidad de sus explotaciones.
Tampoco la situación de los últimos años ha favorecido a la agricultura, dado que se está caracterizando por su gran variabilidad, precisamente con fenómenos meteorológicos muy intensos y extremos.
Cabe recordar que el máximo histórico de superficie sembrada hasta la actualidad se había registrado en 2024, con 53.334 hectáreas, pero el año pasado volvió a caer significativamente hasta las 35.463 hectáreas, experimentando una merma del 20%. El sector ya advirtió en otoño pasado que los costes de producción estaban desorbitados, lo que iba a provocar un descenso en la siembra de los herbáceos en detrimento de otros cultivos como el girasol.