Sigue la contaminación en el río Ucero que suma 236 truchas muertas

La Asociación de Pescadores sostiene que los daños son mayores y se extienden a los cangrejos y a los peces de talla pequeña. La CHD investiga el origen del vertido

Estado en el que se encuentra el río Ucero en El Burgo.SANDRA GUIJARRO

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Sandra Guijarro
Soria

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Trece días después de la mortandad masiva de peces registrada en el río Ucero, la contaminación persiste y ninguna administración ha ofrecido una explicación pública sobre el origen del vertido ni sobre las medidas que se adoptarán para evitar nuevos episodios.

La Asociación de Pescadores Deportivos de los Ríos Abión y Ucero mantiene el balance oficial en 236 truchas muertas, aunque advierte de que la cifra real es mucho mayor debido a la imposibilidad de contabilizar cangrejos y peces de talla pequeña, que aparecieron en cantidades «innumerables».

Los primeros peces muertos se localizaron el pasado 13 de agosto y al día siguiente se activó la alerta. La Confederación Hidrográfica del Duero tomó muestras y los trabajadores de la Junta de Castilla y León trasladaron ejemplares a Burgos para su análisis. 

Desde ese momento y hasta el sábado 22, la asociación retiró peces muertos cada día, bien porque no habían sido localizados o porque seguían muriendo.

El presidente de la Asociación de Pescadores, Miguel Ángel Lafuente, explica que la contaminación no ha cesado y que «el agua de la depuradora salía mal» antes del episodio. Lafuente añade que «ya se han muerto todos los peces que se tenían que morir».

El miércoles 19 se registró, según relata Lafuente, «un vertido en el aliviadero» y el agua «salía por las arquetas». Por estas fechas, la Junta ya había colocado carteles recomendando no pescar por riesgo sanitario, aunque el domingo 23 «alguien quita las placas», señala.

La asociación lamenta la falta de alguna comunicación pública y asegura que «están esperando a los análisis», algo que Lafuente califica de «vergüenza». Sobre la situación actual, explica que la lluvia reciente ha aumentado ligeramente el caudal y ha diluido parte de la contaminación aguas abajo, pero que «por la parte de arriba el agua sigue muy contaminada». La asociación insiste en que el vertido continúa y que el impacto ecológico es severo.

Investigación

El episodio ha generado una denuncia formal, presentada por la propia asociación el cuartel de la Guardia Civil de El Burgo de Osma «para que constara un papel oficial sobre la situación», explica Lafuente.

Por su parte, la Confederación Hidrográfica del Duero ha abierto una investigación y ha recogido muestras de agua y sedimentos para determinar el origen y el alcance del vertido. Este análisis es especialmente relevante porque puede determinar la presencia de sustancias que provoquen anoxia, la pérdida de oxígeno que causa la muerte de los peces.

La actuación de la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Castilla y León, en cambio, se ha limitado a la retirada de cadáveres —a cargo de sus celadores y agentes medioambientales— y a la colocación de los carteles.

Sobre el estado de la denuncia y de la investigación en curso, Lafuente resume que «de momento no sabemos nada [...] ya nos enteraremos».

La asociación recuerda que los análisis de los peces son complejos y que deben determinar si la mortandad se produjo por falta de oxígeno o por la presencia de sustancias como amonio o metales. «Tienes que demostrar, hilar muy fino para que cuando hagan las pruebas a la piel de los peces les dé la pista de que han muerto por anoxia», explica.

La depuradora es competencia municipal, mientras que la Junta y la Confederación Hidrográfica del Duero tienen responsabilidad en el control ambiental y en la vigilancia del dominio público hidráulico. Ninguna de ellas ha ofrecido información pública sobre el origen del vertido ni sobre los análisis realizados.

La asociación lamenta que «se está cobrando por un servicio de depuración de aguas que no se está cumpliendo», afirma Lafuente, quien considera que «hay un problema de fondo, de mala gestión».

Un precedente en 2022

Lafuente recuerda que no es la primera vez que ocurre algo similar. Un expediente sancionador de la Confederación Hidrográfica del Duero, incoado a finales de 2022 tras otro vertido, cuantificó en su informe técnico un total de 774 peces muertos: 434 truchas y 340 ejemplares de otras especies autóctonas, como bogas, piscardos, cachos y gobios. La sanción, de 6.000 euros al Ayuntamiento de El Burgo de Osma, fue finalmente ratificada y se hizo efectiva.

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Trece días después de este nuevo episodio, el río Ucero continúa contaminado, las denuncias siguen en trámite y los análisis no han sido comunicados. Pese a que el precedente de 2022 sí llegó a sancionarse, la Asociación de Pescadores Deportivos de los Ríos Abión y Ucero reclama medidas urgentes para evitar que la situación vuelva a repetirse.