Entrevista

Yago Tarazona, experto en tatuajes: «Cada vez que tatúo a alguien, se lleva una parte pequeñita de mí y eso es algo que me llena»

En el lienzo humano crea y expresa con sello propio. Sus dibujos están en mil vidas (y más) por significado, por estética, por puro gusto. Old Black Tattoo responde al nombre de Yago, tatuador profesional (que hay trigo y paja) que da vida a sueños, a la vez que cumple los suyos. Quién dijo miedo al dolor o a la permanencia? Nos lo cuenta.

Yago Tarazona.MARIO TEJEDOR

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Soria

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P. ¿Por qué la tatuación es o no un arte?

R. ¡Buah! esta es muy buena pregunta. Yo creo que es arte lo mires como lo mires, no es solo manera de expresarte, sino también el deseo de la gente que busca inmortalizar algún momento de su vida o alguna etapa igual un poco dura o incluso un fallecimiento, nacimiento. A mí me parece que es un arte. Lo más sencillo es que te puedes llegar a poner una fecha u otro motivo, pero lo que me gusta siempre es darle esa pequeña vuelta. Intentar buscar un poco lo que realmente quiere expresar la persona y sobre todo hacerlo lo más personal posible. A día de hoy con las tecnologías, Pinterest, Google..., viene mucha gente con las ideas cerradas. "He visto esto y me gusta". ¿Y por qué te lo haces? "Pues porque me gusta". A mí me gusta personalizarlo. ¿Qué quieres llegar realmente a representar? Buscar algo que nos cuadre, que nos guste, porque lo vas a llevar en la piel para toda la vida.

P. ¿Sabemos lo que queremos? ¿Escucha usted?

R. Muchas veces es cierto que la gente viene con una pequeña idea, y luego somos nosotros los que terminamos de pulirla, le damos una pequeñita vuelta. Pienso que a la gente le gusta escuchar, sobre todo al artista, porque al final te estás poniendo en las manos de una persona, no al cien por cien, al 150%. Es algo para toda la vida y estás confiando en una persona para que te plasme eso.

P. Lleva una década en el oficio. ¿Cuándo supo lo que quería hacer en la vida?

R. En 2015 fue cuando me hice autónomo, por así decirlo, pero yo llevaba tonteando con las máquinas desde mis 15 años. Empecé muy jovencito. Supe lo que quería hacer desde bien niño. El primer recuerdo que tengo de cuando era niño es con rotuladores, pintando; siempre he sido de dibujar. Creo que mi manera de desinhibirme un poco del mundo, de desconectar de todo, era dibujar, pintar, en cartulinas, en folios, paredes. Las paredes de la casa de mis padres alguna que otra les ha tocado pintar. Recuerdo ir al Colegio Fuente del Rey, y en una salida para hacer Educación Física al Polideportivo íbamos todos en fila (tendríamos 8, 9 años) y nos cruzamos con un chico con tatuajes. Todos dijeron que no se harían eso y yo me acuerdo de pensar que me encantaría poder llegar hacerlo, a que mis dibujos de alguna manera estén en la vida de alguien. 

Quieras o no cada vez que tatúo a alguien se lleva una pequeñita parte de mí. No solamente estás ahí a hacer el trabajo, el dibujo: siempre escuchas y buscas un poco el saber el porqué, la historia que hay detrás de ese tatuaje. Es lo bonito también de mi oficio, no es como un robot que llegas y lo haces, sino que al final somos humanos. Detrás de todos estos dibujos hay sentimientos y es lo que más me gusta. Lo que más me gusta de mi trabajo es el momento cuando termino de tatuar y se miran en el espejo. Ese momento no está pagado. Las caras, la ilusión, el verse en el espejo, incluso que me dicen:  "Es más de lo que esperaba" o "Lo veo más bonito de lo que creía", se me pone la piel de gallina.

Te lo digo de corazón. Estás ayudando a que tengan algo para toda la vida, y más si tiene sentimiento. Mi trabajo me llena y tengo el orgullo de poder decir que, aunque en España se lo pongan un poco difícil a los autónomos, al final es una gozada.

P. ¿Qué le diría a alguien que dude en hacerse uno por aquello de que hay pocas cosas eternas?

R. Pienso que la vida es una, y hay que vivirla, y tiempo de arrepentirse, siempre que te hagas un tatuaje o algo con significado para ti, no va a cambiar, o sea, no creo que te vayas a cansar de él en la vida. Al final, es lo que te decía antes, me viene mucha gente con  "Quiero esto". ¿Y por qué te lo haces? "Porque me gusta". Yo lo respeto, al final me dedico a ello, pero siempre intento aconsejar el tatuar algo que signifique para esa persona. Los gustos cambian, las personas no. Es más, mi madre siempre ha sido un poco reacia a los tatuajes, y no le hizo mucha gracia incluso cuando yo me hice mi primer tatuaje. Luego se hizo una cosita pequeña, justo después de que falleciera mi abuelo y tiramos por ahí.  Y de una cosita pequeña, ahora lleva seis.

P. ¿Qué me está contando?

R. Esto engancha. Tú seguro que has oído la frase de que los tatuajes enganchan y es real, totalmente cierto. Siempre vas con ese miedo de "hostia, un tatuaje". La palabra tatuaje impone, es algo para toda la vida, la piel es tu cuerpo.

P. ¿Y cómo convenció a su madre?

R. Fue sencillo. Ella siempre me ha visto y le han gustado, tatoos y dibujos. Como te digo, a los 15 años me hice una máquina de tatuar sin entender ni idea de nada. Cogí un boli Bic, una cuchara, un motorcillo, un botón, cuerda de guitarra y me hice mi primera máquina de tatuar. La convencí diciendo: "Confía un poco, que ya que soy tu hijo, venga, vamos a hacerte algo aunque sea una cosita pequeña para que veas lo que es". Cuando vio lo que realmente era, que realmente es indoloro, superficial, muy rápido. Le dije que se hiciera algo por el abuelo, que significara para ella. Era otra forma de llevar a su padre, contigo para siempre. Después se hizo un barco, porque nos lo hicimos también mi hermana y yo. Yo llevo un ancla, mi hermana lleva una ola y mi madre lleva un barquito.

P. Dos de cada 10 españoles llevan un tatuaje, he leído. ¿Tanto duele?

R. Creo que son más de dos. Antes estaba mucho más mal visto. Mi abuelo decía: "Tatuarse es de prisioneros y de legionarios". Ahora ya no es como antes y ha pegado un boom, sobre todo por los futbolistas, gente famosa, instagramers... Incluso chavalillos que tienen 16 ó 17 años están pidiendo permiso a sus padres para podérselos hacer. Perdona, ¿y la pregunta que me has hecho era...? (¿Tanto duele?). Yo lo veo bastante soportable. Siempre hay alguien que viene con miedo a hacerse el primero? Yo siempre digo que es preferible que se venga acojonado. Lo prefiero mil veces, porque la palabra tatuaje impone. Y luego te encuentras con un proceso súper soportable. Después, no conozco a una persona en mi entorno, en mi vida, que solamente tenga un tatuaje. Siempre se han hecho otro.

P. Por creencia personal, por estética... ¿Por qué nos tatuamos?

R. Hay quien se los hace más por estética. Ahora la gente se ha empezado a hacer más tatuajes que tengan sentido. Con los estilos que hay ahora, hay gente que elige la estética y cómo le puede llegar a quedar un tatuaje, y hay personas que lo llevan más por sentimiento.

P. Algo que le haya impresionado en su trayectoria relacionado con los tatuajes.

R. Cuando crees que lo has visto todo vas y algo te sorprende. Ahora se está llevando mucho el tema del blackout, que es tapar tatuajes viejos con alguna cosa más viva o más colorido encima, mangas enteras en negro. Yo creía que eso era el tope. Cuando tú llevas la piel tatuada en negro ¿qué vas a poder hacer más? Pues ahora la gente está empezando a tatuar encima de piel tatuada de negro, metiendo blancos, colores. Es lo que más me sorprende, que el mundo del tatuaje cada día avanza más.

P. Lo más complicado que ha hecho -por el lugar o por el dibujo- y el tiempo que ha tardado en hacerlo.

R. El máximo de tiempo que he podido llegar a estar tatuando -con una paradita a comer o para echar un cigarro si me pide el cliente- han sido unas nueve horas. Pero hay que tener en cuenta que una sesión tan larga siempre conlleva cierta preparación, tanto mental del cliente como de la persona que tatúa. Sólo se ve el resultado final y la gente tampoco tiene en cuenta todo el trabajo que hay detrás, pero hay que sumar el tiempo de hablar con el cliente, de llegar a algo para saber por dónde tirar. Intento seguir aprendiendo, participando en cursos, buscando lo mejor para el cliente, tanto a la hora de la calidad final y ver la obra realizada, como de técnicas, intentando hacerle el menor daño posible.

P. ¿Por qué sí o por qué no se ha negado en algún momento, si es que lo ha hecho, a hacer un tatuaje?

R. Sí, me he negado. Me he negado y más de una vez. Está muy bien que tengas pareja, pero la vida da muchas vueltas y cuando me piden poner un nombre, siempre intento buscar un punto medio, algo que represente a los dos, pero no el nombre, que luego vas a llevar toda la vida. Sin embargo, un dibujo que signifique algo para los dos es distinto. Hay que buscar un punto de unión antes que llegar a poner nombres. Poner nombres de pareja, la verdad que es mi tema tabú.

P. ¿Qué lleva tatuado en su interior que no se pueda ver? Y no hablo de la piel.

R. Lo que me llevo cada día a mi casa, sinceramente, es el buen sabor de boca del trabajo. Este trabajo me llena, porque no solamente tatúo: a veces también hago de psicólogo, de amigo, de padre, que digo yo, pues. Me toca hacer un poco de todo. Lo que llevo tatuado por dentro es el buen sabor de boca cuando llego a casa, porque estás cumpliendo sueños de gente y se llevan una pequeña parte de ti. Es un dibujo tuyo que lleva tu esencia, tus ganas, tu esfuerzo, tus horas de dibujo de diseños anteriores, tus horas hablando con el cliente. Esto no es "me hago un tatuaje y ya", sino que intentas buscar un poco más allá.

A mí eso me llena. Hay gente que no conozco y repiten. A mí me ha pasado, tatuarme alguien y acabar teniendo tu persona de confianza, porque es una persona con la que puedes hablar.

P. El primer tatuaje que hizo en vida ya profesional.

R. El profesional no sabría decirte. A nivel personal, sí. Los primeros fueron a amigos, que hicieron conejillos de Indias. Es gente que al final ha confiado en ti. El primero que hice me lo hice yo a mí mismo y fue un gato en una pierna.

P. Dígame las virtudes que amparan a un buen tatuador.

R. Tienes que ser empático, intentar ver un poco de atrás. Tienes que ser sobre todo respetuoso y saber tratar con personas. Estar en el tú a tú. No es lo mismo una madre que entra con el niño para hacerse un pendiente en la oreja, que tratar con otro cliente... Hay que saber cómo hablar a cada uno. Además de la empatía, tengo un problema con el orden, con la limpieza y la higiene que no te puedes ni imaginar... Todos los bolígrafos tienen que estar en su sitio. Tienes que ser un poco meticuloso, ser muy cuadriculado. Detrás del tatuaje hay un proceso, insisto.

P. ¿Por qué un tatuaje en el cuero cabelludo?

R. ¿Lo dices por lo que llevo en mi cabeza? (Sí). Es mi perro. Lleva ahora 12 años conmigo. Fui a llevar a un amigo al pueblo y el perro se acabó viniendo conmigo. He vivido muchas cosas con él. Antes de tatuar, también trabajé en la hostelería; llegaba a casa y era mi desconexión. A mí me salvó un poco la vida, por decirlo de algún modo.

Los tatuajes y el perro me dieron la vida, porque estaba muy perdido. Hubo un tiempo en que fui aprendiz de mucho y maestro de nada. Estudié carpintería, hostelería, mecánica, en la escuela de artes... Muchas cosas y no terminaba nada. El tatuaje de mi perro siempre lo voy a llevar conmigo. Hubo un momento en que era lo más importante de mi vida.

P. ¿Qué tiene de contracorriente y rebeldía tatuarse el cuerpo?

R. El ser tú, no seguir ninguna moda, poder representar lo que tú quieras, y llevar cosas únicas que no lleve nadie más. Es buscar un poco el ser único, no caer en modas ni estereotipos, sino llevar algo único.

P. ¿Qué tatuaje merece la piel de Soria?

R. Estoy muy enamorado de Soria. No solamente Soria capital, sino toda la provincia. (Una imagen en tatoo). Lo que más me han pedido para representar Soria es el caballito, sin duda. Cuando la gente pasa tiempo en Soria y quiere llevarse un recuerdo, lo que más me suelen pedir es eso. No sabría decirte un elemento concreto de lo que representaría. Tenemos la suerte de tener atractivos como la Laguna Negra, los Arcos de San Juan, Pinares, el Duero... No sabría definirte una sola cosa.

P. Cada uno es cada cual, pero todo el todo el cuerpo tatuado resulta...

R. Siempre se ha dicho que para gustos, colores. Al final es buscar la manera de sentirte cómodo contigo mismo. Igual que hay gente que se puede llegar a realizar una operación estética porque no se siente bien consigo misma, la hay con el hecho de llegar a hacerse un tatuaje o tatuarse el cuerpo entero. No sé, es muy profundo, te lo digo de verdad. El tatuaje es la punta del iceberg, pero detrás hay muchísimo. O sea, es lo que te decía cuando he hecho de psicólogo. Es lo que más me gusta de mi trabajo, que la gente se vea bien, lágrimas de alegría porque un tatuaje tapa muchas cicatrices, incluso estrías. Ya no está tan mal visto un cuerpo completo y cada vez hay más. Hay tendencias, ahora está el cover, que es hacer tu tatuaje encima otro, y luego está el blast over, que es taparte un tatuaje abriéndose de abajo. Luego está el blackout. El tatuarse es un vicio, es muy difícil parar.

P. Un reto.

R. De hacer yo lo he cumplido hace relativamente poco. Este año he tenido la suerte de poder tatuar tres espaldas completas. Y eso para mí siempre ha sido un reto. La espalda es un lienzo enorme, no es como cualquier otra pieza. Quizá el mayor reto que podría llegar a tener es un bodysuit, que se dice, a lo que tú te refieres con un cuerpo completo tatuado. Un proyecto de cuerpo completo desde cero. Eso para mí sería mi mayor reto: estudiar todo; no somos planos, tenemos muchas curvas y hay que tener en cuenta la anatomía. Eso es lo que a mí me gusta realmente, jugar con las formas del cuerpo, los pliegues, las caderas, el codo, cómo estira cada articulación para buscar la pieza adecuada. Un cuerpo completo, desde cero, sería mi mayor reto, obviamente.

P. Veo en su perfil de WhatsApp una tierna imagen con un bebé. ¿A qué edad le permitirías hacerse su primer tatuaje?

R. Mi niña lo va a mamar, porque lo va a tener en casa. Si mi hija el día de mañana pregunta, ahí esperé. No creo que haya una edad, es tener las ideas claras y cierta madurez. Cuando yo considere que realmente se está haciendo algo porque tiene sentido para ella.

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La edad es un número. Hay gente que obviamente es más madura antes por la experiencia que ha tenido en su vida. Sí que hay una edad mínima para tatuarse, sobre todo porque los cuerpos de los chicos se desarrollan a ciertas edades, y el cuerpo crece, ensancha, está siempre en crecimiento. Eso también hay que tenerlo en cuenta. En ese sentido, hay una edad mínima. Yo siempre aconsejo que mínimo, mínimo, 16, 17 años. Las chicas se desarrollan más pronto que los chicos, que hasta los 21 años están creciendo.