Verónica Arnanz, ganadera en un pueblo de Soria: «Ojalá nos pagaran el cordero a la mitad de lo que te cobran a ti en el supermercado»

Más de una vez pidió libre en su (anterior) trabajo para vacunar ovejas con su marido, ganadero en Castillejo de Robledo. Hoy lo es ella también. Y, aunque es más de papeles, pastorea, transporta los animales y alimenta a los corderos cuando hace falta. «No tiene más aquel», dice Vero, lugarteniente de José Joaquín, al frente de un rebaño de 1.600 cabezas. Y todo ello sin despeinarse, con las uñas hechas y las ideas claras. ¡Ah! y conciliando 

Verónica Arnanz Fernández.HDS

Publicado por
Soria

Creado:

Actualizado:

Pregunta.– ¿Ser ganadera y pastora en el siglo XXI es cosa de locos o apasionados?

R. No sé... Tiene que gustarte o tener muchísima necesidad y decir 'ahí voy'. (¿Y a Verónica Arnanz Fernández qué le mueve?). Yo lo soy porque empezó mi marido con la ganadería porque a él sí que le gusta. Hace año y medio o así me quedé sin trabajo y pensé 'para estar por ahí, en otro trabajo, y estar ayudando a mi marido igualmente me meto también a ganadera y así todo se queda en casa’.

P. Dígame lo que más le cuesta.

R. A mí trabajar no me cuesta nada. Sí me ha costado porque soy un poco aprensiva y cada vez que había que vacunar o alguna otra cosa pues me costaba un poco. Pero ahora lo hago sin problema. Me ha podido costar un poquito más, pero el resto, nada. Si tengo que coger un animal te lo cojo, llevarlos aquí, allá... Mis abuelo también tuvieron ovejas, así que tampoco era una cosa que me viniera de nuevo y que no hubiera visto un animal en mi vida.

P. De igual a igual en la faena con José Joaquín, su marido.

R. Él está más. Yo me dedico más a lo administrativo. Se me da bien hacer los papeles y el tema administrativo. Pero también pastoreo y voy con las ovejas, las encierro; si hay que sacarlas, las saco... aunque lo hago menos que él.

P. Una ventaja de ser usted su propia jefa.

R. A la hora de estar con mis hijos, por ejemplo, relativamente tengo más libertad. Tiene sus cosas buenas y malas, porque todos los marrones me los como yo. Y lo bueno lo aprovecho yo también. (¿Concilia mejor siendo ganadera?). Hay momentos que no, porque tienes más trabajo, pero en general sí, se concilia mejor. Si te haces ganadero o ganadera tienes que saber que hay todos esos momentos. Y que a veces, por mucho que tú quieras irte con las amigas o con los niños, si hay trabajo, hay trabajo. Yo sigo teniendo mis amigas, saliendo con ellas, voy a ver a mi familia a Madrid... Sigo haciéndolo. Él lo hace menos porque no quiere. También hay que tener un poco de paciencia, porque cuando uno monta un negocio, primero hay que subirlo y cuando ya lo tienes un poco más alto puedes tener algo más de libertad.

P. Dejaron Madrid para apostar por las ovejas. Lo mejor desde que se enganchó a este mundo de la ganadería.

R. Mmmmmm... Los dos venimos de este mundo del campo. Mi abuelo tenía ovejas y es algo que siempre he visto normal. No es algo que me disguste. Lo mejor, no te lo sé decir.

P. ¿Por qué deciden dar el salto de Madrid al pueblo?

R. Allí en Madrid se hace difícil vivir; con un sueldo solo no se vive; tener trabajo los dos nos estaba costando muchísimo y dices 'o te mueres de hambre o avanzas'. A José (José Joaquín, su marido) le gustaba esto y me dijo 'la única manera de que salgamos adelante económicamente es así'. Y le contesté: 'Vámonos'.

De continuo aquí en Castillejo no vivo. Estoy en Aranda, pero vengo continuamente. Echo de comer a los animales, si tengo que quedarme con ellos, me quedo. Eso lo va organizando él. Los fines de semana estoy aquí para no ir y venir. En verano también porque hay mucho más trabajo. Él está más en Castillejo.

P. Hay años en que las Opas han advertido del peligro de que los corderos vengan de fuera. ¿También éste?

R. Es un problema. Lo malo es que te vendan el producto como español y no lo sea. Lo que nos perjudica a nosotros es que hay tan pocos ganaderos, que no hay corderos suficientes para abarcar a España. Cada vez somos menos. Yo lo entiendo porque te tiene que gustar como a mi marido. Si estas casado con una persona que se dedica a esto, o le gusta a tu pareja o te apoya incondicionalmente como hice yo o no te metes en algo así. O bien vienes de una familia de ganaderos, como el caso de mi marido, y además le gusta. Decir a lo loco me voy a montar una ganadería no lo haces. Hay pueblos donde se montan bares a tutiplén, los cierran, los abren... cosa que no pasa en el ámbito ganadero. No hay ganaderos ni ganaderas.

P. Mal está entonces el país para tener ovejas... ¿O sólo está mal para los ganaderos?

R. Anda todo un poco mal para todos. Hay gente que nos dice 'qué bien, a cuánto está el cordero!'. Ojalá nos pagaran el cordero a la mitad de lo que te están cobrando a ti en el supermercado. El problema no es que a ti te lo suban en la tienda si te crees que a mí me lo suben. No, no, no. Es más, cuanto más te lo suban a ti en el supermercado, más me perjudica a mí, porque al final va a llegar un momento en que será comida de ricos, porque va a valer mucho dinero. Y a mí me lo seguirán pagando igual y voy a tener menos posibilidad de venderlos porque no los va a comprar nadie.

P. ¿Las ovejas son esos animales de rebaño, sumisas y tontunas, que retratan los cuentos? Defiéndalas.

R. La mayoría sí, sobre todo cuando hay gente u otro animal. Se asustan muchísimo. Alguna puede hacer movimiento de toparte, pero suelen ser tranquilas. Tiene que verse muy acorralado y mal para tirarse. Son muy sumisas.

P. ¿Qué ha aprendido Verónica con las ovejas?

R. He aprendido mucho y sigo haciéndolo. Si me preguntas hace seis años si podía llegar a hacer lo que hago ahora te hubiera dicho que no. Cuando nacen los corderillos y ves cómo comen y cómo quiere la madre al animalillo... Ellos también sienten y padecen. No sé... Pienso qué pensará el animal de mí. (Ríe).

P. ¿A qué se parece un día en el campo con su rebaño?

R. Depende de cómo lo veas y el trabajo que hagas. Cuando me quedo sola con ellas, aunque sea poco tiempo, termino un poco agobiada porque no me gusta estar sola, sino rodeada de gente. No me importa hacerlo porque sé que lo tengo que hacer: es mi trabajo y lo desempeño, pero prefiero hacer otra cosa, como cargarlas. Ellas nacen en el campo, porque nuestras ovejas están pastando todo el día por ahí ya que es la mejor comida que hay. Prefiero transportarlos o darles de mamar cuando es necesario, porque se me hace más ameno. En cambio, sé que mi marido es la persona más feliz del mundo estando él solo con las ovejas, viendo cómo pastan... Es la perspectiva de cada uno.

P. Pastorear en un pueblo con leyenda del Cid como Castillejo de Robledo tiene su aquel.

R. Nosotros lo que miramos es que nuestros animales coman y estén a gusto. Es verdad que el pueblo está muy bien, es grande, pero lo que miras es que haya pastos buenos.

P. Dígame lo que le cuentan las ovejas que solo usted entiende.

R. Mi hijo me dijo el otro día 'mamá, que vas a ser la señora que habla con las ovejas'. Y mira, ya le dije: "Al menos las hablo y no me contestan...". (Risas). Los animales a veces sirven de terapia. Una de las perritas que tenemos si te ve triste o enfadada va ahí, como si quisiera animarte. Pero son perros, no ovejas. Tengo una que cada vez que le hablo, viene; el resto del rebaño, no. Se asustan. 

P. ¿Cómo es pasar de la fábrica al rebaño?

R. Ése fue el caso de mi marido. En Madrid él estaba de electromecánico industrial en una fábrica, pero venía del trabajar con sus padres, que tenían ovejas. Comenzó en la fábrica porque se vino a vivir conmigo a Madrid. Mi padre es de un pueblo de Segovia, donde nos conocimos, pero yo vivía en Madrid. 

P. ¿Qué noticia relacionada con su sector le gustaría ver en titulares?

R. Si nos dejaran respirar un poquito a la hora de hacer papeles cada vez que necesitas algo estaría muy bien. Bueno, no un papel, 200 papeles. A veces nos vuelven locos de tanto trámite, sobre todo para solicitar ayudas o cualquier cosita. Si no tienes un gestor o a alguien que sepa un poco resulta casi imposible.

P. ¿Qué le gustaría borrar o presumir de su yo ganadero?

R. Creo que no borraría nada. ¿Presumir? No es exactamente presumir, pero sí recordar que todavía hay gente que me pregunta cómo soy yo capaz de hacer este trabajo. Si me ves, puedo no dar la sensación de que lo mismo cojo una oveja y hago cualquier otra cosa. Es como si tuvieras que ser una chicarrona para hacer estas labores... y pienso que no es así. A mí me conoce gente que piensa que soy una 'pija' y no les cuadra cuando digo que soy ganadera. '¿Pero tú cuidas ovejas?'. Yo cuido a mis animales, cojo sacos de pienso, cojo los bidones y les echo agua cuando les hace falta y saco mis ovejas cuando mi marido no puede. A lo mejor ese día no me lo paso fenomenal, pero lo hago y a gusto. Puedo llevar mis uñas hechas, ir bien peinada... pero de ahí a que no pueda hacer mi trabajo hay un trecho.

P. ¿Quién da de comer a sus ovejas cuando se van de finde o vacaciones?

R. Ni hay findes ni vacaciones en familia. Desde hace unos años no podemos ir de vacaciones en familia. Hasta que no levantas la explotación y tienes algo de desahogo... Los primeros años te dedicas al negocio por entero para que prospere y son los más difíciles. De momento no hemos contratado a nadie. Si se va uno de vacaciones, no va otro.

P. Entonces no le bromeo con la jornada laboral de siete horas y media.

Cargando contenidos...

R. Mi marido y yo no sabemos lo que es eso. En verano el día es más largo y trabajamos muchas más horas.