Óscar Carnicero, un taxista sin interferencias: «Consigo que la comunidad de radioaficionados escuche hablar de cualquier pueblo de Soria»

Destacado radioaficionado soriano, se ha propuesto poner en el mapa de las ondas a los 183 municipios de la provincia

El radioaficionado y taxista Óscar Carnicero.MARIO TEJEDOR

Publicado por
Soria

Creado:

Actualizado:

Habla por ondas, a través de una banda de frecuencia que no encuentra interferencia alguna. Si acaso, la curiosidad del paisano que se acerca a ver el aparataje y la antena que despliega para una pasión que le viene de crío. Luis Óscar Carnicero González (Soria, 1983) es taxista de profesión y radioaficionado de vocación. Está haciendo un mapa difundiendo los 183 municipios de Soria por las ondas, conectándose desde el mismo pueblo.

P. Ar1DKL. Habla, te copio. ¿Se me escucha?

R. Te oigo bien y espero que tú también me oigas.

P. ¿Prefiere escuchar o que le escuchen?

R. Prefiero las dos cosas, que me escuchen y escuchar. Pero en este contexto, que me escuchen, llevar la provincia de Soria al mundo de la radioafición.

P. Dígame qué oye continuamente y no le gusta escuchar.

R. Me canso de escuchar que Soria es una provincia que no tiene recursos y está abandonada. Y no es cierto. Con esta actividad me estoy dando cuenta de todo lo contrario, de que el mundo rural tiene una voz y que hay mucha gente que se resiste a abandonar los pueblos y les falta ser escuchados. Es una de las conclusiones a las que estoy llegando. Hay mucha gente que vive en pueblos que no es escuchada.

P. Ha quedado tercero en un concurso nacional de operadores. ¿Cómo hace para que la voz del medio rural se escuche?

R. Lo que estoy haciendo es ponerle voz a esos municipios de Soria, que no son pocos, 183. Cuando despliego la antena, bien en taxi o en la furgoneta camper, lo que consigo es que durante una hora la comunidad de radioaficionados española e internacional escuchen hablar de un municipio que no, seguramente, no han oído anteriormente. Me traslado a los diferentes municipios, generalmente me suelo colocar por la iglesia, por el cementerio, que suele hablar una explanada más grande de lo habitual. Despliego la antena y lo que hago es decir que estoy en ese municipio con una serie de códigos que tenemos los radioaficionados y en cuestión de minutos surge la magia, como suelo decir: empiezan a llamar miles de estaciones para contactar conmigo y lo que consigo es, en ese rato, que ese municipio sea conocido. Ha habido varios radioaficionados que, a raíz de estas actividades, se han acercado a conocer Soria. Incluso hay gente que ha venido a hacer lo que yo estoy haciendo.

P. O sea, que donde no llega Internet llega Óscar Carnicero.

R. No es algo que lleve Óscar. Es el hobby que practico desde hace muchos años, desde que era pequeño. Y, sí, lo podríamos llamar así, donde no llega Internet llega la radioafición, que nunca falla. Tenemos la ventaja de poder utilizar todo el espectro radioeléctrico que existe; se va la luz, las telecomunicaciones y nosotros, como radioaficionados, siempre vamos a tener la posibilidad de comunicarnos con otras estaciones y gente que esté a kilómetros de distancia.

P. Cuénteme, Óscar, qué encuentra en esto de la radioafición.

R. Me da satisfacción. Este fin de semana he estado en Ávila en una feria, un punto de encuentro de los radioaficionados españoles, lo comentaban con compañeros. Estoy empezando a conocer una provincia que pensaba que ya conocía y no era así. Y luego la satisfacción de llegar a un pueblo y que siempre se acerque alguien a hablar, ver qué haces… Ese rato hablando con la gente del pueblo lo que percibo es lo que te decía, que hay gente que quiere ser escuchada. A mí me llena mucho de orgullo porque siempre me cuentan algo. Recuerdo la visita a Retortillo, hablando con una profesora que había dado clase allí; me llevó a ver la escuela y me contó sus años de docencia. Creo que en ese momento hice feliz a esa persona, es la sensación que tuve… Veía a una persona que llegaba de fuera y estaba dando a conocer su municipio. Me quedo con ese buen hacer.

P. Usted pertenece a Uraso (Unión Amigos de Soria) y practica algo más que una afición.

R. Sí, bueno… Hay radioaficionados que me han dicho que cuando termine de hacer los 183 municipios cree el diploma de torreznos de España, como homenaje a Soria. Consiste en eso, en dar a conocer la provincia y a la vez descubrirla yo, que es curioso, además, porque por el trabajo que tengo se supone que debería conocerla bien y no es así. Lo que se pretende es un poco todo, pasarlo bien y descubrir rincones donde encontrar esa paz mental y desconectar de la rutina.

P. La iniciativa de este mapa de municipios ¿es de Presura y El Hueco, suya...?

R. No, no… Esta idea de los 183 municipios es una idea que he tenido yo principalmente y que, bueno, no es una novedad. No es algo que yo haya inventado dentro del mundo de la radioafición. Aquí en Soria tenemos varios compañeros radioaficionados, sobre todo una que se llama Mari Carmen, que durante años ha estado haciendo lo que yo hago ahora. ¿Por qué ha surgido? Surge cuando empiezo a participar en el diploma de los radioaficionados españoles, empiezo a realizar esas visitas y lo cuelgo en un foro que tenemos los radioaficionados, la URE, y a tener respuesta. Y automáticamente cuando empiezo a contar las historias que me pasan… y a subirlo a redes, empieza a tener auge. Lo que intento es dejar documentadas esas visitas a los pueblos a los que voy. Algo sencillo porque no soy experto en redes sociales. A raíz de esto surge una sinergia con radioaficionados de Burgos y un día surge la idea de juntarnos en una actividad conjunta que podría ser en cualquiera de las dos provincias. Y se ha decidido solicitar un distintivo especial y hacer esta actividad dentro de Presura, la feria de la repoblación que este año se realiza en Burgos.

P. Por lo que veo hay vida más allá del taxi.

R. Sí, sí… Al final el taxi es un trabajo, que nos quita mucho tiempo. Y el tema de la radioafición lo utilizo para desconectar. (¿Cómo va el sector?). Podemos decir que en Soria se trabaja, con nuestros más y menos, pero es un sector algo complicado en la ciudad. Te hablo como vicepresidente de la Asociación Provincial del Taxi. Es complicado, pero vamos viviendo. Ahora hay una regeneración de gente joven que está empezando a entrar al sector. Habrá unos años en que estemos en ese periodo de cambio, con gente mayor que se está jubilando o lo hará pronto, y profesionales jóvenes. Pero creo que hay una regeneración.

P. Entre la pacificación, la Zona de Bajas Emisiones...

R. Ahora mismo, y pondría la mano en el fuego, creo que no hay ningún vehículo que no cumpla la normativa de bajas emisiones. Más que nosotros, quienes pagan un poco el pato, por decirlo de alguna manera, son los clientes. De hacer un recorrido que antes costaba 10 minutos ahora nos vamos a 15 ó 20 minutos, dependiendo de la hora, la zona, las obras… También es cierto que pensamos que la ciudad sí se tenía que modernizar, que era algo necesario, pero es cierto que hay muchos puntos de la ciudad donde antes no había problemas y ahora mismo hay muchos. Creemos que no ha habido una planificación exhaustiva.

P. Difícil además se lo ha puesto Uber. (Bueno, en Soria menos porque, si no me equivoco, son los mismos taxistas, pero en una plataforma. Explíqueme eso).

R. Sí, bueno… En Soria lo que es Uber o Cabify no existe, no hay un volumen de trabajo como hay en otras ciudades para que están en Soria esas plataformas. Sí hay licencias vtcs, que van con una normativa diferente a la del taxi y es bastante seria la normativa en ese caso. Pienso que directamente no generan una competencia real al taxi. Hay servicios que, por decirlo de alguna forma, sí molestan, pero hay para todos.

P. De todos modos, no me negará que lo suyo es el ‘movimiento’. ¿Qué fue de aquel conductor de tren que recorría la ciudad y bajaba hasta el Duero?

R. (Ríe). Han pasado muchos años de aquello. Recordando un poco lo de atrás, igual esto me viene de aquella experiencia con el trenecito: en cierta forma hacía lo mismo, enseñar la ciudad a los visitantes. He crecido, he evolucionado, esperemos que a mejor.

P. Volvamos a la radioafición. Sabrá que no se puede avisar de la presencia de guardias, radares y demás.

R. Por supuesto. No es algo que utilicemos, sino todo lo contrario. Utilizamos ese tipo de frecuencias cuando hay una catástrofe, una emergencia… Es cuando estamos autorizados como radioaficionados para apoyar a los servicios de emergencia.

P. ¿Cómo empezó en ella?

R. No me enganchó nadie. Fue una cosa ya de pequeño, muy, muy pequeño, a los siete u ocho años. Empecé en lo que se llama banda ciudadana, la de los camineros. Es un mundo que es como una droga, vas estudiando, aprendiendo y cada vez quieres más. Ha ido evolucionando conmigo hasta que en el año 2021 saqué el título, porque necesitas aprobar un examen de telecomunicaciones del Ministerio, y una vez que lo apruebas se te abren un abanico enorme de posibilidades. Cuando vas a un pueblo y la gente te ve transmitir en código morse, alucina, porque piensa que en el siglo en que estamos no se lo cree. Y aún existen esas comunicaciones. Yo llevo mi emisora y equipo en el taxi, donde voy. Y donde voy yo viene ella.

P. Perdone mi desconfianza y descreimiento… Con las ondas, ?nos espían igual o menos que con el móvil?

R. Podríamos decir que sí, entre comillas. Ahora ya no tanto, pero cuando empezó la guerra de Ucrania se escuchaban mensajes codificados, en código morse o cosas un poco raras, que se sospechaba entonces que podía ser del Ejército ruso o el ucraniano. Y eso se estaba escuchando desde Soria.

P. ¿Cuál es su reto como radioaficionado?

Cargando contenidos...

R. El principal reto que tengo es acabar los 183 municipios. Cuando empecé con ello no pensaba que me iba a costar tanto. Al principio hacía los comunicados y me marchaba. Pero con el tiempo se ha convertido en... más tiempo, te das un paseo, hablas con la gente, echas un café en el bar. Y que el diploma de Burgos sea un éxito para la comunidad de radioaficionados. Eso es. Yo quiero llevar a Soria por bandera, que la gente conozca la provincia, quiera venir y si consigo que, como este verano, cinco, seis… radioaficionados vengan a Soria, se tomen algo en la plaza de Herradores y conozcan la provincia, para mí eso ya es un éxito. Pero si encima consigo que Soria esté en boca de la comunidad de radioaficionados, todavía más.