El enterrador de personalismos

Próximo secretario autonómico de UGT. El único candidato a sustituir a Prieto busca una dirección colegida y advierte a sus más allegados que está en contra de los personalismos de sus antecesores

Faustino Temprano-ICAL

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J. LUIS F. DEL CORRAL
Soria

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Sea para mantener intacta su escasa visibilidad externa como dirigente autonómico sindical, sea por su desconocida capacidad de liderazgo o por sus ocultas dotes intelectuales, lo cierto es que Faustino Temprano ha dejado claro ante sus más estrechos colaboradores que quiere enterrar el «personalismo» que ha brillado en los mandatos de Agustín Prieto y en los de sus antecesor, el fallecido Fermín Carnero.

Este sindicalista zamorano, que hoy será elegido secretario general de la UGT de Castilla y León, pasa más desapercibido en el mundo externo que en el interno del sindicato. Pese a que ha sido uno de los dos más fieles colaboradores de Prieto en la dirección autonómica actual, no oculta en ámbitos muy reducidos su rechazo a las formas del todavía primer dirigente regional.

En los miles de kilómetros que ha hecho en el último año para conseguir estar ahora en la primera y única línea de la sucesión, su mensaje ha sido nítido, según las personas que le han tratado de forma más estrecha. «Quiero una mayor coordinación interna y más trabajo en equipo; no tomaré ninguna decisión importante sin haberla consultado con la ejecutiva», les ha anunciado.

Ésta es la impronta personal más contundente y diferenciada que el nuevo dirigente de la UGT, líder indiscutible en acumulación de número de cargos sindicales, según consta en su currículo, pretende dar en la forma de dirigir la organización. «Hasta ahora no ha existido un órgano colegiado y a partir de ahora va a existir». Pese a que Prieto le ha puesto en la casilla de salida, a sus colaboradores les ha advertido de que «no habrá continuidad» porque se opone al modelo de sus antecesores de que «lo personal esté por encima del conjunto».

Temprano hace gala de su apellido. Todas las mañanas es uno de los primeros en llegar a la sede regional. El despertador suena a las 6.30 horas y hay quien le ve ‘muy temprano’ con Duque, el perro de su hija que exhibe en Facebook, por las calles de Parquesol (Valladolid). La plantilla no le tiene demasiada estima, algunos le llaman ‘hiena’; otros, consideran exagerado el mote.

El nuevo secretario autonómico de UGT nació un 8 de marzo hace 57 años en Pinilla de Toro, un pequeño pueblo zamorano donde inició sus contactos político-sindicales; primero con la UGT y luego con el PSOE. Pese a que Faustino Temprano se estrenó de peón de albañil a los 20 años y trabajó un tiempo de administrativo, también en el sector de la construcción, la práctica totalidad de su vida laboral la ha desempeñado bajo la nómina de la UGT, unas veces como empleado y las más como dirigente sindical.

A los 22 años se afilia a la UGT y dos años después el sindicato le contrata como agente para las elecciones sindicales. Corría el año 1983 y ya nunca más desempeñaría otra labor para el sector privado. En esos 33 años de empleado o dirigente del sindicato ha sido secretario de la Unión Comarcal de Toro, vocal de la ejecutiva provincia de Zamora, secretario general de esta provincia, vocal de la primera ejecutiva autonómica que lideró Alfonso Maroto, miembro de la segunda dirección regional que encabezó Andrés Díez, secretario de Organización de la Unión provincial de Valladolid, secretario de Acción Sindical en la anterior ejecutiva de Prieto y secretario de Organización en este mandato que acaba hoy.

Esta trayectoria permite en sí misma certificar algo que suele decir a sus allegados: «No entiendo mi vida sin la militancia en el sindicato». Y todo apunta a que Temprano seguirá los pasos de su antecesor y se jubilará, como empleado o dirigente, en la UGT.

Su intención es estar como máximo dos mandatos y recuperar la condición de primera fuerza sindical en Castilla y León, una espinita que buena parte de los cuadros dirigentes llevan clavada desde que hace ocho años CCOO les arrebatara la hegemonía. Si éste es el primer reto externo que se marcará Faustino Temprano nada más ocupar el lunes el despacho de secretario general, el segundo es recuperar la afiliación. Al menos ese es el otro gran objetivo del sucesor de Prieto. Recoge el testigo con 65.000 cotizantes y aspira a dejarlo en 70.000 en este primer mandato.

Hay quien ve en él un corredor de fondo, quizás porque es habitual reconocerle enfundado en su chandal casi todas las tardes. Son los momentos de practicar senderismo urbano en su barrio; salvo que juegue el Barcelona, del que se declara forofo sin matices.

Sus detractores ven en Faustino Temprano un hombre temperamental, autoritario, con algún exceso de vehemencia. Temen que su personalidad choque en una ejecutiva que puede ampliarse a doce personas, merced a ese cúmulo de pactos bilaterales que ha ido afianzando para llegar hoy como único candidato.

Hay quien asegura que es tan meticuloso y lleva tantos meses trabajando para este fin que ya se había garantizado hasta 90 avales. Nunca se sabrá si esto es cierto o no. Más posible es que él y su excompetidor, Evelio Angulo, formalizaran su alianza en algún tipo de documento. Al menos eso concuerda con su perfil de hombre organizado, de sindicalista de orden, de dirigente que es consciente de que el edificio de la UGT se les derrumba si no llegan más y mejor a los trabajadores.

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Su preocupación se basa en eso. En la cercanía, en recuperar el poder adquisitivo perdido en la crisis, en impulsar la creación de empleo y en potenciar más acuerdos sociales. Cree en el Diálogo Social, pero el mensaje que transmite es el de que los próximos deben tener más contenido para contar con el apoyo de UGT. Hoy se la juega más en lo interno, sobre todo si no logra el 70% de apoyos de su antecesor.