Heraldo-Diario de Soria

EMPLEO DE LA DISCAPACIDAD

La discapacidad resta parados

Castilla y León, por primera vez en esta década, reduce el paro L La rebaja es mínima, pero contrasta con la subida registrada en España / 2015 cierra con récord absoluto de contrataciones

FUENTE: SEPE-EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN

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Publicado por
MAR PELÁEZ
Soria

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Existen barreras físicas, pero sobre todo ‘invisibles’. Las personas que presentan algún tipo de discapacidad conocen bien su significado. Conviven en su día a día con unas dificultades que se multiplican por diez cuando llaman a la puerta de un empleo normalizado. Pero 2015 les dio un mínimo respiro, al menos estadístico.

Y es que el desempleo entre las personas con discapacidad se redujo el pasado año en la Comunidad, hasta situarse en los 8.051. Fue tan sólo una merma del 1,18%, si bien Castilla y León, por primera vez desde que arrancara la década, esbozó una línea descendiente, que contrasta con un nuevo año de subidas del desempleo a nivel nacional, del 0,99%, y ya van diez años.

El Observatorio de las Ocupaciones, dependiente del Servicio Público de Empleo, refleja que Castilla y León fue la sexta autonomía que sobre el papel más contrajo el desempleo en el último año, sólo superada por La Rioja, Aragón, Valencia, Murcia y Baleares. Todas las provincias castellanas y leonesas, a excepción de Segovia y León, vivieron descensos. Destacado fue el caso de Valladolid, que restó un 4% a su lista de desempleados.

Bajó en Castilla y León el desempleo entre los discapacitados, aunque lo hizo en menor proporción que entre el resto de castellanos y leoneses. Las personas con distintas capacidades representan hoy el 3,99% del total de parados que engrosa las listas del Ecyl. A pesar de que son seis décimas menos que hace un año, la estadística no esconde que Castilla y León continúa siendo la quinta Comunidad con un mayor peso del paro entre personas con discapacidad sobre el total.

Esa reducción del paro se produjo como consecuencia de una bajada de la población activa (generalizada en España) pero, en especial, por un incremento en el volumen de las contrataciones. 2015 batió el récord de la década en términos absolutos. Se firmaron 13.684 contratos en la Comunidad, lo que supone un 15% más que el año anterior, y un 57% más que los registrados en 2010.

Son datos esperanzadores, sin embargo, evidencian que el ritmo creciente, iniciado en 2013 con cifras por encima del 20%, echó el freno.

Creó empleo, sí, pero lo hizo en menor medida que la media del país. No sólo su crecimiento se situó cinco puntos por debajo del promedio nacional –que creció un 19,7%–, sino que Castilla y León se desplomó. Pasó de ser la cuarta autonomía que más puestos de trabajo generaba en 2014 a ocupar la penúltima posición, tras Navarra, en 2015.

«Es verdad que hace un año y medio que se está percibiendo una mejoría en los niveles de contratación, que se ve más en detalles que en datos totales». El presidente de Cermi Castilla y León, Francisco Sardón, lo achaca a que «comienzan a dar resultados» las dos medidas impulsadas por la Junta de Castilla y León en la pasada legislatura: la reserva de contratos a Centros Especiales de Empleo y la inclusión de cláusulas sociales en los contratos que realiza la Administración autonómica.

No se muestra tan optimista la gerente de Plena Inclusión Castilla y León, Vanesa García Miranda, quien asegura que «los datos estadísticos son positivos, pero el sector de la discapacidad no ha notado aún el repunte que sí se está percibiendo en la población en general».

A la situación coyuntural de la crisis, con años «durísimos» para la discapacidad, se suma «la dificultad de empleabilidad de estas personas por la falta de sensibilización de los empresarios», que desconocen que cada euro invertido en los Centros Especiales de Empleo genera un retorno de 1,44 euros». Sardón asegura: «No estamos sabiendo explicar bien a las empresas las ventajas de contratar a personas con discapacidad».

Y, mientras se produce esta «conexión» discapacidad-empresa, el paro azota ligeramente más a los hombres discapacitados. De hecho, el 53% de los desempleados (4.282) tiene nombre de varón. La situación es completamente distinta a la que vive el resto del país, donde el mayor paro es el femenino. Además, la brecha se amplía, ya que sólo en el último año el desempleo femenino disminuyó un 1,77%, frente al 0,65% que lo hizo el masculino.

Justo la mitad de los discapacitados que demanda un trabajo ya ha superado los 45 años. Este grupo va ganando paulatinamente representatividad en el conjunto. Los menores de 25 años constituyen ya solamente el 6,3% del total de parados.

En relación al tipo de discapacidad de las personas que carecen de un empleo, un 34% tiene algún limitación física, un 24,8% psíquica, un 14,3% sensorial por un 0,7% que tiene dificultades con el lenguaje. En el resto de los casos no esta declarada el tipo de discapacidad.

Las personas paradas con alguna discapacidad que no han alcanzado ninguna titulación académica supera ya el 50%. Son dos puntos más que hace sólo un año y siete más que el promedio de España. En el extremo contrario se sitúa ese 4,8% que ha llegado a la Universidad.

Es el sector servicios el que concentra el mayor volumen de parados (un 65%). Les siguen aquellos que todavía están a la espera de firmar su primer contrato de trabajo, con un 14,7%. La industria y la construcción comparten prácticamente porcentaje –un 8%–, mientras que la agricultura exclusivamente representa un 4,4%.

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