Heraldo-Diario de Soria

El rincón de Soria del que salió una de las pinturas más antiguas del Prado y casi nadie lo sabe

San Baudelio en Casillas de Berlanga (Caltojar, Soria) conserva el origen de uno de los frescos medievales más sorprendentes del Museo del Prado: un oso pintado hacia 1125 cargado de simbolismo, un polémico viaje a Nueva York y una historia fascinante

Una de las galerías del Museo del Prado, la pinacoteca madrileña que conserva el fresco medieval del oso procedente de San Baudelio, en Soria.

Una de las galerías del Museo del Prado, la pinacoteca madrileña que conserva el fresco medieval del oso procedente de San Baudelio, en Soria.Getty Images

Patricia de la Torre
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Entre los tesoros medievales del Museo del Prado sobresale una pintura que conecta directamente con un pequeño enclave de Soria y con una de las historias patrimoniales más sorprendentes de España. El fresco del 'Oso' de San Baudelio, realizado hacia el año 1125, forma parte de las pinturas murales de una ermita mozárabe situada en Casillas de Berlanga, localidad perteneciente al municipio soriano de Caltojar y está considerado una de las obras pictóricas más antiguas conservadas en la pinacoteca madrileña.

La historia del oso de San Baudelio  comienza en una ermita del siglo XI en plena provincia de Soria. Este templo, de apariencia austera por fuera y extraordinario por dentro, albergó durante siglos uno de los conjuntos de pintura mural románica más singulares de Europa.

Las paredes de San Baudelio estuvieron cubiertas por escenas religiosas, motivos decorativos, animales y representaciones simbólicas propias del imaginario medieval. El Museo del Prado conserva hoy seis de esos fragmentos: Cortina, Soldado o montero, Elefante, Oso, Cacería del ciervo y Cacería de liebres, fechados alrededor de 1125 y ejecutados mediante pintura al fresco sobre revestimiento mural posteriormente trasladado a lienzo.

Según la ficha oficial del Prado, el oso aparece conectado simbólicamente con las fuerzas del mal. Su figura se sitúa próxima a un soldado armado con lanza y rodela, interpretado por algunos especialistas como el personaje destinado a enfrentarse a él. La imagen responde a uno de los grandes mensajes del románico: la tensión constante entre virtud y pecado.

El jefe de contenidos didácticos de Prado Educación, Fernando Pérez Suescun, explicó recientemente durante una actividad del museo dedicada a estas obras que el oso medieval representaba impulsos negativos relacionados con la oscuridad y la tentación. «Es el contraste entre el bien y el mal», resumió al analizar el significado simbólico del conjunto.

El oso de San Baudelio: la pintura medieval de Soria que fascinó al Prado

La potencia visual del oso de San Baudelio sigue sorprendiendo casi nueve siglos después. El animal, representado con un pelaje marcado y garras cuidadosamente perfiladas, destaca por una expresividad sorprendente para una obra del siglo XII. Su sencillez formal forma parte de la fuerza narrativa del románico, donde cada figura tenía un mensaje moral perfectamente reconocible para quien entraba en el templo.

El “Oso” de San Baudelio, pintado hacia 1125, forma parte de uno de los conjuntos románicos más valiosos conservados en el Museo del Prado y simboliza las fuerzas del mal en el imaginario medieval.

El “Oso” de San Baudelio, pintado hacia 1125, forma parte de uno de los conjuntos románicos más valiosos conservados en el Museo del Prado y simboliza las fuerzas del mal en el imaginario medieval.Museo del Prado

Durante la explicación pública organizada este año en el Prado, Fernando Pérez Suescun recordó además que estas pinturas «se relacionan con las pinturas catalanas muy conocidas, San Clemente y Santa María de Taüll» y apuntó a la posibilidad de que artistas vinculados al Valle de Boí trabajaran posteriormente en esta zona soriana. Según detalló, el conjunto de San Baudelio se fecha «hacia el año 1125» y guarda relación con talleres que también dejaron huella en lugares como San Esteban de Gormaz o Maderuelo.

La ermita, además, escondía una arquitectura excepcional. El interior estaba presidido por una gran columna central que se abría en forma de palmera y generaba un espacio que muchos expertos comparan con una pequeña mezquita. El propio Prado recrea hoy parte de ese ambiente en la sala 51C, diseñada para que el visitante entienda cómo se integraban originalmente las pinturas en el edificio medieval.

San Baudelio y el expolio que llevó el oso hasta Nueva York

La historia de estas pinturas dio un giro decisivo en el siglo XX. En 1926, buena parte de los murales de San Baudelio fueron arrancados y enviados a Estados Unidos tras una larga disputa legal. El Prado explica que veintitrés fragmentos salieron de la ermita soriana y acabaron repartidos entre instituciones como Boston, Indianapolis, Cincinnati o The Cloisters, en Nueva York.

El recorrido del oso de San Baudelio fue especialmente llamativo. La obra ingresó en el Metropolitan Museum of Art en 1926 y regresó a España en 1957 como depósito temporal indefinido del museo neoyorquino, según consta en la documentación oficial del Prado.

Fernando Pérez Suescun recordó durante una reciente actividad divulgativa que el regreso de parte de estos paneles formó parte de un acuerdo entre el Estado español y el Metropolitan Museum. A cambio, Estados Unidos recibió el ábside románico de la iglesia de San Martín de Fuentidueña, actualmente instalado en The Cloisters, la sección medieval del museo neoyorquino. «Desde el año 57 nosotros tenemos estos paneles», explicó el especialista.

El Museo del Prado y San Baudelio: una sala medieval que sorprende a los visitantes

La sala 51C del Museo del Prado se ha convertido en un espacio especialmente singular para quienes buscan comprender cómo era la pintura románica española en su contexto original. El arquitecto Rafael Moneo impulsó una remodelación del espacio en 2010 con el objetivo de recrear parcialmente el interior de San Baudelio, incorporando referencias visuales a la célebre columna central y a la disposición original de los murales.

tracking