Vida del P. Diego de Morales y Contreras

384º aniversario de un martirio no olvidado - 25 de marzo de 2027

El autor aporta datos biográficos del misionero soriano martirizado en Japón y confía en el reconocimiento de la santidad de su vida

Lienzo original del martirio que se conserva en su pueblo natal: Peroniel (Soria) España.HDS

Publicado por
Tomás Jesús García Delso
Soria

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El objetivo de mi investigación ha sido rastrear documentalmente en la santidad de vida de un misionero jesuita, con datos biográficos originales, presentando con gozo los resultados dentro del año de la Esperanza que proclamó el Papa Francisco. Así fue publicado recientemente en Revista de Soria nº 130, Otoño 2025, editada por la Diputación de Soria, en artículo rotulado como 'Las virtudes heroicas del P. Diego de Morales, S,J' (1)

Nuestro mártir castellano ha sido rescatado del silencio. Y ya nunca quedará ignorado.

Con total fidelidad a la historia, he descubierto que confluyen en él dos dimensiones espirituales enraizadas y entrelazadas: el sacramente del Bautismo recibido aquí al nacer, y la corona de su Martirio en Japón. Ambas adquieren fortaleza al concurrir en la persona normal de este misionero. Un hombre que permaneció fiel a la fe en Cristo Jesús hasta la muerte, y como un don del Espíritu Santo, ofreció su vida también por quienes lo torturaban.

Hoy nos adentramos literalmente en otra narrativa, con datos escritos por el P. J. Ruiz de Medina: (2)

«MORALES, Diego de. Misionero, profesor, víctima de la violencia. N: 12 de octubre de 1604, en Peroniel del Campo (Soria), España; martirio: 25 de marzo de 1643, en Nagasaki, Japón.

Virgen de Oura Tenshudo.HDS

De noble familia, había estudiado latín y retórica antes de entrar en la Compañía de Jesús. Hecho el noviciado, comenzó la filosofía en Villagarcía y la terminó en Pamplona. En 1625, partió voluntario hacia la misión de México, donde cursó un año de teología y se ofreció para la misión de Filipinas, más necesitada de misioneros. Llegado a Manila (julio 1626) en la expedición del gobernador Juan Nuño de Távora, continuó sus estudios y, ordenado de sacerdote, enseñó latín, retórica y filosofía, además de ser ministro, por lo menos en 1633, en el colegio S. José de Manila. Juan E. Nieremberg afirma que fue rector de ese colegio durante muchos años (Varones Ilustres 1:688). Su entrega al cuidado espiritual de españoles y filipinos fue notable. Quiso ir a la misión de Mindanao, una de las más arduas del archipiélago, pero se opusieron a ello el arzobispo de Manila y el gobernador de la plaza, de quienes era consultor y amigo.

En 1642, pidió al Visitador Antonio Rubino, acompañarle en la empresa de penetrar en Japón, cerrado a los misioneros. Zarparon de Manila en julio de 1642 y llegaron a la isla de Shimo Koshiki -Kagoshima, vestidos de mercaderes chinos. Con todo, se les descubrió pronto y fueron apresados.

Trasladados a Nagasaki, fueron juzgados sumariamente y condenados a la tortura del agua ingerida y expulsada violentamente. Este tormento, repetido intermitentemente, duró hasta el 16 de marzo de 1643, para dar paso al día siguiente al de la horca, cabeza abajo sobre una pestilente fosa. Diego Morales perseveró en él hasta el 25, junto con Antonio Capece, Francisco Marqués, y el seglar portugués Pascual Correa de Souza, que se había unido al grupo. Por fin, los decapitaron, y sus cuerpos, así como los de Rubino y los que habían muerto en días previos, fueron descuartizados y reducidos a cenizas antes de ser arrojados al mar».

Pila bautismal. Iglesia románica del siglo XII. Parroquia de San Martín de Tours (Peroniel) donde fue bautizado el P. Diego de Morales el día 24 de octubre del año 1604. En la imagen, el autor del presente trabajo, bautizado igualmente en la misma pila en 1947.HDS

Con esta descripción podría parecer que su martirio fue un fracaso vital, o un anhelo evangelizador inútil, pero, desde la fe en Jesucristo resucitado de la muerte, puedo afirmar con fuerza esta gran verdad:

¡La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos!

Con mis renglones en este periódico, quiero dar gloria a Dios, por la generosidad de una vida entregada a la caridad, visitando a enfermos, a encarcelados e impedidos, ejerciendo la docencia, la guía espiritual y la evangelización desde la fe cristiana.

Destaco a continuación algunos frutos actuales en la Iglesia Católica del Japón: De aquella sangre derramada, han brotado hojas verdes, nuevos cristianos. Veamos una fotografía facsímil de un Domingo de Ramos reciente, año 2008, con la liturgia de entrega de las palmas en la colina de los mártires de Nagasaki.

Domingo de Ramos (año 2008). Entrega de las palmas en la colina de los mártires de Nagasaki.HDS

Quiero hacer presente un testimonio real del sacerdote misionero Miguel Suárez, extraído de su libro: (3)

Virgen de Oura Tenshudo. La virgen del descubrimiento de los cristianos

«Esta imagen de la Virgen María, tesoro nacional del Japón, se encuentra en Nagasaki, y tiene una historia bellísima: En 1549 llega al Japón San Francisco Javier, se bautizan muchos japoneses, extendiéndose la Iglesia por todas las islas.

En 1614, al comenzar la persecución, son expulsados todos los sacerdotes; éstos les dejan a los cristianos tres señales para que, en su día, puedan reconocer a los verdaderos misioneros católicos cuando vuelvan: A diferencia de otros, los sacerdotes serán célibes, obedecen al Papa y veneran a la Virgen María.

Dos siglos y medio más tarde, en 1865, llega a Nagasaki el Padre Petitjean, perteneciente a las Misiones Extranjeras de París. Trae consigo esta imagen de la Virgen y construye la iglesita de Oura. En su corazón se hace esta pregunta: «¿Quedarán aún cristianos de los tiempos de S. Francisco Javier?». Parecía imposible.

Pero una tarde, mientras el Padre se encontraba a la puerta de la iglesia, se le acerca un grupo de japoneses y le dice: «Por favor, ¿nos puede presentar a su esposa?». El Padre contesta: «Yo no tengo esposa, yo soy sacerdote».

Segunda pregunta: «¿Vd. obedece al Papa de Roma?» Sorprendido les responde: «Por supuesto: yo soy católico».

Tercera cuestión: «Queremos ver a Santa María». El Padre los lleva delante de esta estatua de la Virgen.

Ellos se arrodillan y exclaman: «¡Sí, es Santa María! Lleva en sus brazos a Jesús».

Después, volviéndose al Padre, le dicen: «Nosotros tenemos tu mismo corazón. Hay otros muchos cristianos ocultos como nosotros».

Estos eran los descendientes de aquellos antiguos cristianos que, durante doscientos cincuenta años, se habían quedado sin sacerdotes, sin una traducción completa de la Biblia, sin sacramentos (excepto el bautismo que se trasmitieron de padres a hijos).

Los mártires se cuentan por miles. Habían transmitido la fe a sus hijos de generación en generación en medio de terribles sufrimientos.»

Diego de Morales y Contreras, llegado a la madurez en la virtud, obedeciendo hasta la muerte, desafió las persecuciones, y por amor al pueblo japonés en su afán de anunciarles la gracia de Jesucristo como el Salvador, buscó y encontró la corona del martirio el 25 de marzo de 1643, fiesta de la Anunciación de la Virgen María.

Hoy, día de Todos los Santos, cuando nos acercamos ya al 384º aniversario de su muerte, quiero concluir rogando y esperando como una gracia del Cielo el que sea reconocida la santidad de su vida, junto a sus compañeros martirizados en Nagasaki el año 1643.

Y que pronto, empezando por la Diócesis de Osma-Soria, podamos encomendarnos a la intercesión de este noble castellano.

Tomás Jesús García Delso es Licenciado en Filosofía y Letras y Psicólogo

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Fuentes bibliográficas contrastadas

(1) «Varones Ilustres en Santidad, Letras y Celo por las Almas de la Compañía de Jesús», escrita por el Padre Alonso de Andrade, editada en Madrid, año 1667. Principal obra estudiada. (2) «Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús - Biográfico-temático» de Charles E. O´Neill, SJ y Joaquín M.ª Domínguez, S.J, Publicado por la Universidad de Comillas-Madrid, año 2001. (3) «La alegría de ser cristiano» de Miguel Suárez, Editorial Bendita María - Madrid, año 2010.