FÚTBOL / Tercera División
El filial se deja llevar y lo paga caro

El Numancia B empató en su estreno liguero. / DIEGO MAYOR-
La cara y la cruz, el doctor Jekyll y mister Hyde, el día y la noche... muchos podrían ser los símiles que se merece el Numancia B en el arranque liguero de la temporada 2.014-15. Tras un notable primer tiempo, donde el control del partido fue rojillo, a los pupilos de Juan Carlos Moreno se les olvidó que tras el paso por los vestuarios había que disputar una segunda mitad. Los rojillos se dejaron llevar, le dieron alas a un Real Ávila que está por hacer e incluso lo pasaron verdaderamente mal con tres córner consecutivos en los últimos minutos. También es cierto que un desacertado Revi tuvo la victoria en el descuento.
El choque comenzó con un dominador claro, el Numancia B. La dupla del medio del campo, Plaza-Mario, funcionaba tanto en la creación como en la contención y el control era total. Aunque sin excesiva profundidad, el equipo se mostraba combinativo y no se precipitaba en sus acciones, algo que ha madurado Moreno con respecto a la temporada pasada. Aunque las ocasiones no llegaban, en caso de llegar el gol debería ser soriano. y Así fue. El coreano Mario (buenas sensaciones las suyas en el estreno oficial como rojillo) botó un saque de esquina desde la izquierda y Revi aprovechó su envergadura para adelantarse a la defensa en el primer palo y marcar de cabeza.
Tras el descanso llegó la desidia. La fórmula Moreno dejó la intensidad en los vestuarios y los abuleneses pusieron la carne en el asador para conseguir un empate que llegó de un tremendo disparo. Sergio recogió el esférico en el pico de área y cruzó por alto para, tras tocar en el larguero, introducirse por la portería de un Guillermo que nada pudo hacer pese a su estirada. Los rojillos sentían que el partido se les iba de las manos e intentaron arreglarlo en los quince minutos que restaban. Pero era el Ávila, basándose en el balón parado, quien creaba el peligro. Aunque la más clara la tuvo Revi en sus botas. Tras un balón suelto y pensarse el disparo en dos ocasiones, estrelló el esférico y dos puntos en el pecho de Darío.