ATLETISMO
El campeón olímpico chino Liu Xiang anuncia su retirada
"No tengo más opción. Estoy viejo y enfermo, no puedo correr más", ha explicado en las redes sociales el vallista de 31 años

Liu Xiang, con la bandera China, tras la prueba de 110 metros vallas del Mundial de Daegu, en el 2011.-Foto: REUTERS / DAVID GRAY
"Ha ganado un atleta chino", apenas acertó a decir el comentarista televisivo tras la final de 110 metros vallas en los JJOO de Atenas 2004. "Esto demostrará al mundo que los asiáticos también podemos correr muy rápido", dijo aquel desconocido a los periodistas. Liu Xiang ha colgado las zapatillas este martes, 11 años después, convertido en una celebridad, en un referente social, en el epítome del deportista que trasciende el deporte, en el atleta más querido de China. Y también en uno de los más desgraciados.
Se ha despedido evitando ruedas de prensa multitudinarias, a través de su cuenta en Weibo (el Twitter chino), acorde con su reconocida timidez: "Hoy me despido de mi carrera y me retiro oficialmente. Es una decisión muy pensada. No tengo más opción a pesar de mis reticencias. Tengo que dejar las vallas. Estoy viejo y enfermo, no puedo correr más. Me retiro y empiezo un nuevo viaje. Adiós a mi atletismo, adiós a las vallas".
Liu, que cumplirá 32 años en julio, ya había insinuado su retirada cuando aseguró que sus posibilidades de participar en el Campeonato Mundial de atletismo, que se celebra este año en Pekín, eran "mínimas". Su retirada se daba por descontada, solo faltaba oficializarla. Los rumores eran cíclicos desde que apenas pudo recorrer una decena de metros en la prueba eliminatoria de los JJOO de Londres 2012 por su maltrecho talón de Aquiles. Fue la certificación de su desdicha olímpica. Cuatro años antes, en Pekín, con la atención de un país de 1.300 millones de habitantes sobre los hombros, se había retirado maldiciendo a su talón ante un estadio en estado de 'shock'.
Atractivo social
El atleta añadió el atractivo social a sus virtudes deportivas. Su biografía se enseñó en las escuelas como ejemplo de superación y tenacidad. Nacido en los suburbios de Shanghái de un camionero y una pastelera, nunca se hartó de llamar a las escuelas. Su eterno entrenador, Sun Haiping, recordaba a menudo su estilo asilvestrado de los inicios.
No hay chino que no haya admirado a ese chico espigado con severo acné a pesar de sus fiascos olímpicos ni multinacional que desconociese el poder de su sonrisa. Un directivo de Nike lo equiparó con Michael Jordan y Tiger Woods. Las habituales informaciones sobre los progresos de su tratamiento médico o los cambios técnicos en su carrera han compensado su ausencia de las pistas durante los dos últimos años. China pierde con Liu al último elemento del triunvirato que más éxitos han dado al deporte chino tras las retiradas del baloncestista Yao Ming y la tenista Li Na.