A vista de pájaro
El Aeródromo de Garray acoge el domingo la salida de la XXV Vuelta Ibérica de Aviación Ligera / Salen 16 avionetas que cubrirán 6 etapas por diferentes punto de España y Portugal
Una de las avionetas que participan en la Copa Ibérica.-
El Aeródromo de Garray acoge este domingo la salida de la primera etapa de la XXV Vuelta Ibérica de Aviación Ligera, una prueba que consta de seis etapas en las que participan equipos de España y Portugal. En total serán 16 avionetas y 25 tripulantes que parte del aeródromo garreño un número que se irá incrementando con el paso de las etapas.
La prueba tiene relación con Soria más allá de la salida de este año desde el Aeródromo de Garray. Está organizada por la Asociación Española de Pilotos de Aviación Ligera (Aepal), asociación fundada en 2001 bajo el nombre de Aepul con el soriano Marcos Chuliá, y que colabora con su homónima portuguesa. La llegada de los participantes al Aeródromo de Garray está prevista para la mañana del sábado y por la tarde los participantes serán recibidos en el Ayuntamiento de Soria.
La XXV Vuelta Ibérica arranca el domingo a primera hora de la mañana. En total salen de Garray 25 avionetas cuya velocidad oscila entre los 140 km/h de las más lenta a los 300 km/h de las más rápida siendo la media de los aparatos que participan de 220 km/h.
A grandes rasgos la prueba consiste en el trazado de una ruta para ser efectuada en una semana visitando campos de vuelo y aeródromos que sean adecuados para recibir a una media de 30 aviones. A partir de la primera etapa se irán sumando más aeronaves y para la edición de este año se espera que lleguen a 25. Cada etapa está planteada para hacer un vuelo de un máximo de 300-400 kilómetros. De esta forma los participantes salen el domingo de Garray con destino al aeródromo de Coscojuela (Huesca). La segunda etapa transcurre entre la localidad oscense y la conquense de Sotos. La tercera etapa termina en Portugal y es la más larga de todas con 450 kilómetros. La Vuelta Ibérica desarrollará dos etapas por el cielo portugués antes de regresar a España en el aeródromo de Ribadeo. La última etapa transcurre entre la localidad lucense y la leonesa de Los Oteros.
El desarrollo de las etapas tienen lugar durante las primeras horas de la mañana para aprovechar las horas de menor insolación y turbulencia y hacerlo así lo más cómodo y seguro posible. De esta manera se obtienen unas ventanas de despegue en el campo de origen que van, aproximadamente, de las 8:00 a las 10:00 horas y unas ventanas de aterrizaje en el destino que van de las 10:00 a las 14:00 horas. La amplitud de estas ventanas suelen ser ajustadas a las necesidades operativas del aeródromo de destino, a fin de no suponer mayores molestias a los anfitriones en su labor cotidiana. Una vez llegadas las aeronaves al destino se las emplaza en el lugar que se determine como estacionamiento, se amarran, revisan y repostan, no volviendo a efectuarse vuelos hasta el día siguiente.