Entrenamiento en el postcovid
Una investigación evalúa si el uso de una máscara deportiva entre practicantes de la disciplina de crossfit les ayuda a recuperar el rendimiento físico que perdieron tras contagiarse de coronavirus.

Diego Fernández y David Jerves, investigadores que han trabajado en el estudio con los deportistas de crossfit.
Hace seis años que el Covid -19 estalló y se propagó como la espuma causando millones de muertes en todo el mundo y dejó importantes secuelas entre las personas contagiadas más graves.
Al tratarse de una infección respiratoria, los efectos de este tipo son los más comunes. Entre ellos se encuentran la fibrosis pulmonar, la disminución de la capacidad pulmonar, la pericarditis y la tos persistente, entre otras.
Aquellas personas que los sufren saben lo que es vivir con limitaciones. Algunos no pueden lanzar pesos, otros tienen dificultad para subir escaleras o realizar otro tipo de actividades.
Entre los afectados se encuentran los deportistas, en los que se observó que su rendimiento físico se ha visto reducido tras pasar la enfermedad y, como a todos los que lo padecieron, les interesa recuperarse, pero también quieren restaurar, en la medida de lo posible, su condición física anterior al covid para tener un rendimiento adecuado en sus competiciones.
El neumólogo del Hospital Universitario Santa Bárbara de Soria, David Jerves, junto a otros investigadores, plantearon un estudio para demostrar si un entrenamiento específico para deportistas de crossfit, que habían sufrido el covid en fase aguda pero sin ingreso hospitalario y con secuelas, permitía restaurar su rendimiento a los parámetros que tenían antes de infectarse.
La realización de los ejercicios se iban a realizar con la máscara de entrenamiento en altura, un complemento que se usa con asiduidad en el mundo deportivo para los entrenamientos hipóxicos (simulación de entrenamiento en altura) con el objetivo de mejorar el rendimiento deportivo en general.
Los investigadores plantearon probar una herramienta cien por cien deportiva, como es esta máscara, para comprobar si puede tener cabida en la práctica clínica y resultar beneficiosa. Este planteamiento obligaba «a explicarlo con variables médicas, pero sobre todo respiratorias», indica Diego Fernández, uno de los investigadores que ha participado en el estudio, que obtuvo uno de los galardones de los Premios de Investigación e Innovación, otorgados por la Gerencia de Asistencia Sanitaria de Soria.
El estudio comparó el perfil hematológico, las variables respiratorias y el rendimiento deportivo de un grupo de practicantes de crossfit que entrenaron con la máscara de simulación en altura tras recuperarse del covid.
Los resultados permitieron establecer que aquellos deportistas que se ejercitaron con este tipo de máscara mejoraron notablemente, aunque no significativamente, en lo referente a las pruebas hematológicas, por contra sí se comprobó una mejoría destacada en las mediciones respiratorias.
«Se estudiaron jóvenes deportistas sanos que se contagiaron de covid y que desde entonces no recuperaron sus niveles iniciales de rendimiento deportivo, ni tampoco los niveles clínico-médicos», explica David Jerves.
Se seleccionaron 20 deportistas que practicaban crossfit en Soria y en Salamanca, con experiencia superior a los 30 meses, y que participaban en pruebas de alto nivel en este deporte. Se dividieron en dos grupos para realizar una serie de ejercicios pautados con la máscara de entrenamiento en altura.
Uno de los dos grupos realizó las pruebas simuladas, es decir, usaron la máscara pero desconocían que no estaba en funcionamiento. Ello permitió comparar los resultados entre uno y otro grupo.
Jerves reseña que el estudio partió con el propósito de homogeneizar la muestra, por ello se eligieron concretamente deportistas con secuelas de postcovid, lo que facilitó los parámetros que fueron objeto del estudio. Antes y después de entrenar con la máscara, a todos se les realizaron varias pruebas médicas, para recabar los parámetros hematológicos.
Gracias a un análisis de sangre se tomaron valores como la hemoglobina y el hematocrito, además fueron sometidos a pruebas respiratorias, como la espirometría, el flujo espiratorio y la capacidad vital forzada, entre otras.
Al ser deportistas de competición contaban con un seguimiento médico, lo que facilitó a los investigadores consultar los datos de sus analíticas previas a la infección, las que tuvieron durante el covid y las del postcovid.
El estudio incluyó también una serie de pruebas deportivas, la principal fue el entrenamiento con la máscara, que estuvo supervisada por Diego Fernández.
En primer lugar hubo un periodo de adaptación con el fin de que los deportistas se habituaran a la máscara, tras la cual se pasó al entrenamiento durante varias semanas.
Se realizaron ejercicios estructurados de acuerdo a las reglas del crossfit para todos iguales. Sus constantes estuvieron controladas en todo momento.
Durante las semanas que duró el entrenamiento, todos participantes siguieron la misma dieta alimenticia, «todo estuvo medido y no dejamos ninguna variable al azar, con el objetivo de que la única diferencia entre los dos grupos fuese el uso de la máscara», explica Fernández, que recuerda que para la mitad de los participantes el ensayo fue simulado, es decir se la colocaron, pero no funcionaba en realidad.
Éste ha sido el primer estudio que se ha realizado en una población, que ha superado el covid, para evaluar el potencial de la máscara de entrenamiento en altura en su recuperación física.
Los investigadores indican que los resultados son esperanzadores. Si bien los parámetros clínicos (perfil hematológico) mejoraron, aunque no de una forma significativa, los respiratorios evolucionaron mejor entre el grupo de deportistas que entrenó con la máscara en comparación con los que lo hicieron de manera simulada, «lo que sí nos ha demostrado el estudio es que esta máscara es un instrumento válido para el entrenamiento respiratorio», puntualiza Diego Fernández.
En este sentido, los investigadores sostienen que quizá el tiempo de entrenamiento al que se sometió a los deportistas fue insuficiente para observar beneficios en los parámetros hematológicos, algo que se podría estudiar en futuras investigaciones.
Por último, creen que el entrenamiento con este tipo de máscara podría reportar mejoría a pacientes con enfermedades respiratorias, pero para trasladar su uso al ámbito clínico se tendrían que hacer más estudios con una muestra de individuos más amplia, en la que habría que incorporar a las mujeres.