Pacientes cardíacos monitorizados
El equipo sanitario de la UCI del hospital de Soria ha introducido un seguimiento innovador en remoto que ha permitido mejorar el control clínico de las personas que llevan implantado un dispositivo.

Equipo sanitario de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Soria que ha trabajado en el proyecto de monitorización de dispositivos cardíacos.
La monitorización remota de pacientes se consolida como un método necesario en numerosos países para gestionar el seguimiento de personas con enfermedades crónicas.
La tecnología se ha extendido en los hospitales españoles y también ha llegado a Castilla y León. La optimización de los recursos, el acceso a la información médica en tiempo real y la mejora de la atención sanitaria son algunas de las ventajas de este sistema.
El equipo sanitario de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Santa Bárbara de Soria ha puesto en marcha un proyecto de monitorización remota de dispositivos cardíacos que introducido, de manera innovadora, un seguimiento, en especial, a los pacientes mayores con marcapasos que ha permitido mejorar el control clínico y reducir las visitas presenciales, sobre todo a los residentes en el medio rural.
Los resultados recabados en los dos años de seguimiento han puesto de manifiesto que la implantación del método en una provincia como Soria, con un elevado índice de envejecimiento y dispersión de la población, otorga seguridad para los pacientes y mayor comodidad, porque les evita desplazamientos, pero también presenta importantes desafíos como la falta de cobertura de internet en algunas zonas de la provincia.
Este proyecto de implantación en el centro hospitalario soriano recibió uno de los premios de innovación de la Gerencia de Asistencia Sanitaria de Soria por las mejoras que reporta.
En España, aproximadamente un 4% de la población mayor de 65 años es portadora de un dispositivo eléctrico cardíaco implantable. Este porcentaje extrapolado a la provincia de Soria, en la que una cuarta parte de la población supera los 65 años, muestra la elevada carga asistencial en las unidades sanitarias que tienen el cometido de llevar a cabo el seguimiento presencial de este tipo de pacientes.
Ésta fue la necesidad de poner en marcha el proyecto en Soria, según explicó la jefa de UCI del hospital soriano, María José Fernández Calavia, «vimos que la población cada vez es más mayor y las revisiones son más seguidas, lo que les obliga a desplazarse hasta el hospital para realizar el seguimiento, lo que supone un trastorno importante», explica María José Fernández, intensivista en la UCI.
La monitorización en remoto permite controlar los datos de los pacientes desde su domicilio y tener una supervisión continua de los dispositivos que llevan colocados. El equipo sanitario de Soria seleccionó dos tipos de pacientes para poner en marcha el proyecto. El primer grupo es el que está formado por portadores de marcapasos y el segundo son aquellos que llevan un holter implantable.
A ambos se les hace entrega de un monitor que tienen en su domicilio, al que están conectados durante la noche, mientras duermen, y que previamente ha sido programado por el personal sanitario con el tipo de información médica que se quiere controlar, con el objetivo de que salten las alertas en situaciones con problemas. Estos avisos se visualizan a las pocas horas en una plataforma web, que se consulta a diario por médicos y enfermeras.
«La programación es personalizada», destaca la enfermera de UCI, que trabaja en este proyecto, María José Revuelta Cantalapiedra. «Nos salta cualquier evento que surja», matiza la intensivista, María José Fernández, «con un decalaje de 24 horas, como mucho, y eso nos permite ponernos en contacto con el paciente».
La alarma se visualiza en una plataforma web que también permite a los sanitarios consultarla en sus propios correos electrónicos. Las responsables sanitarias de este proyecto subrayan que las alertas permiten detectar «en el momento» eventos o patologías cardíacos que de otra manera no se habrían diagnosticado hasta una visita presencial del paciente en la consulta.
Las personas que llevan marcapasos son uno de los dos grupos seleccionados para llevar a cabo este proyecto. Se trata de personas que ya tienen diagnosticada una enfermedad cardíaca y su monitorización con el dispositivo a distancia permite hacer un seguimiento del mismo de una manera más rápida y actualizada.
Pero, las expertas consideran que, quizá, esta monitorización resulta de mayor utilidad a las personas a las que se les ha colocado un holter implantable, porque se trata de enfermos con sintomatología dudosa y con sospecha de que pueda ser de origen cardíaco.
Gracias al seguimiento se pueden observan arritmias o bloqueos «y entonces terminamos de diagnosticar lo que tienen», expresa María José Fernández, que reitera que el sistema ha permitido «coger un evento cardíaco o la causa de la enfermedad en el momento».
La implementación de este método de innovación sanitaria en el hospital de Soria ha permitido evaluar la viabilidad y la efectividad de este modelo. Las responsables aseguran que otorga seguridad y comodidad a los pacientes, sobre todo a los residentes en el medio rural por la precocidad con la que se comunican las alertas y se detectan patologías, ya que se trata de enfermos con edades superiores a los 80 años.
«Si vemos que a una persona se le pausa el corazón sabemos que necesita un marcapasos o si tiene una arritmia tiene un riesgo de ictus y entonces se toman las medidas con más antelación, de otro modo hay que esperar a una consulta presencial», matiza María José Fernández, que reitera la importancia del control y la detección precoz de incidencias.
Tras dos años de trabajo, unos 250 pacientes cardíacos de la provincia de Soria están monitorizados con un dispositivo remoto. La idea es extenderlo, sobre todo, a todos los que necesitan un marcapasos, si ellos lo autorizan, explican las sanitarias. A los pacientes de nueva implantación se les ofrece la posibilidad y se va ampliando a aquellos que acuden a revisión.
Además, María José Fernández subraya que el dispositivo puede aportar mucha información sobre la evolución de los pacientes y su respuesta a las terapias.