Genes para personalizar tratamientos
Una investigación de la UVa en Soria determina que el 60% de pacientes mayores de 65 años sometidos a un estudio de farmacogenética no está tomando el medicamento apropiado o la dosis adecuada

Equipo de investigadoras de la Universidad de Valladolid en Soria que trabaja en la línea de genética.
El Sistema Nacional de Salud ha comenzado a aumentar la inversión en pruebas genéticas en las comunidades autónomas, como una de las medidas del Plan de Recuperación, Transformación y Resilencia. Esta iniciativa pretende facilitar el tratamiento de las enfermedades e implantar la farmacogenética como prevención. Esta disciplina es clave dentro de la medicina de precisión y estudia como las variaciones del ADN de los individuos influyen en la respuesta de los fármacos.
Las reacciones adversas a los medicamentos son respuestas no intencionadas que producen daños en la salud de quienes los toman y éstas están motivadas tanto por la interacción de los fármacos que ingiere cada paciente, así como con los genes que codifican las enzimas que interaccionan con ellos. Además se ha observado que aumenta la prevalencia de estas reacciones entre los pacientes polimedicados (los que toman más de 5 fármacos).
La farmacogenética se vislumbra como una solución para prevenir los efectos adversos de los medicamentos, acercando así la medicina personalizada a los pacientes. Según los expertos el 9% de estas reacciones se podrían evitar analizando el perfil genético de las personas.
La farmacogenética es una de las líneas de trabajo del Grupo de Investigación Reconocido de Farmacogenética, Genética del Cáncer, Polimorfismos Genéticos y Farmacoepidemiología adscrito a la Universidad de Valladolid. Dos investigadoras del campus universitario de Soria, que pertenecen a este grupo, han realizado un estudio piloto en el que han hecho un análisis genético a 275 pacientes para estudiar las mutaciones de los distintos genes relacionados con el metabolismo de los fármacos.
Zoraida Verde y Sandra Estepa eligieron población adulta, mayor de 65 años que suele tener un índice de polimedicación del 60%. «Se trata de pacientes más complejos porque toman múltiples fármacos», explica Verde, que añade que «desde el punto de vista fisiológico son personas vulnerables y el consumo de cualquier fármaco inapropiado se potencia mucho más», por eso en este segmento de edad de la población hay menos estudios.
El resultado del estudio, que forma parte de la tesis doctoral de Sandra Estepa, graduada en Biología y Microbiología, reveló que el 60% de los pacientes que toman algún fármaco metabolizado por las enzimas codificadas por los genes seleccionadas para el estudio posee alguna mutación, que hace que su metabolismo no sea normal, lo que significa que no tiene el tratamiento adecuado, o bien que no toma la dosis apropiada.
Las investigadoras han realizado un estudio de biología molecular en laboratorio, para el que han recabado distinta información de los pacientes, como un análisis de ADN, los datos clínicos y de su estado de salud y su consumo de fármacos habituales.
Acotaron la investigación a 16 mutaciones de 6 enzimas específicas que forman parte del citocromo P-450, localizadas en el hígado y que son las encargadas de degradar la mayoría de los fármacos y las sustancias externas en el cuerpo de las personas.
Cuatro de ellas están clasificadas como high promiscuity, es decir que son muy prevalentes en la degradación de fármacos. Además eligieron los 70 medicamentos que son los más frecuentes en los tratamientos de las personas mayores.
«Con estas 16 mutaciones cubrimos una buena parte de los fármacos consumidos por la población mayor», explica Zoraida Verde. De las 275 personas que se han estudiado, se ha observado que 190 de ellas toman algún medicamento que pasa por este citocromo para su degradación, por lo que para ellos resultaría beneficioso someterse a un estudio farmacogenético.
Las investigadoras han analizado las mutaciones para los distintos genes relacionados con el metabolismo de fármacos y también la interacción de fármacos entre sí, algo que se ha realizado de una manera individualizada para cada persona que ha formado parte del estudio.
El resultado ha permitido conocer que prácticamente todos los pacientes poseían alguna variante genética accionable con los genes estudiados y que, además, estas variaciones genéticas, sumadas a la ingesta de distintos fármacos metabolizados por enzimas codificadas por estos genes, hace que un número importante de las personas estudiadas está bajo un tratamiento que no es el adecuado.
Puede pasar que un paciente tenga una mutación en sus genes que no le permite degradar un fármaco, lo que le puede provocar toxicidad o bien no hacer el efecto deseado, por eso conocer previamente las variaciones sobre los genes hubiera prevenido el suministro de determinados medicamentos y también hubiese ayudado a ajustar la dosis necesaria.
Con este estudio piloto, las investigadoras quieren aportar más conocimiento a la investigación en el campo de la farmacogenética y los resultados de esta investigación los van a registrar. «Hemos realizado un análisis bastante sencillo que cubre a una buena parte de la población», destaca Zoraida Verde, quien subraya, la utilidad de este conocimiento desde el punto de vista preventivo en el ámbito clínico, ya que en la actualidad para el ajuste de los medicamentos se suele usar el ensayo/error.
El estudio de estas dos investigadoras puede ayudar a reducir el número de problemas asociados a la medicación como son los efectos adversos o la ineficacia del tratamiento. Según estudios observacionales, en Europa el 3,6% de las hospitalizaciones fueron a causa de los efectos secundarios de los fármacos.
Además, la farmacogenética puede contribuir a un envejecimiento saludable, adaptando el tratamiento a la genética individual del paciente, teniendo en cuenta que este sector de la población está polimedicado y se podrían beneficiar de estrategias preventivas y pautas personalizadas.