AGRICULTURA
El 50% de la semilla de cereal de invierno que se siembra no es legal
Castilla y León Según estimaciones de la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales, Anove, solo el 10% de la semilla es certificada, aunque la tendencia es que el agricultor apueste por la calidad
Resulta curioso comprobar cómo la Comunidad más importante en la producción de cereal española, Castilla y León, utiliza de forma mayoritaria semilla cuyo origen y calidad, según la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales, Anove, «no están controladas».
Es más, según sus estimaciones, apenas el 10% de la semilla de cereal de invierno que se siembra actualmente es certificada. El resto se reparte entre grano acondicionado «lícito» y la semilla procedente de otros canales no controlados, es decir, semilla ilegal (aproximadamente un 50%).
La tendencia, sin embargo, como explica el responsable de cereales de Anove, Javier de Sebastián, es positiva. La producción certificada aumenta y con ella su «calidad». «La semilla es un input, de ella depende en buena medida el resultado de la cosecha».
Y es que, Sebastián insiste en que la semilla certificada no es cara y sí «rentable». Su uso garantiza la germinación del cultivo, así como la trazabilidad de la cosecha.
En este sentido, pone de manifiesto que el agricultor debe tener en cuenta que acondicionar su grano «tiene un coste». Si se toma como ejemplo una hectárea de trigo, «suponiendo una merma por acondicionamiento del 20% y un precio de grano de 180 euros por tonelada, la diferencia de coste entre la semilla certificada y el grano acondicionado es solo de cuatro euros por hectárea.
En opinión de Anove, el profesional olvida en ocasiones los costes que debe asumir y que ya están incluidos en el precio de adquisición de la semilla certificada.
Todo ello, unido a un mayor control de las enfermedades transmitidas por semillas, debido a los «estrictos» controles realizados para evitar los riesgos en las parcelas.
Desde la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales se destaca además que la apuesta por el modelo de semilla certificada garantiza el «esfuerzo» en investigación y desarrollo.
En este sentido, recuerdan que el coste medio para poner una nueva variedad vegetal en el mercado puede llegar al millón de euros, y se tarda de 10 a 12 años en lograrlo. «La mejora continua de variedades aumenta cada año un 1% la productividad media en cereales», afirma el responsable de Anove.
Esta Asociación Nacional valora especialmente las ventajas «económicas y técnicas» del uso de semilla certificada como elemento de competitividad en la agricultura sostenible de hoy en día.
Precisamente, en el momento en el que los agricultores realizan su aprovisionamiento de cara a la siembra de esta campaña, Anove llama su atención ante el volumen de fraude detectado. Ilegalidades que en muchos casos han acabado en los tribunales. «Hay leyes determinadas sobre cómo producir la semilla y comercializarla», explican con detalle.
Así, apuestan por seguir investigando y trasladar esas mejoras genéticas al agricultor que busca una mayor competitividad. Una apuesta que llevan a cabo las empresas obtentoras y que, dicen, ha permitido duplicar los rendimientos en los últimos años.
La falta de una cultura a favor de la semilla certifciada en Castilla y León es interpretada por Anove como una «costumbre», enmarcada en «hábitos tradicionales» que son difíciles de modificar.
Aún así, advierten que se detecta un «lento» cambio de tendencia que esperan siga en aumento los próximos años.
La crisis no es una excusa para la Asociación que mantiene que el sector agrario ha resultado menos afectado que el resto de sectores productivos. «Su rentabilidad se mueve en otros parámetros distintos a los globales», afirman.