Los últimos trashumantes de Soria ansían volver a sus Tierras Altas después de un «invierno duro» en Cáceres
Estos días han terminado de marcar con el hierro su ganado tras el esquileo, para que les crezca algo de lana en las semanas que quedan hasta regresar a su pueblo natal, Navabellida, un viaje previsto para el 18 de junio

Rebaño de los hermanos Pérez en Trujillo, recién marcado con el hierro.
El exceso de precipitaciones generalizado en todo el país durante el invierno ha pasado factura a las ovejas merinas de los hermanos Pérez de Navabellida, los últimos ganaderos trashumantes de la provincia de Soria, que este año ansían volver a sus Tierras Altas donde esperan encontrar “más tranquilidad” para su rebaño que en Trujillo (Cáceres), donde pastan siete meses al año.
Y es que las abundantes lluvias durante los meses de enero y febrero han dejado mucha humedad, nada buena para el ganado, y menos para los corderos, ya que muchos no han resistido tras unos partos “regulares”. Ricardo Pérez, uno de los tres hermanos, señala que han perdido al menos el 10% de los corderos por el invierno tan húmedo, porque “le va fatal al ganado”.
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A este problema se le sumaron los fuertes vientos que después han azotado la zona, dejando “todo seco”. No obstante, miran con esperanza al cielo estos días, dado que las previsiones apuntan a la llegada de lluvias a Trujillo, donde su rebaño, de unas 1.500 ovejas, tiene que esperar por lo menos hasta el 18 de junio, cuando está previsto su regreso con la fiesta de la Trashumancia que prepara cada año la Mancomunidad de Tierras Altas.
Con todo esto el ganado se ha desarrollado «poco» con respecto a otras campañas, tal y como explica Ricardo, quien reconoce que «menos mal que al menos los precios están mejor que otros años».
La vuelta la ven los hermanos Pérez con optimismo porque en Soria los pastos deben estar fenomenal por lo que les han comentado sus compañeros. No obstante, por su dilatada experiencia de más de 50 años como ganadero trashumante, Ricardo prefiere ser prudente porque por mucho que ahora haya humedad si a finales de mayo y a principios de junio y llegan olas de calor tempranas también secarán el campo.
«En Trujillo ha ocurrido parecido porque la gente se pensaba que con tanta agua en enero y en febrero la primavera iba a ser muy buena y resulta que los pastos se han secado por el viento».
Los últimos trashumantes de Tierras Altas llegarán a la provincia el próximo 18 de junio y al día siguiente ya estarán en Navabellida, donde permanecerán hasta el 20 de noviembre. Sus animales llegarán en camiones desde Trujillo a la estación del Cañuelo de la capital soriana, desde donde partirán andando hacia Tierras Altas, tras cruzar Soria. Y ya al día siguiente está previsto que alcancen su destino. Una ruta que la Mancomunidad de Tierras Altas complementa desde hace años con paquetes turísticos que ofrece para participar en la actividad, con noches incluidas.
«Cuando era pequeño la trashumancia se realizaba a pie, luego en tren hasta Soria y el resto andando, y desde que quitaron para la provincia el transporte en ferrocarril, en camiones», cuenta este pastor.
En Cáceres su día a día es «más cómodo» porque sus ovejas pastan en dos fincas cerradas que suman 750 hectáreas. Y con la ‘ayuda’ de cinco perros mastines, «más que suficientes» para su explotación. «No tenemos que estar todo el tiempo con el rebaño, salvo en tiempo de parideras, y con los corderos hasta que tienen más de un mes, para protegerlos de las alimañas». Así, durante el día van a ver cómo está el ganado y dan vuelta a todas las ovejas, pero poco más, porque además tienen buenos pastos.
Sin embargo, «el manejo es mucho más esclavo en Soria porque el ganado no está cerrado como en Trujillo, y tenemos que estar muy pendientes con el monte abierto y sin vallar, de modo que hay que estar todo el día con las ovejas, sobre todo si hay que cruzar carreteras».
Estos últimos días han terminado de marcar las ovejas con su hierro, después de haberlas esquilado a finales de abril. «No es conveniente esquilarlas muy pronto, pero a nosotros nos interesa para que suban a Tierras Altas con un poco de lana porque las temperaturas son más suaves, sobre todo por las noches».
Una lana fina de sus animales que además está repuntando en precios: «Hace tres años no valía nada, porque no había demanda y este año la merina está a 0,40 euros, pero la nuestra que es de merina fina, se está pagando a 0,80 euros».