Arranca en Castilla y León una cosecha de girasol tocada por el calor y la falta de agua
El sector asegura que será una campaña muy irregular y vaticina que no se llegarán a unos rendimientos de 1.000 kilos por hectárea, pero tiene puesta la esperanza en los precios

Campo de girasol en la provincia.
Arranca en las zonas más tempranas de Castilla y León una cosecha de girasol adelantada dos e incluso tres semanas, y marcada por el exceso de calor sumado a la ausencia de precipitaciones que han mermado el cultivo de girasol, dejando rendimientos que no llegarán a los 1.000 kilos por hectárea pero en un entorno favorable de precios que dan esperanzas al sector. Además, todo apunta a que será una campaña desigual, porque se esperan parcelas que se sembraron pronto donde no recogerán ni 600 kilos por hectárea y otras, más tardías, con mejores perspectivas. Sí acompañan los precios, en torno a los 500 kilos por hectárea, según el sector, por la falta de producción general en toda Europa.
Mundo Agrario
El campo de Castilla y León recibe ya 27 millones por 321.000 hectáreas y los ganaderos, otros 15 millones
Irene Llorente
Y aunque se ha registrado un récord histórico de superficie, más de 415.000 hectáreas, «para compensar los elevados gastos que conllevan los cereales y que están arruinando a los agricultores», tal y como recuerda el presidente de Asaja Castilla y León, Donaciano Dujo, la realidad es que las continuas olas de calor y la falta de precipitaciones desde la época de siembra, los rendimientos no van a acompañar en esta ocasión. Aún así, Dujo sostiene que «si la producción resultante lleva buenos precios el sector volverá a tener posibilidades de sembrar girasol el próximo año».
Ahora se está empezando a cosechar en Tierra de Campos, Valladolid, Zamora y Palencia, las zonas más tempranas, y poco a poco se irá generalizando en el resto de provincias de Castilla y León. «No hay una buena cosecha general de girasol por una siembra difícil que luego se complicó por las altísimas temperaturas y la escasez de agua, lo que ha provocado que la cabeza se haya quedado pequeña y además ha granado mal», añade el presidente regional de Asaja.
Al principio, además, los girasoles se secaron pronto, pero luego se paró, de modo que la campaña, que se preveía que se iba a adelantar casi un mes, finalmente arranca quince días, en línea con las cosechas anteriores.
El coordinador de COAG Castilla y León, Lorenzo Rivera, también coincide en que este año le ha marcado mucho al girasol la nascencia: «Los que sembraron pronto han tenido mejor suerte, pero los que esperaron a después de las lluvias el calor les ha mermado las posibilidades de rendimiento. Y apunta a que probablemente no se llegue ni a los 1.000 kilos por hectárea de media en la Comunidad: «La mayoría de las parcelas estarán entre los 500 y los 800 kilos por hectárea y habrá pocas de 1.000. El regadío subirá la media pero no se espera que supere los 3.500 kilos por hectárea».
Sí que cree que los precios ayudarán en los resultados porque en general la cosecha será floja en toda España y en Europa. Pero el problema vendrá a medio plazo, dado que aunque el girasol es una planta resistente, si las temperaturas estivales continúan en ascenso la planta no aguantará».
También es pesimista el secretario general de UPA Castilla y León, Aurelio González, quien destaca las parcelas muy desiguales que hay, con las cabezas de los girasoles muy pequeñas. A su juicio, «lo que ha matado al girasol es que desde que se sembró el último en mayo no ha visto ni una gota de agua en muchas zonas, a lo que se han sumado las continuas olas de calor».
El sector lleva años apostando por el girasol por los menores costes de producción que requiere y porque es una buena alternativa para la rotación, pero en la campaña pasada se redujo un 20% la superficie con respecto al año anterior, primero porque al inicio de la temporada las perspectivas de los precios de los cereales eran más optimistas que en el momento de la siembra, y segundo porque las abundantes y continuas precipitaciones registradas durante la primavera impidieron entrar en las fincas, lo que llevó a muchos a optar por dejar las tierras en barbecho.
Pero este año no sólo ha influido el menor gasto en insumos, sino que también ha ayudado el precio del girasol, que ronda los 500 euros por tonelada, lo que permite dejar mejores rendimientos que el cereal. Con todo ello el agro aprovechó la bonanza de las lluvias y se decantó por el girasol, de modo que esta campaña se han superado las 415.000 hectáreas, marcando el récord histórico en Castilla y León. De hecho, en 25 años se ha duplicado la superficie sembrada de esta oleaginosa.