Heraldo-Diario de Soria

La siembra le costará al campo de Castilla y León 24 millones más en su factura de gasóleo

Este otoño el coste se calcula en 56 millones de euros, teniendo en cuenta que el precio que ya paga en surtidor el agricultor es de 1,649 euros el litro

Cada hectárea le supondrá al agricultor 9 euros más en gasóleo que en 2025.

Cada hectárea le supondrá al agricultor 9 euros más en gasóleo que en 2025.MARIO TEJEDOR

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El sector está ya preparando la tierra para una siembra del cereal de invierno que ya tiene claro que descenderá con respecto al año pasado, debido a los elevados costes de producción que le están ahogando, sobre todo por los fertilizantes y fitosanitarios pero también por unos precios disparados del gasóleo agrícola, ahora a 1,69 euros el litro, lo que le va a suponer al campo una factura de 90 millones de euros, unos 40 millones más que en 2025. Las organizaciones agrarias esperan que el Gobierno central anuncie nuevas medidas y que la Junta de Castilla y León se pronuncie de una vez en apoyo al sector antes del 30 de septiembre, cuando finaliza la ayuda extraordinaria al gasóleo agrícola.

Y es que es precisamente ahora, entre septiembre y noviembre, cuando se concentran las labores que más combustible exigen: alzar, gradar, preparar el terreno y sembrar. Los grandes consumidores de gasóleo en estas semanas no son otros que los agricultores que están moviendo la tierra, y el gasóleo agrícola se encuentra a 1,649 euros por litro, una subida de casi el 75% respecto al precio de septiembre del año pasado, a 0,950 euros el litro.

Asaja realiza una estimación prudente de 20 litros por hectárea para las labores de preparación y siembra (muy por debajo de los consumos que recoge el IDAE para el cultivo del cereal, entre 31,5 litros por hectárea en siembra directa y 69,5 en laboreo convencional para todo el ciclo), mover la tierra de los 1,7 millones de hectáreas de herbáceos requerirá 35 millones de litros de gasóleo. Este otoño esa factura asciende a 56 millones de euros, teniendo en cuenta que el precio que ya se paga en surtidor es de 1,649 euros el litro, 24 millones más que el año pasado.

Traducido a una explotación: cada hectárea que se prepara y se siembra cuesta al menos 9 euros más en gasóleo que en 2025. Para una explotación de 200 hectáreas, son más de 1.800 euros adicionales solo en las labores de otoño, antes de sumar tratamientos, transporte o recolección.

La subida llega en el peor momento del calendario. A las labores de sementera se suman la vendimia o la cosecha del girasol. Son trabajos que no admiten aplazamiento. Asaja advierte de que, con estos costes, muchos agricultores se están planteando reducir la superficie sembrada o recortar labores, y cada hectárea que se deja de sembrar ahora es producción que faltará en la próxima cosecha y en la cadena alimentaria.

Porque el gasóleo se suma a unos costes de producción que no han dejado de crecer mientras los precios en origen no los compensan. En el cereal, como ya ha advertido Asaja, ni siquiera la reciente subida de las cotizaciones garantiza la rentabilidad en una campaña con un 30% menos de cosecha. El problema es que a diferencia de otros sectores, el agrario no puede trasladar este incremento de costes de producción al precio de venta de su producto.

El 30 de septiembre finaliza la ayuda extraordinaria de 20 céntimos por litro al gasóleo agrícola y concluye la retirada escalonada de las rebajas fiscales sobre los carburantes, de modo que la red de protección desaparece justo cuando la sementera entra en su fase de mayor consumo.

El presidente de Asaja Castilla y León, Donaciano Dujo, calcula que este año se reducirá la siembra a los 1,2 millones de hectáreas «para compensar el año agónico», lo que supone una merma del 30% de superficie de herbáceos con respecto a 2025. «No se va a sembrar cereal porque no sale rentable entre el coste de las semillas, los fitosanitarios, el gasóleo y el resto de insumos resulta un gasto de entre 800 y 900 euros por hectárea y tendríamos que tener unos rendimientos medios de 4.000 kilos por hectárea que para Castilla y León es imposible y no estamos para perder dinero».

El problema, a juicio de Dujo, es que en la Comunidad no hay muchos cultivos alternativos al cereal para sembrar, salvo el girasol o los forrajes. «Seguiremos apostando por el girasol para no tener gasto o lo mínimo posible. También el barbecho».

Para Aurelio González, secretario general de UPA Castilla y León, «la situación está muy difícil para sembrar porque el campo tiene que garantizar que va a poder pagar los costes de producción y ahora mismo no lo tiene garantizado».

Además, Asaja ha pedido modificar la normativa PAC para que el año que viene el agricultor tenga «libertad de sembrar los cultivos que las organizaciones consideran que salen rentables porque es ridículo sembrar para perder dinero».

Insiste en que el campo necesita ayudas directas que den liquidez al sector, y espera que el Gobierno, además de los 150 millones, vuelva a anunciar más partidas para compensar la subida del gasóleo. «También confiamos en que la Junta se pronuncie al respecto con medidas similares, porque hasta ahora no ha dicho nada».

En este sentido, Aurelio González lamenta que la Junta todavía no haya puesto ni un euro. Además, insiste en que se debe poner coto al gasóleo profesional y más ayudas a los fertilizantes.

En caso de no conseguir apoyos por parte de las administraciones, las organizaciones no descartan nuevas protestas: «Estudiaremos las medidas que dicen que van a sacar y si creemos que son insuficientes convocaremos movilizaciones de forma conjunta las agrupaciones».

Cree que tienen que plantearlas tanto el Gobierno de España como las comunidades autónomas y la Unión Europea porque «se está perdiendo producción, valor y riqueza en el medio rural en forma de empleo».

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