Los últimos trashumantes de Soria decidirán la venta de su rebaño en primavera
Los hermanos Pérez de Navabellida ya preparan su vuelta a Trujillo, entre el 15 y el 20 de noviembre, con el objetivo de que sus ovejas merinas lleguen a parir y críen los corderos en Extremadura
Los últimos trashumantes de Soria regresando en junio a Navabellida.
Después de un verano «muy malo para las ovejas» por las continuas olas de calor y la ausencia de precipitaciones los hermanos Pérez de Navabellida volverán el mes que viene a la finca de Trujillo (Cáceres) donde su rebaño trashumante pasta siete meses al año. Llegarán a Extremadura para hacer la que posiblemente sea su última paridera, ya que decidirán la próxima primavera si venden o no sus 1.500 merinas.
Así lo explica Ricardo, el menor de los tres hermanos, que reconoce que se trata de un oficio apasionante pero al mismo tiempo muy agotador ya a sus 70 años: «Llevamos toda una vida como pastores y ya nos va tocando descansar, aunque es verdad que mientras estamos activos mantenemos cuerpo y mente en marcha y nos viene bien para todo». De hecho, todavía no tienen claro si ésta será su última trashumancia desde sus Tierras Altas hasta Cáceres. «Depende de cómo vaya el invierno y de las fuerzas que tengamos veremos en primavera si vendemos». Al respecto, señala que también se están planteando quitarse sólo la mitad por no dejar el oficio de repente después de tantos años: «Pero aunque sean menos animales al final es seguir igual de esclavos porque tienes que estar todos los días pendientes».
En un principio los hermanos Pérez tienen previsto marchar para Trujillo entre el 15 y el 20 de noviembre. Dependerá de la disponibilidad de los camiones del servicio de transporte y de cómo transcurra la meteorología hasta entonces. «Si no llueve en Navabellida adelantaremos la trashumancia porque queremos que las ovejas lleguen a Extremadura a parir», sostiene Ricardo.
Y es que pese a que en los últimos días se han acumulado en la provincia más de 50 litros por metro cuadrado, si bien puntualiza que en Tierras Altas apenas se han registrado 12 litros por metro cuadrado. «La sequía nos adelanta las parideras, de modo que tendríamos que salir antes para Trujillo para criar allí los corderos».
Por ahora no quieren tomar una decisión sobre la venta de sus ovejas porque el invierno será crucial. Dependerá del día a día, de cómo se desarrolle su ganado, de cómo se encuentren ellos física y mentalmente, y del precio del mercado en ese momento. Sí que adelanta que ya tienen «cuatro o cinco interesados» en quedarse con su rebaño. Y todos de Extremadura. «Allí las merinas se venden mejor que aquí porque están más valoradas».
Porque el último año ha sido muy duro para ellos, ya septuagenarios los tres. Las abundantes lluvias de invierno, principalmente durante los meses de enero y febrero, dejaron mucha humedad, nada buena para el ganado, y menos para los corderos, ya que muchos no resistieron tras unos partos regulares, perdiendo al menos el 10% de los animales.
A este problema se le sumaron los fuertes vientos que después azotaron la zona, dejando todo seco. Una suma de ‘peros’ que provocaron que el ganado se desarrolló menos que otras campañas, aunque al menos los precios estaban mejor que otros años.
Sus esperanzas las tenían puestas en su regreso a Soria, en junio con la fiesta de la Trashumancia que prepara cada año la Mancomunidad de Tierras Altas. Pero el verano ha sido extremadamente caluroso y sin una gota de lluvia, de modo que las ovejas no han podido disfrutar de pastos primaverales con todo el campo tan seco como en Extremadura.
Ahora es al contrario: miran al tiempo en Trujillo donde parece que se ha registrado más pluviometría que en Navabellida, de modo que confían en un otoño suave para su rebaño. Porque en Cáceres su día a día es «más cómodo» porque sus ovejas pastan en dos fincas cerradas que suman 750 hectáreas. Y con la ‘ayuda’ de cinco perros mastines, «más que suficientes» para su explotación. «No tenemos que estar todo el tiempo con el rebaño, salvo en tiempo de parideras, y con los corderos hasta que tienen más de un mes, para protegerlos de las alimañas». Así, durante el día van a ver cómo está el ganado y dan vuelta a todas las ovejas, pero poco más, porque además tienen buenos pastos.