CULTURA
Amancio González: “El arte es lo que conmueve ahora y dentro de 1.000 años”
El escultor leonés trabaja en su próxima pieza, inspirada en la crisis

El escultor Amancio González trabaja en una nueva obra en la localidad leonesa de Barrio de Nuestra Señora. Carlos S. Campillo / ICAL-
La serrería de Pedro Llamera ubicada en la localidad de Barrio de Nuestra Señora comparte la labor propia del establecimiento con la tarea artística que desarrolla Amancio González (Villahibiera de Rueda, León, 1965). En un evidente guiño a la obra de Miguel Ángel, el escultor prepara su 'Piedad'. Lo hace en lo que fue su estudio y su casa durante ocho años. “Esta familia ha hecho casi una labor de mecenazgo conmigo”, destaca después de explicar que ha vuelto allí porque Pedro le llamó para decirle que tenía “un tronco de nogal enorme, muy interesante para mí”.
La realidad actual, con la palabra 'crisis' omnipresente en todos los ámbitos, ha provocado esta nueva creación. “Esta escultura se inspira sobre todo en las cosas que vemos en la crisis. Son dos figuras que pretenden representar el sentimiento de piedad, alejándolo de la compasión o la misericordia, que no me interesan. Me interesa el amor al prójimo”. Son dos figuras “que no tienen por qué estar relacionadas pero una está ayudando a la otra y no entras a valorar por qué sí o por qué no. Es lo que estoy viendo también en muchas de las actitudes de organizaciones o personas. En estos momentos difíciles vemos que desde la dignidad se puede ayudar a otra persona. No por compasión, porque todos somos iguales. Me interesa el gesto de la persona que se ve a sí misma y que de alguna manera ayudando a esa persona también ve que se ayuda a sí misma”, relata.
Al mundo de la escultura llegó, de la mano de Alejandro Vargas, desde la pintura. Se define como un apasionado de la forma, “que tiene algo mágico, se comunica con nosotros”. Han pasado casi 27 años desde que esculpió por primera vez, en un tronco de peral, una figura de unos 80 centímetros de altura. Además de los artistas clásicos, afirma que su principal fuente de inspiración es la naturaleza, su desarrollo. “Las semillas o las piedras... en la naturaleza no hay adornos, lo que no es necesario para la vida no existe. Eso es lo que más me llama la atención, son bellas porque todo es fundamental”.
Empezó a trabajar con la madera porque era el material más cercano, con el que más posibilidades tenía y reconoce que se ha sentido muy cómodo con el resultado. También utiliza otros tradicionales de la escultura como la piedra, el hierro o el bronce. El que más le gusta por el resto que supone es la piedra. “No te perdona si te equivocas; exige una limpieza de mente y de ideas. Todos son muy interesantes para mi, tienen un lenguaje diferente. El material es un camino y el objetivo es que al final de tu trabajo consigas desarrollar una forma que sea capaz de transmitir algo a otra persona”.
En la escultura tienes que tener muy clara una idea antes de empezar a trabajar. Amancio parte de una idea previa pero luego está abierto a lo que encuentre. A veces, dice, “dibujamos y pensamos en una forma pero cuando la ves en tres dimensiones hay cosas que te gustan más o que no te convencen y a veces voy alterando la idea primigenia, fruto de los procesos del trabajo y considero que la inspiración es una semilla y luego el resultado depende de la inspiración, de la experiencia, de la intuición, de las cosas que encuentras”.
Ayudas sin subvenciones
La actual situación económica, comenta, ha acentuado más las dificultades a las que se enfrentan no pocos profesionales de distintas disciplinas. “Los artistas siempre estuvimos en crisis. En todos los momentos de la Historia ha habido algunos a los que les ha ido muy bien pero en general luchamos casi por la supervivencia. Trabajamos por rachas, hay momentos en los que nos va bien y otros en los que no y si no tienes dinero para comprar materiales o satisfacer tus necesidades básicas, lo tienes muy mal para poder desarrollar una obra”, reflexiona. “Esta crisis está afectando bastante, sobre todo a los que no hemos conseguido un estatus en el mundo del arte que nos permita vivir más holgadamente”, añade.