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ESTE AÑO se adelanta un mes la noche mágica del solsticio aunque el estío aún no haya llegado. Es la noche electoral del 24 de mayo, a un mes vista la otra, cuando brotan las mandrágoras bajo el árbol del ahorcado y los rituales de lo oculto convergen en los misterios de la conjunción astral.

¿Recurrirán los políticos que viven de, esa su profesión, a los brujos y chamanes?, ¿ apelarán al esoterismo y a las fuerzas sobrenaturales para despejar su camino de adversarios, de ‘enemigos’, con el fin de lograr sus metas personales, cueste lo que cueste?, ¿venderán su alma al diablo que les promete seguir con la bicoca?. Cualquier cosa me creo, todo es posible para superar las malas vibraciones para algunos y para conseguir el elixir propio a costa de desnucar el mal fario acocotando al gato negro o, en singular ritual, degollando a la gallina, también negra, o, bebiendo la negra pócima…pues sabido es que están acostumbrados, dicen, a tragar sapos negros en su desayuno.Hechiceros de conjuros, magos de esa singular magia de echar mal de ojo a cambio de treinta monedas de plata, místicos de alquiler que se encomiendan al ángel de la noche, acérrimos del ocultismo, chamanes, espiritistas, masones, curanderos del alma, exorcistas…todo vale en la caldera de los conjuros, de los videntes de las encuestas, de los agoreros del positivismo, del optimismo, de la luz blanca de la pureza: venda usted, señor candidato ilusión, trabajo por la tierra, transparencia, estabilidad, progreso, credibilidad, el apego a lo local y sino funciona, tenga a mano esas figurillas mágicas de sus contricantes y hunda alfileres en sus partes más sensibles, golpee con maleficios dialécticos que, todo es poco para amarrar su triunfo que luego le irá bien cuando toque Poder, atraerá la buena suerte y cargará al contrario de la fuerza negativa que llevan los perdedores.

Sí, tiempo habrá de hacer una misa negra en acción de gracias al Señor de la Oscuridad.

Pero está la otra parte, el votante. Realizados los conjuros y los hechizos, ¿a quien votar?, ¿al partido cuyo programa me gusta pero que está formado por mediocres ineptos que solo buscan no su status personal sino su olla de garbanzos?. Sepan, amigos, que ni los mediocres, ni los corruptos, ni los necios cumplirán su programa por muy bien que charloteen sus bondades. Votar o no votar.

Es mejor votar para luego no quejarnos, pero, ¿votar por los propios intereses o votar por lo que parece mejor para el bien común?, ¿votar por las minorías que denunciarán lo maléfico del incumplimiento de los hechizos programáticos?, ¿que gane el mejor?, ¿votar por el mal menor?, ¿votar programas o, votar personas?, ¿qué es eso del voto útil?, ¿votar por intuición, corazonada o, votar en conciencia?, ¿votar por que odio al contrario?... ¿existe el caciquismo democrático?, ¿votar por miedo? ¿qué es eso de votar para que las cosas sean diferentes?...uf, qué difícil, ¿pero existen las ideologías?...No se caliente la sesera no sea que entren sus neuronas en síndrome de déficit de funcionalidad, grave dolencia que luego afecta al corazón. Huya de encantamientos de última hora, de – si la hubiere – corrupción política delictiva, de ineptitudes ejercidas y toleradas, de pasividades resignadas y consentidoras que funcionan como si fueran virus mortales. Premiemos la excelencia aunque salga esta de soluciones cocinadas…en las ollas de los chamanes, de los druidas de esta celtiberia sacrosanta. Reactive su mente si anda perplejo y beba el bebedizo que, quiérase o no, nos han preparado en su estrategia táctica del ¡vamos a ganar!, bebistrajo cien mil veces peor que cualquier cubata de ron.