Almas de Pedernal: pactos y partos
CORREN tiempos nuevos en la historia cuya huella son nuestros actos. Cuando escribo esta columna desconozco el resultado de muchos pactos y de más partos políticos que tienen muchos padres que gritan, desde posiciones frentistas, más que el cambio la ruptura. Y como soy un empedernido lector, casi enfermizo por saber más y más, no puedo por menos que recordar a las dos machadianas Españas donde prima la incultura, ‘fariseos de la incultura que se jactan de no leer periódicos’ decía don Antonio en su artículo cuando se fundó en Soria ‘El Porvenir Castellano’, añadiendo, ‘el peor de los analfabetismos no es, ciertamente, el de siervo de la gleba, encorvado sobre el terruño de sol a sol para ganar el sustento; hay analfabetismo con birrete y borlas de doctor infinitamente más lamentable’.
Y sin ser pesimista, no quiero pensar en aquello de que, una de las dos Españas ha de helarte el corazón, sino en lo que el mismo autor dejó en sus versos ( Elogios, CXLIV, ‘Una España Joven’): ‘El hoy es malo, pero el mañana … es mío’.
Pero es bueno recordar, no divorciarnos de nuestra historia para no morir del frío de la incultura, - sueño largo, pesado y confuso – porque una cosa es continuar la historia y otra repetirla, porque la misión del historiador es la de ser un profeta…que mira hacia atrás. Y, este nuevo mapa político me recuerda al de abril de 1.931 – que provocó la renuncia al trono de Alfonso XIII -, con unas elecciones que ganó la derecha sobre todo en los núcleos rurales y pequeñas capitales de provincia, pero que en las grandes ciudades fue barrida por las coaliciones republicanas. Hoy las coaliciones han sido a posteriori y, el Rey no se ha ido antes de las 48 horas como hizo el cobarde de Alfonso XIII. ¿Quien ha ganado?, pues las churras con las merinas – nuestra vieja sabiduría merinera y artesanal de la lana jamás la mezcló -. Gana el que consigue el poder, el que gobierna.
El resultado del escabechado de los pactos de ese bebistrajo del cocktail de partidos y siglas, personalismos y ambiciones, odios, venganzas y rencores… está por ver. Frágiles componendas unidas en la poltrona dentro de este albero del ruedo ibérico. Quienes perfilan, desde Madrid, un Frente Popular a la antigua usanza para que a esta España no la conozca ni la madre que la parió, incluso hablan ya – véase Huesca –de suprimir las Fiestas Taurinas y, a servidor eso le parece una felonía de incultos tergiversadores de la memoria histórica de este país. Solo por esa estupidez me tendrán enfrente o, ¿puede haber sanjuanada sin toros?
Nos enfrentamos a la inestabilidad, a la demagogia de las Colaus que me recuerdan al ‘gilismo’ de Marbella, al desenfreno del gasto público, a la huida de inversores, a más paro, y, al cuerpo a cuerpo de ideologías enfrentadas que bucean en las antípodas de esta democracia, a esas mayorías artificiales con ideologías ultramontanas. Si el PSOE desterró el marxismo, ¿cómo se funde ahora con gente que evoca populismos chavistas que ha llevado al país más rico de Sudamérica a la miseria de no tener ni papel higiénico? El cambio no debe suponer un castigo para el ciudadano, por eso, hasta a ver qué pasa, me abstraigo y vuelvo a ver las trilogía, con música de Sergio Leone, protagonizada por un personaje legendario de mirada de hielo y carencia de raíces y sentimientos morales, el nietzscheano ‘Sin Perdón’ o, aquel personaje postVietnam con pocos límites legales, el exitoso inspector Harry Callaham…, ¿habrá que tener, con los nuevos tiempos, alma de pedernal, a lo Clint Eastwood?