Heraldo-Diario de Soria

J. Antonio Martín de Marco

Postureo sí, ética no

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ESTAMOS con un gobierno en funciones desde que dimos el primer mordisco al turrón navideño y, la sociedad camina sola, feliz, observando los postureos de los políticos funanbulistas que solo hablan de inmigración y de pactos imposibles. Esto es como una jornada de reflexión que dura varios meses y, lo que te rondaré morena. Los problemas no son sociales sino de los partidos, empezando por los que ahora se dejan querer , los podemitas, abiertos en canal por las decisiones de navajeo interno, por los que quieren llegar al poder con el PSOE y, por quienes desean aniquilarlo para luego conquistar ese Poder. No hay desgobierno, las cuentas del Estado están aprobadas y salvo los grandes contratistas de Estado nadie se queja, ni siquiera los liberales, solo pían los de la matraca ‘progresista y reformista’, los que quieren más Estado para intervenir la sociedad civil frente a la iniciativa privada. Un estudiante de filosofía diría que estamos entre la dialéctica extrema de Hegel frente a la lógica de Aristóteles.

¿En realidad necesitamos de ese Gobierno?. En Soria, creo que no pues aquí lo que se hace es por obra y gracia de la iniciativa personal de nuestros paisanos, del individuo que, tal vez sin saberlo hacen la política que preconizó Keynes, el ideólogo británico que marcó la política económica de buena parte del mundo en el siglo pasado.No obstante, hay desconfianza. No confiamos en los políticos dicen las encuestas pues, no solo no solucionan los problemas sino que son parte de los mismos. Este país de pillos y trincones tiene un problema de credulidad, de credibilidad en sus líderes. La soledad de estos mandamases es manifiesta, no encuentran pareja para el baile conspiratorio de echar a estos para ponernos nosotros, ahí está el Sánchez bipolar, ¡ojo con él¡; el dontancredismo de Rajoy – don Tancredo fue un novillero de finales del XIX que inventó la ¿suerte taurina? de la quietud, de no moverse ante las embestidas del morlaco -; los otros, los de Podemos se pierden en sus disputas de mencheviques y bolcheviques mientras exigen…; los de Rivera van a su romería tratando de aprovecharse de las bilis ajenas, es su fashion , hacer de diablo cojuelo contradictorio: identificarse como grupo opcional y distinguirse de quienes les rodean.

Y en todo este teatrillo del postureo – horrible palabro – echo de menos la ética política, lo que Ortega llamó ‘la pedagogía social como programa político’ cuando fundó en 1914 la Liga de Educación Política con el fin de separar los frentes abiertos entre la sociedad civil y el mundo político. Sobran arbitristas y arribistas y, falta caballerosidad política que haga de la ética su comportamiento. «Disculpen si les llamo caballeros, pero es que todavía no les conozco muy bien», dijo un filósofo que hacía reír con sus verdades, Groucho Marx. Esta sociedad, ante el atropello de sus políticos, bosteza, algo que ya en su día reconoció Unamuno cuando hablaba de la ‘España bostezante’. Tal vez necesitemos un don Quijote maestro de la ética, de la caballerosidad que ejercía el hijosdalgo manchego para arregla la intrahistoria que vivimos. Por eso don Miguel de Unamuno quería resucitar a don Alonso Quijano – como reconoce en este medio el Profesor J.A. Marina -: «Haz como el Caballero, endereza el entuerto que se te ponga delante. ¿Tropezáis con uno que miente?, gritadle a la cara, ¡ mentira! y ¡adelante!. ¿Tropezáis con uno que roba?, gritadle: ¡ladrón, y ¡adelante!». «¿Es que con eso – me dice uno - se borra la mentira, el latrocinio y la tontería del mundo?. ¿Quien ha dicho que no?, la más miserable de todas las miserias, la más repugnante y apestosa argucia de la cobardía es esa de decir que nada se adelanta con denunciar a un ladrón porque otros seguirán robando». Amén.

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