"Al alcalde se le ha metido en la cabeza eliminar la plaza de las Concepciones para dársela a los trabajadores y al 1 de mayo"
Lo ocurrido en el salón de plenos municipal de la capital el pasado viernes podría calificarse de Kafkiano. Veníamos de una semana convulsa en lo político por la guerra abierta entre la capital y Golmayo. Un enfrentamiento, ya saben, que viene de lejos y que podría resumirse en esa coloquial frase española de “a ver quién la tiene más grande”. Cosas del municipalismo, peleas de gallos, o vaya usted a saber. Pero en el salón de plenos, como digo, terminó por estallar una forma de hacer política que los ciudadanos desaprueban y cada día con más fuerza. Desde hace tiempo se ha puesto en la diana a un técnico municipal por parte del principal partido de la oposición rompiendo así una norma no escrita y que crea en mi opinión un peligroso precedente. Vaya por delante que los técnicos, sean de la administración que sean, no poseen el don de la infalibilidad. Eso se lo dejamos al Santo Padre, y quizás, y sin querer ser irreverente, ya ni a él, porque puede que hubiera que darle una vuelta de tuerca a ese antiquísimo dogma como desde muchos sectores se viene pidiendo. Pero exponer y reprender públicamente y de forma obsesiva como se ha hecho a un trabajador municipal —que desconozco si ha cometido o no alguna irregularidad—, y no hacerlo a puerta cerrada, me parece un error y una charlotada para quien está llamado a la alternancia en el poder. Coño, que somos un partido serio, o deberíamos de serlo, y no uno de esos que aparece y desaparece y cuyo único mérito suele ser tener un baúl con olor a naftalina y repleto de chaquetas a la medida de sus integrantes. Y lo que mal empieza, mal acaba. Y si como digo la semana empezaba calentita, un amigo periodista me dio ya la puntilla a última hora del viernes con un anuncio del ilustrísimo alcalde de la ciudad y que ahora, “por arte de birlibirloque”, va a cambiar de nuevo el nombre a otra calle de la ciudad. Y no saben que mal llevo eso, de verdad. Siendo concejal y cuando se les antojó eliminar del callejero la plaza de San Esteban para renombrarla Plaza de las Mujeres, presenté una moción —que no me aprobaron—, y que tenía como fin mantener al santo mártir y también el merecido tributo a todas las mujeres bajo una única placa que rezara: ‘Plaza de San Esteban – Dedicada a las Mujeres’. Pero la concejal del ramo, Gloria, y que es de armas tomar, me dio calabazas en el transcurso del pleno. Pues bien, ahora al alcalde se le ha metido en la cabeza eliminar la plaza de las Concepciones (y es que allí tuvieron antaño estas monjas su convento), para dársela a los trabajadores y al 1 de mayo. Que no digo yo que no se la merezcan, de verdad, pero es que eso de cambiar las calles, don Carlos, qué mal lo llevo. Y mientras tanto, la rotonda que también siendo concejal le pedí mediante un escrito para el doctor Pepe Pastor, médico y primer y único sanitario soriano fallecido por COVID, en el sueño de los justos…