Mañueco y Mínguez: nido de víboras
Cuando el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, convocó elecciones para febrero del año 2022, y lo hizo dos días antes del sorteo extraordinario de Navidad en el año 2021, pocos sabían que ya le había tocado la lotería con esa maniobra. Alfonso es de esos políticos serenos y de marcado carácter castellano que huyen del ruido pero que cuando tienen que actuar lo hacen con contundencia. Pocos entendieron entonces esa operación de cesar a los consejeros de Ciudadanos y apretar el botón electoral. Algunos tildaron esa acción como un `tiro en el pie´. Pero Fernández Mañueco no suele dar puntada sin hilo y tenía unos motivos que explicó y que le llevaron a actuar así. Ese terremoto político con epicentro en Valladolid tuvo sus consecuencias también en Soria donde el entonces vicepresidente de Ciudadanos en la Diputación Provincial, Saturnino De Gregorio, dimitió de su cargo con bastante enfado por la decisión de Fernández Mañueco. “…No le puedo tener ningún respeto al Partido Popular, eso que quede muy claro…han roto un pacto de gobierno sin motivo alguno…”, llego a decir textual y públicamente en rueda de prensa quien carambolas de la política o de la vida, hoy es concejal en la capital de ese partido al que, por principios, decía él, no podía respetar. Pero esta semana, tras la publicación en exclusiva en El Mundo de los WhatsApp entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su entonces mano derecha, José Luis Ábalos, ha quedado claro que el fino olfato de Fernández Mañueco hace algunos años estaba en plena forma. Hoy sabemos mediante un mensaje de texto —como entonces ya se dijo y se advirtió—, que existía una maniobra maquinada en las cloacas de la política más rastrera para arrebatar el gobierno al Partido Popular en Castilla y León. Así que, vaya si había motivos para hacer lo que se hizo. Menuda china en el zapato que le ha salido al flamante nuevo secretario general de los socialistas castellanoleoneses y alcalde de Soria. Carlos Martínez Mínguez debe de estar fumando en pipa, porque entre lo de los micrófonos y ahora esto, con menudo nido de víboras le está tocando lidiar. Hacía bien Fernández Mañueco en recomendarle hace unos días a su homólogo —sin escaño aún en la sucesora sede de Fuensaldaña—, que apartara a los que intentaron la compra de votos. Conociendo como conozco a Martínez Mínguez, poca gracia le habrá hecho la publicación de esos mensajes. Porque el alcalde soriano será lo que sea, pero no ha sido nunca amigo de esas conspiraciones transfuguistas para alcanzar el poder a cualquier precio. De hecho, y al menos en Soria, a él nunca le ha hecho falta. Si toda esta algarada infame de la que a Pedro Sánchez preguntaba a su ángel de la guarda Ábalos, caído hoy a los infiernos: `hay opciones? ´, les pasa o no factura a los socialistas castellanoleoneses, solo el tiempo lo dirá. Pero Mañueco tenía sus motivos para hacer lo que hizo; vive Dios que los tenía…