Heraldo-Diario de Soria

Editorial

La imprudencia en el estreno del jefe de la patronal vallisoletana

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La prudencia siempre es la mejor consejera al desembarcar en un cargo con fuerte proyección en la vida pública. No ha sido esa la cualidad que ha guiado en su comienzo al nuevo jefe de la patronal vallisoletana, tal vez más preocupado en agradar a la jefatura nacional que en presentarse como parte del engranaje económico y laboral que tan responsable se ha mostrado habitualmente en Castilla y León. No ha sido un buen comienzo para Carlos Magdaleno. Aunque lo bueno es que los comienzos pueden corregirse. Estrenar el cargo despotricando contra el ajustado salario mínimo, que ni por asomo crece el ritmo de la vida y sus precios, no es un buen comienzo. Debería reflexionarlo. Le basta con mirar a un lado o al otro y comprobar cuáles son los sueldos que cobran dirigentes de la CEOE por sus cargos. Incluso en provincias, donde esos salarios que se han puesto a sí mismos superan con creces los 130.000 euros anuales. Sin ir más lejos. ¿O es que a partir de ahora su pretensión es que hasta los asalariados de CEOE, que sufraga más con ayudas públicas que con cuotas de afiliados, cobren por debajo del salario mínimo que se pretende actualizar? Pues lo que no quieras para ti ni para los tuyos, Carlos Magdaleno, no se lo desees al prójimo. Más si el prójimo forma parte de ese engranaje que se llama economía y que es tan imprescindible como el empresariado para crear riqueza y prosperidad en los territorios.

Seguramente el nuevo presidente de la CEOE de Valladolid, afamado empresario sanitario, aunque también ex alcalde del PP, no tuvo su mejor día al hablar del absentismo laboral excesivo que padecen las empresas. Los sindicatos se lo han tomado como una ofensa y un ataque. Y no les faltan razones. Aunque también es cierto que no hay que dramatizar en exceso unos excesos retóricos de quien estrena cargo.

Si a Garamendi le parece un despropósito la subida del salario mínimo, por ejemplo, Magdaleno le puede recomendar que se lo ponga para él multiplicado por dos, por ejemplo, a ver qué opina. A ver qué opina quien cobra 300.000 al año y gastos pagados y no tiene que sentir el vértigo de llegar a fin de mes o hacer malabares para alquilar una vivienda o pagar una hipoteca.

El precio de la vida ha crecido muy por encima de los salarios en este país. Hemos convergido en coste de la vida, pero no en retribuciones y las costuras del sistema empiezan a tensarse en exceso. No es necesario incendiar más el asunto con cuestiones retóricas por mucho que uno llegue al cargo deseoso de agradar a Garamendi y el resto de la jefatura.

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