Infame desfile electoral de ministros paseándose por Castilla y León
Comienza una afluencia inusual de visitas ministeriales a Castilla y León. Como diría cualquier analista con agudeza política: Debe ser que va a haber elecciones pronto. Hasta tres ministros en una semana estamos viendo que llegan a Castilla y León a pasearse. Incluso dos en un día en distintas latitudes. Los partidos del gobierno intensificarán la presencia de jefes de carteras ministeriales en los territorios de Castilla y León con la improductiva esperanza de captar votos en los comicios que se celebrarán en marzo, a no ser que la UCO fuerce el fin del sanchismo de forma prematura con las investigaciones sobre la corrupción en el seno del PSOE, que podrían salpicar a más miembros del ejecutivo, según confiesan en privado diferentes cargos socialistas.
Es posible que los miembros del gobierno, algunos de los cuales no han pisado ni propiciado nada para Castilla y León, piensen que los ciudadanos de esta comunidad somos imbéciles. Están desacertados. Pueden ahorrarse los paseos meritorios y los gastos innecesarios en combustible de coches oficiales. Pero sobre todo pueden ahorrarse su presencia si no es para venir con proyectos, inversión y concreciones para esta tierra debajo del brazo. Si se van a limitar a pasearse y soltar un poco de teórica política, fundamentalmente de corte nacional, lo mejor es que desistan en el intento porque lo único que conseguirán es irritar a los ciudadanos.
Por ejemplo, el ministro Ernest Urtasun, del ala de Sumar del ejecutivo, desembarcó en Soria para conmemorar a Machado y cometió la machada de ir a fotografiarse con el esqueleto de lo que algún día será el museo nacional de fotografía, antigua sede del Banco de España. Un proyecto que lleva latiendo en el corazón de la capital soriana desde hace 17 años. Era presidente José Luis Rodríguez Zapatero cuando se iniciaron las acciones gracias al empeño del por entonces ya alcalde Carlos Martínez, que bregó para que se dotara de contenido cultural al edificio en desuso. 17 años latiendo. Como lo de la radioterapia, pero en este caso sin que el diputado socialista de turno ponga el grito en el cielo. Al contrario, aplaude y se fotografía junto al ministro, que no ha movido un dedo por el asunto. Era un buen día para que el jefe del departamento de Cultura hubiera desembarcado con inversiones para los arcos de San Juan, uno de los monumentos más singulares de nuestro patrimonio en serio riesgo. Pero no lo hizo. Fundamentalmente porque se la trae al pairo. Lo único que les preocupa es aparecer en tiempos electorales. Preparémonos porque empieza el infame desfile de ministros paseándose por Castilla y León.