Heraldo-Diario de Soria

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Llega agosto, el mes por antonomasia de las vacaciones. Ese en el que los políticos se van a su merecido (nótese la ironía) descanso vacacional. Alguno podrá decir aquello de tanto descanso tengan como paz dejan. Eso sí, se marchan haciendo ruido y con los mismos discursos beligerantes a los que llevan subidos desde mucho antes de arrancar esta legislatura que, en el caso de Castilla y León, finiquitará allá por el mes de marzo mediante del próximo año, siempre que Pedro Sánchez no lo impida, que no parece vaya a ser su intención.

Pero hete aquí que justo en el último día antes de comenzar este agosto vacacional llega el presidente de ese mausoleo de las Cortes de Castilla y León, que llevan de asueto veraniego desde finales del pasado mes de junio y así será hasta septiembre, y le exige a la Junta que le pague lo que le adeuda, que sin ese dinero no puede ejercer de forma eficaz y correcta su labor en las Cortes, sea cual sea esa labor.

Más allá de que la Junta le adeude ese dinero y que se lo tenga que abonar, la realidad de los hechos viene a demostrar una vez más el auténtico despilfarro que le supone a los castellanos y leoneses ese mausoleo que se asienta en la avenida Salamanca de Valladolid. Haría bien Carlos Pollán en preocuparse, además de por ese dinero con el que se pagan despilfarros como los BMWs oficiales y otros dispendios en forma de emolumentos para que sus señorías sesteen en el mausoleo, porque precisamente las Cortes sirvieran para mejorar la vida de la gente. Para esa función legislativa, que es para la que son elegidos y para la que ni está ni se le espera. 

Pero no, Pollán se descuelga ahora con la carta más extensa que se le recuerda para decirle a la Junta que pague, que ya está bien. Y cuando le responden que tienen remanente, vamos que no tienen problemas para llegar a fin de mes como les sucede a muchos castellanos y leoneses, se descuelga arremetiendo contra aquellos residentes de Castilla y León, a los que el ínclito Pollán se debe por razón de su cargo, por ser beneficiarios a una de las ayudas al alquiler. Y lo hace denigrándolos con el discurso xenófobo y racista de la derecha extrema. Ese con el que arremeten contra los que no son de los suyos. Sí, xenófobo y racista porque aunque fuera verdad lo que afirma de que se prioriza a los marroquíes en las ayudas al alquiler, estos tienen derecho a ellas porque cumplen los requisitos y residen en esta Comunidad. A lo que no hay derecho y es una desvergüenza es a que este sujeto de Pollán y muchas de sus señorías de ese mauselo de las Cortes se embolsen al año más de 100.000 euros por hacer lo que hacen. Eso sí que es un auténtico despilfarro.

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